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Jesús García, director de Medjugorje: «La gente no está en las iglesias, está en las pantallas»

Si vamos a evangelizar a Japón, tendremos que hablar japonés. De la misma forma, «para evangelizar a través de lo audiovisual, tenemos que hablar ese lenguaje, teniendo en cuenta que la gente no está en las iglesias, sino que está en las pantallas». Esa es la premisa de Jesús García Colomer, director de la película Medjugorje, fundador del proyecto Gospa Arts, autor en 2012 del libro ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?, que relataba el testimonio de diez «mujeres de nuestro tiempo» cuya vocación religiosa les había llevado desde la clausura a la misión. Hoy se estrena la película y por eso hemos hablado con su director.

—Por devolverte la pregunta, ¿qué hace «un chico como tú en un sitio como este»? Entiéndame por «sitio», las pantallas de cine, con una película sobre temática religiosa.
—Pues estoy aquí por vocación. Llega un momento en la vida en que te das cuenta de que el Señor te lleva por un sitio, que no sabes cómo ni por qué, pero te pone en marcha hacia una dirección y «no te queda otra».

—Pero no estamos acostumbrados a ver en las carteleras de los cines imágenes de la Virgen…
—Precisamente por eso. El objetivo de esta película es acercar un mensaje, es evangelizar. Pero es que no podemos esperar a que la gente vaya a las iglesias, porque ahora todo el mundo está en las pantallas, ya sean las más pequeñas de nuestro móvil como las más grandes de las salas. Y es ahí donde tenemos que estar, con un lenguaje aterrizado, con un mensaje que se entienda pero que debemos transmitir. Al final, el Evangelio tiene que impregnar y estar presente en todos los ámbitos de nuestra vida, también el cine. Yo creo que es una potente arma que debemos saber utilizar para llegar a cuánta más gente mejor. Para ello tenemos que adaptar nuestro lenguaje a los tiempos. Si vamos a Japón a evangelizar, tendremos que aprender japonés. Porque si no se nos escucha, si no se nos entiende, no vamos a llegar a nadie.

—¿Y por qué este documental?
—Porque en este formato no existe nada y yo estoy muy interesado en mostrar que se pueden hacer estas cosas y que tengan doble éxito. Es una forma de demostrar que nuestra presencia tiene sentido en otros ámbitos que no sean «los nuestros». A los que tenemos fe también nos gusta ir al cine. Por otro lado, «hay que salir a mar abierto», llegar a más gente para demostrar el impacto que podemos tener. De esta manera, iremos abriendo camino, una senda que ya inició Juan Manuel Cotelo con La última Cima y que hemos seguido, pese a las dificultades, que son muchas. Buscar financiación es duro y desgasta mucho. Pero hay gente dispuesta a ayudar para transmitir lo que cree. También le digo que creo que podríamos hacer mucho más, también a través de los medios de comunicación. Y sé que hay mucha gente fuera que quiere escuchar nuestro mensaje. Las personas están deseando escucharlo, porque en nuestro mundo es muy necesario un mensaje de esperanza.

—¿Y ese es el mensaje que ofrece Medjugorje?
—El mensaje de Medjugorje no es nuevo. Todo lo que sucede allí ya ha ocurrido otras veces. Lo que pasa es que ahora hay redes sociales y facilidad para viajar. Pero está sucediendo en nuestro tiempo, en un momento de la historia con flujos de información instantáneos y viajar es muy fácil. Por eso, Medjugorje es «el electroshock» en el corazón de una Iglesia que lo está pasando «regular». No hay vocaciones, tenemos una sociedad cada vez más secularizada… Pues en uno de mis viajes allí conté doscientos confesionarios, en muchos idiomas, y con colas de gente. Es una gracia concreta, en lo temporal y en lo físico, que te abre el corazón en la medida que Dios quiere. No es una varita mágica, pero es evidente que allí se dan frutos y se derraman gracias.
Pero al final, todos los mensajes de Medjugorje a donde te llevan es a la parroquia, no a ningún otro sitio. A hacer vida en parroquia, a los sacramentos, a la Eucaristía, a Jesús. Más allá de las apariciones o la controversia que eso pueda generar, lo que trasciende es que Dios está aquí para tener una vida contigo.

—Fue en mayo de 2019 cuando el Papa Francisco autorizó, por medio del visitante apostólico que había enviado allí un año antes, las peregrinaciones a Medjugorje.
—Si, Henryk Hoser. Él mismo lo escribió «dada la considerable afluencia de personas que van a Medjugorje y los abundantes frutos de la gracia», que durante estos años, han sido irrefutables y son vehículo para la nueva evangelización. Puedes dudar de la veracidad de lo que ocurre allí. Pero hay algo ante lo que no puede haber argumento en contra: los testimonios reales de conversión. Y esos son los verdaderos frutos de Medjugorje.

—¿Y qué se van a encontrar los espectadores cuando se sienten en sus butacas?
—Un documental sobre cuarenta años desde que seis adolescentes aseguraran haber visto a la Virgen María en una aldea de la antigua Yugoslavia. Después de todos estos años, las apariciones siguen teniendo lugar todos los días. Se trata de la primera vez que se documenta un caso de apariciones marianas en tiempo real y mientras está sucediendo. Todo esto lo narramos quienes hemos sentido que Medjugorje ha sido una experiencia que supuso un punto de inflexión en nuestras vidas. No obstante, nuestra idea no era hacer el documental desde nuestra historia, yo quería grabar en Honduras, Malawi y Kazajistán, lugares en los que hay réplicas de la parroquia de Medjugorje, pero la pandemia limitó absolutamente nuestra capacidad de desplazamiento y decidimos al final contar la historia más cercana y que mejor conocemos. Por eso, lo que yo experimenté allí, tenía que saberse. Primero publiqué un libro, y ahora tenemos ahora la oportunidad de que de alguna manera tenga un impacto en la vida de quien se siente en esa butaca.



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