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Jaén: el Plan Pastoral contagia la alegría de un alma misionera

Jaén: el Plan Pastoral contagia la alegría de un alma misionera

Providencialmente, la presentación del Plan Pastoral para este año, que la diócesis dedica a la Evangelización, coincidió con la festividad de la patrona de las Misiones, Santa Teresita del Niño Jesús.

El salón de actos del Seminario fue el lugar escogido para presentar las líneas de trabajo de este año a laicos y sacerdotes de los Arciprestazgos de Mágina y Jaén.

El acto comenzó con una oración, introducida por la canción cristiana “Alma misionera” y la lectura de la Parábola del Sembrador del Evangelio de San Marcos, que va servir como hilo conductor de todo el trabajo previsto para este curso.

Después, el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro dio la bienvenida a los más de cien asistentes provenientes de parroquias, grupos, movimientos y cofradías, para después dirigir a ellos unas palabras que ofrecieron las claves en la que tiene que transcurrir este año en la Diócesis. Un documento que sale del trabajo de los grupos parroquiales y arciprestales durante la pasada Pascua, así como las conclusiones que se extrajeron de la asamblea diocesana del mes de junio. El plan para este año no se entiende sin el compendio del Plan Pastoral que se presentó el pasado año y que será la guía marco de los cuatro en los que se desarrolle el itinerario diocesano.

Para explicar la mediación del segundo año del Plan Pastoral recordó que éste se encuentra emplazado dentro del “sueño misionero de llegar a todos. Naturalmente– afirmó el Obispo- los sueños tienen que irse haciendo realidad poco, a poco. Para hacer este realidad tenemos que salir”. Del mismo modo hizo hincapié en que “la Iglesia no existe para sí misma, sino que vive para Evangelizar. Nuestro destino está en el envío misionero de Jesucristo”. Don Amadeo quiso hacer un guiño a los asistentes, animándolos que en este año de misión, “la mochila que lleven esté ligera de equipaje pero repleta de mucho amor de Dios, que es la raíz de la Evangelización. Sólo puede evangelizar aquel que se siente lleno, henchido de Dios, de un encuentro personal con el Señor y con su amor”. A la vez, el Obispo recordó, que “junto a la mochila hay que llevar una vida cambiada, transformada por Jesucristo, porque se evangeliza a partir del testimonio de nuestra vida”.

Para finalizar su intervención, Don Amadeo incidió en la idea de que para llevar a Cristo a los demás debemos hacerlo con “un reloj bien ajustado al tiempo presente, a la hora hoy del mundo y de la Iglesia”. Y concluyó haciendo el envío de los presentes, diciendo que “no se puede evangelizar sin ilusión y sin esperanza, del mismo modo que no se puede llevar y comunicar el Evangelio sin alegría. Con alegría y esperanza, sentíos enviados a evangelizar en este año de la Misión”.

 

Anunciamos el Evangelio

 Al concluir la intervención del Prelado del Santo Reino, tomó la palabra el Vicario de Evangelización, D. Juan Ignacio Damas. Éste quiso exponer, de manera ágil, visual y clarificadora el documento de trabajo para el segundo año del Plan Pastoral Diocesano.

El Plan de trabajo comienza con las palabras del Obispo y una introducción, para luego desarrollar el trabajo por los distintos ámbitos de actuación.

El primero de los puntos es “Evangelización y primer anuncio”: éste engloba distintos apartados sobre cómo desde las parroquias, los movimientos, los arciprestazgos… se puede llevar a cabo ese primer anuncio de Cristo resucitado, bien a los que no lo conocen todavía o aquellos que se han alejado.

El segundo de los ítems lleva por título “Evangelización y Catequesis”: esta línea de trabajo por un lado trabaja los aspectos que se deberían potenciar en la catequesis de niños y del mismo modo subraya la importancia de la catequesis de adultos. Un aspecto que debería ser parte de la vida del cristiano durante toda su vida, según indicó el Vicario de Evangelización. Del mismo modo este bloque de trabajo hace una reflexión sobre las carencias que tiene la catequesis, en general y propone herramientas para subsanarlas. También, incide en los ámbitos de formación cristiana de la parroquia o del arciprestazgo que se podrían crear o potenciar para mejorar este aspecto concreto del primer anuncio.

El tercero de los puntos a desarrollar a lo largo del curso es “Llamados a ser Discípulos Misioneros”, a través de este ítem se quiere hacer reflexionar que aquellos que conocen, saborean y viven la noticia del Reino de Dios no pueden esconderla para sí, sino compartir su experiencia en una doble vertiente. Por un lado, con su vida y su testimonio, a la vez que llevar a todos los que le rodean que un nuevo mundo es posible, aquel que Cristo presenta en los Evangelios.

 “Catequistas, Animadores, Monitores… ¡Acompañantes!”, el cuarto de los puntos de este programa plantea: ¿Cómo haremos que nuestros catequistas, monitores y animadores sean verdaderos acompañantes en el proceso de «hacer cristianos» y no meros transmisores de conocimientos religiosos? La propuesta que plantea, en este sentido es: potenciar en nuestra Diócesis el arte del acompañamiento. Maestro hay un solo, el Señor, pero todos estamos necesitados de acompañamiento en el camino que el Maestro único nos marca. Acompañar es ayudar a las personas en su proceso de crecimiento en la fe, para que puedan clarificar y a discernir cuál es la voluntad de Dios, en orden a asumir un compromiso concreto y una opción vocacional. Tanto si el acompañamiento es a nivel personal como comunitario, la finalidad del mismo será acompañar a las personas en su camino de encuentro con Jesucristo, para llegar a conseguir una vida plena, que conlleve madurez humana y cristiana.

El último de los puntos de la primera parte del plan de trabajo para este año está dedicado a potenciar la vocación a través del acompañamiento: suscitar en las personas que tenemos en los procesos formativos de las parroquias la conciencia de la llamada del Señor a discernir en el día a día su voluntad.

La segunda parte de esta Parábola del sembrador, que pretende ser la Evangelización en la Iglesia de Jaén está dedicada a plantear opciones diocesanas: pautas, itinerarios, auxilios para vivir ese primer anuncio y desde él vivir la fe desde la comunidad y la interacción con otros. El crecimiento personal y comunitario a través de herramientas como los cursos Alpha, Cursillos de Cristiandad, Acción Católica, las Escuelas Arciprestales de Catequesis…, así como dos nuevos instrumentos de próxima creación como son el Centro diocesano de Espiritualidad San Juan de Ávila, y la Escuela de Acompañantes.

La presentación, que se hará por Arciprestazgos a lo largo de esta semana, dio una visión general del trabajo que durante este curso la Diócesis sembrará con la semilla de la Buena Nueva del Evangelio. Para concluir, la canción “Alma misionera” con la que había comenzado el encuentro fue cantada por todos los asistentes contagiados por la alegría de saberse sembradores del Evangelio. 

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