Opinión

Jerusalén, por el sacerdote Ángel Moreno de Buenafuente

Jerusalén, por el sacerdote ángel moreno de buenafuente

He tenido ocasión privilegiada de permanecer dentro del Santo Sepulcro por un tiempo largo y solo, momento en el que he puesto sobre la losa recién levantada todas las intenciones que cada uno de vosotros me hacéis llegar y por quienes puedan necesitar el consuelo de la gracia y de la misericordia.

Todo está en obras, y es la primera vez en treinta años, que llevo viniendo a Jerusalén, que he podio contemplar el recinto interior de la Anástasis limpio de todo adorno.

Cuando uno siente la gracia de permanecer en un lugar así, con tanta serenidad, da tiempo a acordarse mejor de cuantos desearíais tener una experiencia semejante, y aunque Santa Teresa se decía así misma que qué más le daba, si tenía a Jesús tan vivo en el Santísimo Sacramento, sin embargo San Ignacio empeñó todo lo que llevaba por ver las últimas huellas de Jesús sobre el Monte de la Ascensión.

Hemos comenzado la jornada a las 5,30 de la mañana, las 4,30 en España, meditando las estaciones del Via Crucis por la Via Dolorosa, y recorrido los lugares del Monte de los Olivos, para terminar el día en la Iglesia del Santo Sepulcro, hasta ver cómo se cierran las puertas, según la ley del “statu quo”.

Os envío la imagen de la losa que cubre el sepulcro del s. I, que se venera como el lugar del enterramiento y resurrección de Jesús.

Tened la seguridad de mi oración por todos.

Un abrazo en vísperas de nuestro retorno. Gracias porque sabemos que también rezáis por nuestra peregrinación.

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