Iglesia en España Nacional

Jaime Mayor Oreja denuncia el relativismo social como causa de la actual crisis en valores

‘El católico y la política’ ha sido el título de la conferencia que ha pronunciado Jaime Mayor Oreja, vicepresidente del Grupo Popular en el Parlamento Europeo, esta tarde en el salón de actos del campus de la Fundación San Pablo Andalucía-CEU, en Bormujos (Sevilla), dentro del Foro Ángel Herrera que organiza el centro de Sevilla de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Ha comenzado su intervención haciendo un análisis de la sociedad “extraviada y desnortada desde el punto de vista moral. Una sociedad –añadió- de pies de barro y con una jerarquía de valores invertida”.

Y ha puesto el ejemplo de unas recientes encuestas según las cuales se tolera más la eutanasia o el aborto que el hecho de fumar en público.

Critica el proyecto político “asentado en el relativismo”

 

Ha culpado en parte al gobierno de Rodríguez Zapatero de la deriva relativista que se ha instalado en la sociedad, en la medida que ha puesto en práctica un “proyecto de ingeniería social, que ha conducido a un cambio de conciencias en los españoles. Un proyecto asentado en el relativismo que, por desgracia, ha servido de referencia a otros gobiernos europeos y americanos”.

 

“Obligaciones” para cambiar nuestras actitudes ante la crisis

 

En este contexto, Mayor Oreja ha esbozado las cinco “obligaciones para cambiar nuestras actitudes personales ante la crisis actual”, una crisis que “es de valores, no simplemente económica”. Ha comenzado afirmando la necesidad de recuperar un debate perdido, cultural y antropológico, que está fuera de los medios, “porque hay una tendencia a la resignación por parte de los actores de este debate, dominados por el sentimiento de derrota”. Un ejemplo de esta derrota es la terminología: “se habla de derecho a decidir y de muerte digna en lugar de aborto y eutanasia”, subrayó.

 

A lo largo de su ponencia ha desgranado las cinco obligaciones que todos, católicos y no creyentes, tienen ante el momento que vivimos. Así, cita la necesidad de afrontar este debate cultural “para evitar la socialización de la nada”. En segundo lugar, aconseja “aprender de la crisis”, ya que “sobran cifras y faltan ideas”. En este sentido, huye de soluciones únicamente técnicas, de carácter financiero. En tercer lugar, destacó la necesidad de “asumir riesgos a la hora de diagnosticar desenlaces desde la verdad”. La cuarta obligación es el valor de denunciar el relativismo, y en este punto reiteró el riesgo de que “se socialice la nada”, como principal causa de la crisis que padecemos. Finalmente, en quinto lugar, recordó que “el adversario está a veces en nosotros mismos”, lo cual “exige un cambio de actitudes personales”.

 

Crisis del concepto de nación

 

El político donostiarra aventuró un problema de mayor calado que ya está mostrando sus primeros estadios, “ya que la crisis no se detiene en los mercados, y va a aflorar en términos de crisis de nación”, un concepto que “no se puede relativizar”. Subrayó que “vivimos la culminación de un mal llamado proceso de paz”, y aconsejó “alejarse de una política asentada en la ley del mínimo esfuerzo”.

 

Terminó la ponencia presentando la Fundación Valores y Sociedad, “una línea de resistencia al relativismo” que intenta, entre muchas iniciativas, afianzar el diálogo transatlántico en valores”.

 

CEU-A Prensa

www.ceuandalucia.com

penriquez@ceuandalucia.com

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