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IV Congreso Litúrgico de Montserrat en la Facultad de Teología de Cataluña en Barcelona y en el Monasterio de Montserrat

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Cerca de 200 personas participan en el IV Congreso Litúrgico de Montserrat, convocado por la Conferencia Episcopal Tarraconense y el P. Abad de Montserrat, con la colaboración del ISLB y el CPL

 

La Liturgia continua ofreciendo la vivencia de una experiencia cristiana profunda y un alimento espiritual sólido

 

El P. Abad Josep M. Soler apunta como retos: “la participación activa de los fieles en la liturgia, acercar los jóvenes a la liturgia y potenciar la mistagogia litúrgica que hay que completar con una formación bíblica básica”

 

 

Barcelona/Montserrat, abril de 2015. El sábado 18, a mediodía, finalizó el IV Congreso Litúrgico de Montserrat, celebrado los días 16, 17 y 18 de abril en la Facultad de Teología de Cataluña en Barcelona y en el Monasterio de Montserrat. Convocado por la Conferencia Episcopal Tarraconense y el P. Abad de Montserrat, con la colaboración del Instituto Superior de Liturgia de Barcelona (ISLB) y el Centro de Pastoral Litúrgica (CPL), estos tres días han supuesto una mirada al pasado, ahora que se cumplen cien años del primer Congreso Litúrgico de Montserrat (1915), así como una mirada hacia el futuro. Han coordinado el Congreso la Abadía de Montserrat, la Facultad de Teología, el Instituto Superior de Liturgia, el Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelona y la Comisión Interdiocesana de Liturgia.

 

El P. Abad de Montserrat, Josep M. Soler, en el acto de inauguración del Congreso, dijo que «es momento de analizar el camino recorrido en los últimos cien años y de afrontar los retos que el postconcilio y la situación eclesial y social de hoy plantean a la vida litúrgica de las diócesis con sede en Cataluña. Algunos de estos retos ya han sido tratados en los Congresos anteriores, pero hay que volverlos a considerar en un contexto diferente. Hay uno que es fundamental. Es el de la participación activa de los fieles en la liturgia y que ésta sea la base de la vida espiritual; estamos todavía muy lejos del ideal que marca la Sacrosanctum Concilium. Otro tema es el del canto, tratado también en el Congreso de 1915, pero con la perspectiva de la época que centraba el canto litúrgico prácticamente en el canto gregoriano. Actualmente tenemos una visión más amplia y abierta a otros tipos de música. Pero hay que reconocer que el tema de la música y el canto en la liturgia continúa siendo una asignatura bastante pendiente en la gran mayoría de nuestras celebraciones”.

 

«Otro de los retos actuales es el de acercar los jóvenes a la liturgia, porque también para ellos debería ser el centro de su vida cristiana. El hecho de que no sea un tema fácil, no significa que no tengamos que esforzarnos en buscar una pedagogía litúrgica adecuada», continuó el P. Josep M. Soler. «Es necesario, también, potenciar la mistagogia litúrgica que hay que completar con una formación bíblica básica, porque el lenguaje y los símbolos litúrgicos sólo pueden ser comprensibles desde la Sagrada Escritura, debido a que la liturgia es la Palabra en acto. Vinculados al tema de la mistagogia, está el del «ars celebrandi» y el del ministerio de la homilía, sobre los que también hay que prestar atención”.

 

«Estos retos, a pesar de las dificultades que suponen, son a la vez oportunidades para profundizar y para renovar. No debemos ser pesimistas. Al contrario, debemos ver en la Sacrosactum Concilium una palabra del Espíritu dirigida también a la Iglesia del siglo XXI. La Liturgia continúa ofreciendo la vivencia de una experiencia cristiana profunda y sigue siendo un alimento espiritual sólido para los hombres y mujeres de hoy». «Es necesario, pues, continuar el trabajo comenzado hace cien años. Y procurar que este IV Congreso Litúrgico marque unas pautas para el futuro que impliquen el estudio científico de la liturgia, la catequesis, la formación del pueblo de Dios, el trabajo para procurar una vivencia espiritual rica en los fieles. Es necesario trabajar para ir haciendo realidad el ideal marcado por el Concilio Vaticano II: que la liturgia sea «la fuente y la cumbre» de la vida de la Iglesia de nuestro tiempo, el lugar «de donde mana toda su fuerza» para la misión y la profecía, y hacia «donde se encaminan todas sus actividades» (SC 10)», concluyó.

 

Dr. Armand Puig, decano de la Facultad de Teología de Cataluña

 

El decano de la Facultad de Teología de Cataluña, Dr. Armand Puig, manifestó que este Congreso, el IV Congreso Litúrgico de Montserrat (2015) ha sido una mirada hacia el pasado, a cien años del Primero (1915), y una mirada hacia el futuro. La celebración litúrgica, a menudo una eucaristía, es un acontecimiento que expresa y renueva la fe de la Iglesia y de los cristianos. Por eso es importante que el lenguaje de la celebración hable a las personas de hoy. Se trata de mantener e innovar a la vez, de reencontrar los grandes ejes de la liturgia cristiana, de profundizar en la conexión entre liturgia (servicio de Dios) y vida concreta (servicio de los pobres). La liturgia debe ser profundamente espiritual; de otro modo, se convierte en un rito vacío o en un simple discurso teórico. El símbolo tiene una fuerza innegable, como la tiene la palabra de Dios, de modo que los gestos y las palabras, la música y la oración forman un todo».

 

Dr. Jaume González Padrós, director del Instituto Superior de Liturgia de Barcelona

 El director del Instituto Superior de Liturgia de Barcelona, Dr. Jaume González Padrós, asegura que con este Congreso «hemos mostrado, una vez más, la estima y la tradición litúrgica que vivimos y, al mismo tiempo, la necesidad de no abandonar una reflexión y profundización hacia esta realidad -la liturgia sagrada- que es fuente primaria y necesaria de la vida cristiana».

 Dr. Jaume Fontbona, presidente del Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelona

 El presidente del Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelona, Dr. Jaume Fontbona, apuntó que hay dos peligros a evitar, por parte de pastores y fieles: «usar la liturgia como proyectil y como afirmación de la pertenencia a un determinado grupo eclesial. Debemos procurar no hacer ideología de un estilo concreto de celebrar, ni fomentar el pietismo fundamentalista, tan alejado de una auténtica espiritualidad litúrgica. Por lo tanto, se debería evitar el significarse y defenderse ideológicamente con un modo de celebrar. Pastores y fieles de cada realidad cultural debemos consensuar la expresión común de la fe, los signos visibles que expresen la fe de la Iglesia católica en cada lugar y en la propia lengua y cultura. El segundo peligro es el de desvincular la liturgia de los otros dos pies con los que camina todo Pueblo de Dios hacia el banquete de la ciudad santa, la Jerusalén celestial. Estos dos pies son la acción solidaria y sanadora y la acción evangelizadora».

Crónica de algunas intervenciones del Congreso

 La conferencia inaugural del Congreso la pronunció Mons. Julián López Martín, obispo de León y presidente de la Comisión episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española. Bajo el título La liturgia, obra de Dios y acción de los hombres, Mons. López habló de la liturgia como culto público de la Iglesia y de los inicios del movimiento litúrgico en España, encabezados por el Congreso Litúrgico de 1915 en Montserrat. Igualmente, se refirió a la liturgia como ejercicio del sacerdocio de Jesucristo y como acción de Cristo y de la Iglesia, en favor de todos los hombres.

 En su ponencia, el P. Bernabé Dalmau, monje de Montserrat y director de la revista Documentos de Iglesia, apuntó: «El Centenario del primer Congreso nos coge en un momento en el que no abunda ni la euforia ni la agilidad de aquellos primeros años postconciliares que muchos de nosotros vivimos. Y la perspectiva histórica nos hace también ser críticos respecto a muchas decisiones que en aquellas décadas tomaron tanto los expertos que elaboraron por mandato conciliar la aplicación de la Sacrosanctum Concilium como los que en las Iglesias locales las encarnaron según la creatividad del momento, con una buena voluntad indiscutible pero limitada por las posibilidades y las predeterminaciones que tenían. Por eso ahora, que quizás el problema más grande que tiene la pastoral litúrgica es un progresivo distanciamiento entre la liturgia y la espiritualidad, me parece que, junto con las consideraciones que personas relevantes nos han dicho en este IV Congreso, tendríamos de redescubrir el legado del Concilio Provincial de 1995 y el escrito pastoral que la Conferencia Episcopal Tarraconense publicó, un año después de la celebración del III Congreso, con el título de “La liturgia, fuente de la vida espiritual», en el que insistía en ver a la liturgia como obra del Espíritu Santo.

En la comunicación La pedagogía celebrativa en el Movimiento Litúrgico, el Dr. Jaume González Padrós expresó «el gran deseo que existía en un buen grupo de personas al comenzar el siglo XX de un mayor conocimiento interno de la liturgia, para favorecer una participación adecuada en la misma. Con sus escritos y conferencias, el Dr. Lluís Carreras y Mas, sacerdote sabadellense, promotor y secretario del Primer Congreso Litúrgico de Montserrat de 1915, junto a los otros artífices del Movimiento Litúrgico en nuestro país, y en sintonía con las iniciativas que se daban en otros países europeos, quería remediar el gran dolor de la ignorancia que afectaba al pueblo y al clero en referencia a la liturgia. Defendían una mayor y mejor educación en los seminarios y en las escuelas para paliar esta lejanía entre los fieles y el altar».

A las sesiones del IV Congreso Litúrgico de Montserrat han participado cerca de 200 personas, entre ellas los obispos de la Conferencia Episcopal Tarraconense. La última conferencia ha sido a cargo de Mons. Piero Marini, arzobispo Presidente del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales y Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias (1987-2007), con el título Algunos desafíos de la reforma litúrgica: recuerdos y testimonios, que se podrá descargar próximamente la web de Comunicación de Montserrat: www.montserratcomunicacio.cat.

 El Congreso ha finalizado con la Misa Conventual de la Comunidad participada por numerosos fieles, nueve obispos y unos ochenta concelebrantes presididos por el arzobispo primado Mons. Jaume Pujol que, en la homilía, ha citado una profética frase de su predecesor de hace un siglo, Antolí López Peláez: “Tomar parte activa en la liturgia tanto como sea posible, utilizar sus métodos e incluso sus mismas palabras de oración, ayuda a mantenerse adheridos al fundamento sobre el que se levanta la Iglesia… y a permanecer inalterablemente en la nave donde la fe no sufre naufragio y donde el puerto de salvación no deja nunca de verse”. Al final, la Escolanía ha ofrecido a los presentes un breve reportorio de motetes y el canto del Virolai.

Òscar Bardají
Director del Departamento de Prensa y Comunicación de Montserrat / Facultad de Teología de Cataluña

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