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Jesús Murgui a la vida consagrada: «Gracias por vuestra entrega»

El obispo de Orihuela-Alicante, Jesús Murgui, ha querido dirigirse a la vida consagrada en esta «dramática» situación que estamos viviendo de pandemia, calificada por el papa Francisco «como situación de prueba, la vida consagrada ha de seguir siendo presencia viva de la ternura y la misericordia de Dios».

El obispo ha recordado cómo las familias viven estos días en sus casas, sin poder salir; «en clausura obligatoria que supone un gran sacrificio», para los niños de forma especial, pero que es sufrido por padres y abuelos. «Esto me lleva, de forma natural, a recordar a quienes habéis elegido la clausura de forma voluntaria y como ámbito que ayuda a vivir vuestra especial consagración al señor, en la vida contemplativa».

Hombres y mujeres que habitan en la historia

A ellos, a quien Murgui les ha definido «como hombres y mujeres que habitan la historia y que os situáis en el corazón mismo de la Iglesia y del mundo» y que están también sufriendo con toda la humanidad esta pandemia, «no os es ajeno el dolor de tanta gente enferma, tantas personas que han perdido sus seres queridos, todo el personal sanitario que está dando su vida cuidando a los enfermos y tantas otras personas que están sirviendo a sus hermanos los hombres y mujeres de nuestros pueblos y ciudades».Por todo ellos, ha animado a la vida consagrada a «recordar al pueblo de Dios el sentido primero y último de la vida».
La vida consagrada ha aumentado la oración por la Iglesia y por el mundo, algo que el obispo ha querido agradecer en nombre de la Iglesia diocesana que aprecia «la entrega total» y que ahora de forma especial «necesitamos inmensamente». En medio de esta tempestad, les ha expresado, «necesitamos que sigáis siendo faros y antorchas que acompañáis el camino de los hombres y mujeres en la noche oscura de esta pandemia que estamos viviendo. Pues nos indicáis a Jesús, para que tengamos fe y confianza en Él».

La caridad no descansa

También ha tenido palabras para los religiosos y religiosas de vida activa a quienes ha animado a «seguir viviendo la caridad directamente con las personas, cada uno desde el carisma recibido: bien en la educación, con los ancianos, con los pobres y necesitados u otros carismas; dentro de la situación que nos toca vivir en esta pandemia. Algunos y algunas de vosotras, en distintos lugares, han fallecido al contraer el coronavirus, os envío mi cercanía y oración, encomiendo a los difuntos al Señor. Gracias a todos los que estáis sirviendo a la gente con riesgo de vuestras vidas, siendo ejemplo para todos de entrega, como Jesús que se entregó por nosotros en la Cruz. Que el Amor de Cristo sea el que nos mueva».
Por último, ha querido concluir con el ánimo de encontrar «en medio del drama de la pandemia que nos rodea y afecta» en la muerte y Resurrección de Jesús «la luz y la fuerza que da sentido a nuestras vidas; unas vidas, las nuestras, totalmente entregadas por amor a Él».

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