Cartas de los obispos Última hora

Itinerario recorrido, recapitulación y camino por hacer

Queridos diocesanos:

Desde mis primeros años como obispo, al acercarse un nuevo curso, he procurado plantear el ejercicio del ministerio episcopal siguiendo un objetivo concreto. Con esta finalidad, publicando una carta pastoral, aplicaba a la vida diocesana la referencia propia del comienzo de las actividades prácticas, aglutinando de este modo algunos aspectos de la misión de la Iglesia. He tratado siempre de no monopolizar esas actividades y menos aún de imponer determinados planteamientos u opciones sino de encauzar, sugerir, motivar y, en todo caso, estimular tanto los aspectos formativos que nunca se deben descuidar como los puramente prácticos u operativos.

Con la ayuda del Señor, siempre generosa, y la colaboración igualmente solícita de los responsables de las distintas áreas de la acción pastoral diocesana, de los presbíteros y diáconos permanentes y de los seglares, he ido planteando objetivos, señalando acciones y tratando siempre de acompañar y de cumplir personalmente la parte que me tocaba. En este sentido, el curso 2020-2021 quiere ser dediscernimiento y compromiso, es decir, de recapitulación y de síntesis de las ideas, sugerencias y actitudes prácticas que se han expuesto o recordado en los cursos precedentes. Pero también, hasta donde sea posible, apuntando algunas metas y compromisos para lo sucesivo.

 El curso pasado fue el último del quinquenio 2015-2020y su enunciado general se formulaba con las palabras del mandato misionero del Señor: “Id al mundo entero y proclamad el evangelio”(Mc 16,15). Se trataba de afirmar y completar las ideas, las sugerencias prácticas y las actitudes apuntadas o recomendadas en los programas pastorales precedentes para que sirvieran de plataforma de reflexión y de discernimiento de cara a un nuevo plan pastoral. Pero ahora debemos seguir avanzando en elitinerario de nuestra Iglesia diocesana implicándonos todos: el obispo, los presbíteros y diáconos, las personas consagradas y los fieles laicos más sensibles y comprometidos en la misión evangelizadora y pastoral que el Señor nos ha confiado.

Así, pues, nos encontramos no solamente ante un simple curso pastoral, sino también ante la posibilidad y conveniencia de abordar lo que realmente puede ser una nueva etapa en la misióny un nuevo avance de nuestra Iglesia diocesana siguiendo el cauce abierto y verificado desde que se viene trabajando en perspectiva comunitariay pastoral. En este sentido el presente curso 2020-2021 puede y debe ser considerado como un curso de transiciónentre el Plan diocesano de Pastoral, recién concluido, y el que, conviene diseñar oportunamente de acuerdo con los acentos de la acción evangelizadora de cara a los años venideros, Dios mediante.

Por supuesto, de lo que se trata es de buscar y proponer objetivos y prioridades concretas pero dentro siempre de la única e idéntica misión que brota del mandato del Señor: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16,15-16). Esto es lo esencial y lo que hemos de procurar siempre tratando de unificar criterios, fomentar el sentido de la comunióne impulsar la coordinación y el trabajo en conjunto. Comunión en los corazones, comunión en los planteamientos pastorales, comunión siempre en la acción pastoral concreta al servicio de la misión. Con mi cordial saludo y bendición

+ Julián López Martín
Obispo de León

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