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IV Jornadas Ciencia y Fe

IV Jornadas Ciencia y Fe

Lo días 16 y 17 de junio 2016 se han celebrado las IV Jornadas Ciencia y Fe, en el Colegio Mayor Universitario de San Pablo. Madrid.

Estas jornadas se vienen celebrando cada año con la moderación de D.Francisco Molina Molina que coordina el grupo de trabajo: Ciencia y Fe.

Las jornadas giraron en torno a tres aspectos:

  1. ¿Quiénes somos realmente? (“El ser humano y la pregunta sobre sí mismo”).
  2. Consciencia y cerebro. La química cerebral y el libre albedrío
  3. Relación hombre-má¿Seremos máquinas?

Prestigiosos ponentes abordaron estas cuestiones que se comunican entre sí y piden una respuesta en el momento presente. Porque en los últimos años estamos presenciando comportamientos que “hieren” la dignidad humana y devaluando la capacidad de trascendencia. Y esos comportamientos se defienden en nombre de una supuesta ciencia.

Intervinieron D. Miguel Acosta Lopez, doctor en Filosofía y profesor de la Universidad CEU San Pablo, D. Aquilino Polaino-Lorente, catedrático de Psicopatología, Universidad Complutense de Madrid, abordó la pregunta: Conciencia e identidad (¿quiénes somos realmente?.

En síntesis dijo que la conciencia humana es lo que diferencia al animal racional que es el hombre de los diversos animales. Y esa conciencia aunque necesita del cerebro no depende tanto de él como para ser producida por el cerebro. La conciencia es inmaterial. El grado más superior de la conciencia humana es la conciencia acerca de la conciencia. La conciencia siempre tiene contenidos y siempre necesita de un sujeto. La conciencia sin sujeto no existe. La persona es tanto más persona cuanto mejor se conoce a sí mismo. Para lograr esa meta tiene que oír la voz de la conciencia, de lo contrario conducirá mal su vida y no alcanzará el propio destino o lo que haya proyectado. Los animales no tiene conciencia porque actúan por instinto. Una cosa es conciencia. Y otra memoria. Consciencia de la propia vida como un todo. Eso es conciencia y solo propio del ser humano

  1. José Luis Velayos, catedrático emérito de Neurociencia, Universidad CEU San Pablo, disertó sobre la Consciencia y Cerebro (¿somos el cerebro o tenemos cerebro?).

No se tiene completa consciencia de si mismo hasta los 7-8 años de edad (Piaget).

La conciencia moral es la comúnmente denominada conciencia. El ser humano conoce que conoce, sabe que sabe.

Algunas explicaciones están basadas en datos objetivos. La conciencia humana es algo personal, del sujeto concreto.

La complejidad del cerebro humano hace que estemos muy lejos de comprender sus más íntimos mecanismos. La consciencia (sobre todo, como autoconsciencia) no puede ser una “secreción” del cerebro.

¿Cambiar el cerebro, cambia la persona?

  1. Javier Pérez Castells, catedrático de Química Orgánica, Universidad San Pablo CEU

Podemos cambiar el cerebro y nuestra vida?; ¿dónde puede residir nuestra libertad?; ¿somos libres para cambiar nuestro cerebro?.

¿Qué es el libre albedrío?

Libre albedrío o libre elección es la creencia de aquellas doctrinas filosóficas que sostienen que las personas tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones. El libre albedrío es la potestad que el ser humano tiene de obrar según considere y elija. Esto significa que las personas tienen naturalmente libertad para tomar sus propias decisiones, sin estar sujetos a presiones, necesidades o limitaciones, o a una predeterminación divina. (Wikipedia).

El libre albedrío significa, en suma, que el ser humano tiene libertad tanto para hacer el bien como para hacer el mal. Y esto, desde luego, tiene sus implicaciones éticas y morales, pues el individuo que actúa según su libre albedrío es también responsable de sus acciones, tanto si cuentan como aciertos o como sus errores.

( http://www.significados.com/libre-albedrio/)

La libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar así por sí mismo acciones deliberadas. Por el libre arbitrio cada uno dispone de sí mismo. La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad. La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, nuestra bienaventuranza. (Catecismo Iglesia Católica, 1731)

Sara Lumbreras Sancho, doctor ingeniero, profesora e investigadora del ICAI

Puede la máquina superar al hombre?

La historia del ser humano ha pasado por distintas curas de humildad.

No es el centro del universo (Copérnico); es fruto de una evolución providencialista; no se conoce a sí mismo (Freud); y la cuarta cura de humildad se gesta con la inteligencia artificial. Fase en la que nos encontramos. ¿Puede la máquina superar al hombre?

Historia de las relaciones hombre-máquina. Una propuesta. De la revolución industrial pasando por la automatización flexible, llegamos a la comunicación. Es preciso trabajar los conceptos: gramática vs. comprensión

Necesitamos traer la subjetividad al debate. Pero la subjetividad queda fuera del alcance de la ciencia.

La propuesta es que la información se “descuenta” de manera diferente dependiendo del canal a través del cual nos llega. Este descuento es en cierta medida necesario, ya que la información puede haber sido manipulada.

El dilema de la cebolla, Parece que a lo largo de la historia, se extiende el concepto de humanidad y se reduce la lista de características únicamente humanas,

Poco a poco, vamos eliminando características de la lista de rasgos específicamente humanos. La definición de naturaleza humana tiene implicaciones morales profundas, ya que está ligada a la dignidad. A lo largo de la historia se ha debilitado el concepto de lo “especial” humano.

Hay que hacer constar el impacto de las TIC y la inteligencia artificial. Han tenido un doble efecto; por una parte acelerando la comunicación y extensión a un número mayor de receptores y por otra la intensificación de la comunicación, recuperando elementos de la comunicación no verbal.

Las máquinas desarrollan hoy en día tareas que se consideraban únicamente accesibles a los seres humanos.

Algunos transhumanistas sostienen que las máquinas serán capaces de “realizar todas las funciones humanas” y serán por tanto máquinas espirituales.

Lo auténtico vs. imposición. Los seres humanos no son cacatúas. La realidad simulada no es lo mismo que la realidad. Es decir, la simulación se basa en modelos que no garantizan todas las propiedades emergentes.

¿Cómo desenmascarar a un chatbot?. Si tenemos en cuenta estas preguntas:

¿Llevas tú siempre la iniciativa, proponiendo temas de conversación?

¿No se adapta al nivel de lenguaje que utilizas?. ¿Tiene mala memoria?. ¿No tiene opiniones formadas sobre hechos de actualidad y cultura?. ¿Sabe cómo está yendo la conversación?

  1. Manuel Alfonseca, catedrático y profesor honorario de Lenguajes y Sistemas informáticos (Universidad Autónoma de Madrid).

Determinismo o libertad. Inteligencia humana e inteligencia artificial: Perspectivas

Distintos enfoques desde un Dualismo metafísico (Descartes), la mente y el cerebro como realidades diferentes a un Dualismo neurofisiológico (Eccles, Popper), la mente y el cerebro son diferentes pero unidos. Y un Monismo emergentista (Clayton). La mente emerge de un sistema complejo.

En la interpretación dualista, la mente consciente con una decisión libre llega al cerebro que realiza el acto voluntario.

También puede ser que la mente consciente mediante una influencia inconsciente que llega al cerebro produce el acto involuntario.

En la interpretación emergentista, se dan dos aspectos inseparables pero irreductibles de la misma realidad.

Algunos “científicos” del monismo reduccionista admiten que las lesiones cerebrales provocan alteraciones mentales. Luego la consciencia no es más que una ilusión producida por la estructura del cerebro (reduccionismo).

Se pueden provocar estados mentales de todo tipo (incluso experiencias místicas) mediante estímulos electromagnéticos. Luego los estados mentales están determinados y esas experiencias son siempre alucinatorias (reduccionismo).

Se pueden introducir mensajes espurios en el receptor mediante estímulos electromagnéticos. Luego todos los mensajes que recibimos son siempre espurios (reduccionismo).

Las decisiones conscientes las toma nuestra corteza cerebral. Pero la corteza cerebral está ligada con el sistema límbico, que corresponde a la memoria emocional. Luego las decisiones las toma el sistema límbico, que es inconsciente, luego no somos libres (reduccionismo).

Las decisiones conscientes se toman teniendo en cuenta datos inconscientes. Es posible inhibir el sistema límbico desde la corteza (Kröber). Luego las decisiones las toma la corteza, luego somos libres.

El cerebro es grande, luego no está sometido a la física cuántica sino a la física clásica, y debe ser determinista. Luego la consciencia y la libertad no son más que ilusiones producidas por el cerebro (reduccionismo).

En el caso de la comunicación tenemos experiencia directa de la existencia de otros mensajes, A nadie se le ocurre negarla. En el caso del cerebro tenemos experiencia directa de nuestros estados mentales y experiencias (místicas), pero no podemos comunicarla. La analogía entre ambos caos disminuye la probabilidad del reduccionismo.

Para Benjamin Libet, la libertad humana existe, pero actúa con poder de veto. Manuel Alfonseca dice que los actos que mide el experimento de Libet no son deliberativos, sino espontáneos. Por lo tanto el experimento no prueba nada.

En los experimentos de John Dylan Haynes, los participantes tenían que apretar el botón derecho o el izquierdo, según les apeteciera. Un programa analizaba su escáner cerebral y trataba de predecir el botón que iban a apretar antes de que decidieran apretarlo, El programa acertó en el 60% de los casos. Por lo que el deseo consciente es una ilusión a posteriori (reduccionismo). La crítica que hace Manuel Alfonseca, conociendo que se dieron demasiados errores (40%) al predecir la acción voluntaria, es que los actos que mide este experimento no son deliberativos, sino espontáneos. El experimento no prueba nada.

¿Por qué tanto interés en que no seamos libres?. E. F. Schumacher, en “Small es beautiful”, dice: “se oye un gran grito de triunfo cada vez que alguien descubre alguna evidencia -en fisiología, psicologíaa, sociología, economía o política. de falta de libertad, alguna indicación más de que no podemos evitar ser o que somos y hacer lo que hacemos…La negación de la libertad, por supuesto, es una negación de la responsabilidad, no hay actos, solo hay eventos, todo simplemente sucede; nadie es responsable…”

Determinismo clásico e indeterminismo cuántico. El cerebro es cuántico. Si el cerebro es cuántico, pero el indeterminismo cuántico es azar, no libertad (reduccionismo).

Libertad y consciencia. Nuestra intencionalidad es clara. El problema es compatibilizar la causalidad final con la causalidad eficiente. La experiencia indica que la libertad es: el resultado de un proceso de deliberación mental. Proceso no determinado por los estados cerebrales previos. Y que a consciencia no es una ilusión.

La libertad humana. No es compatible con el determinismo. Tampoco es lo mismo que el azar indeterminista. Para ser posible, precisa de un substrato físico indeterminista. El encadenamiento causal no debe ser cerrado. No sabemos cómo interactúan.

La inteligencia artificial. Distingue inteligencia artificial débil: demostración de teoremas, juegos inteligentes, proceso del lenguaje natural, imágenes, sistemas expertos, agentes inteligente,redes neuronales artificiales.E inteligencia artificial fuerte.

El problema del sentido común: si se parte en dos un pedazo de tiza el resultado es dos pedazos de tiza. Si se parte en dos una mesa, el resultado no es dos mesas.

La prueba de Turing (1950). Si una máquina llegase a ser capaz de engañar a los seres humanos haciéndose pasar por humana, con la misma facilidad con que un ser humano puede engañar a otro, habría que considerarla inteligente.Prueba realizada en 2014, Evan Ackerman, comentando el caso, considera que la prueba de Turing no demuestra que un programa de inteligencia artificial sea capaz de pensar. Más bien indica si un programa de inteligencia artificial puede engañar a un ser humano, Y los seres humanos somos realmente tontos.

Para John Searle, con un experimento mental (1980) indica que la diferencia fundamental entre una máquina y un ser humano es la consciencia.

Perspectivas de la inteligencia artificial. Ra Kurzweil, viene escribiendo y prediciendo desde 1990 la inteligencia artificial. Habla de máquinas superinteligentes, cyborgs, descarga de la consciencia

Pero, ¿qué es la consciencia?.

Juan Arana decía en 2015 que en el universo hay entres físicos, sometidos a leyes y estudiados por la ciencia (nomológicos). Que la ciencia descubre, pero no explica las leyes, que tienen que originarse de alguna manera nomogónica); que la conciencia es nomogónica, no nomológica.

No sabemos qué es la consciencia, Para Juan Arana, la con(s)ciencia es condición necesaria para la ciencia. La conciencia no está al alcance de la ciencia. Por lo tanto, si no sabemos qué es la consciencia, ¿cómo vamos a descargarla?

Terminó Manuel Alfonseca, con estas preguntas: ¿Cree usted en el materialismo porque le parece razonable, o porque ha sido programado para ello? dirigiéndose a (Rupert Sheldrake “El espejismo de la ciencia”).

¿Por qué escribe usted libros para divulgar su postura materialista?. ¿Para convencer a otros?. Pero si es verdad lo que usted defiende, esas personas no pueden evitar pensar como piensan, porque no son libres.

Madrid 20 de junio de 2016

José Manuel Coviella Corripio

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