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Mons. Manuel Ureña Pastor

Infancia Misionera: “un cauce de solidaridad entre los niños de la tierra”, afirma el arzobispo de Zaragoza

OMPRESS-ZARAGOZA (25-1-13) Mons. Manuel Ureña Pastor, Arzobispo de Zaragoza, escribe a los niños de su diócesis con motivo de la Jornada de la Infancia Misionera que se celebra este domingo 27 de enero, invitándoles a vivir con pasión esta jornada misionera de los niños.

“Como cada año, en el cuarto domingo de enero celebramos la Jornada de Infancia Misionera. De sobra conocemos el origen de esta jornada. A mediados del siglo XIX, el obispo francés Carlos-Augusto Forbin-Janson se sentía profundamente conmovido ante las noticias procedentes de los misioneros que trabajaban en Extremo Oriente. La situación dramática de la población y, especialmente, de los niños movió al Prelado a tomar partido para ayudar a los misioneros que gastaban su vida en favor de los pobres, entre los cuales los niños tenían siempre prioridad por ser los más vulnerables. En efecto, la certeza de que miles de niños morían sin bautizar y la situación de tantos otros que se encontraban hambrientos, enfermos y abandonados le llevaron a poner en marcha un movimiento de solidaridad. Para ello, no acudió a los poderosos, sino a los niños que había en su diócesis. Les hizo conocedores de la situación y les ofreció la posibilidad de acompañarle para ayudar a otros niños. Se abría así un nuevo cauce de solidaridad entre los niños de la Tierra conocido por el lema: ‘Los niños ayudan a los niños’. Fue en el año 1843. Muy importante en el nacimiento de Infancia Misionera fue Paulina Jaricot, que, unos años antes, había fundado una obra para ayudar a los misioneros y que alentó al obispo de Nancy, S. E. Mons. Forbin-Janson, a crear una obra singular de la que ella quiso ser el primer miembro.

Siete décadas después, concretamente el 3 de mayo de 1922, el papa Pío XI proclamó y asumió como propia esta iniciativa. Con ello, lo que en un principio el Espíritu Santo había suscitado en el corazón de un obispo, pasó a ser de forma definitiva compromiso de toda la Iglesia. Finalmente, el 4 de diciembre de 1950, el papa Pío XII instituyó la Jornada Mundial de Infancia Misionera. Y, este año de 2013, cuando celebramos el 170º aniversario del nacimiento de Infancia Misionera, nos maravilla poder constatar que el objetivo de esta jornada sigue siendo el mismo al que apuntaba su fundador: ‘Que los niños ayuden a los niños’.

Y, sin duda, así es, pues desde su fundación hasta el presente, allí en donde ha habido niños con un corazón generoso y despierto, conocedores de la situación de extrema necesidad de lo divino y de lo humano en la que se han encontrado siempre millones de niños del mundo entero, allí ha podido surgir un grupo de Infancia Misionera. Y no sólo para apoyar una campaña en enero, sino para trabajar todo el año, aprendiendo, reflexionando, rezando, jugando y ayudando a sus compañeros: los niños del mundo. Y es que muy probablemente sean los niños los más capacitados para comprometerse en la misión de la Iglesia. Ya lo dijo el Señor: ‘En verdad os digo que, si no os convertís y no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos’.

Pues bien, este año de 2013 culmina en España un itinerario de evangelización inspirado en la iniciación cristiana y comenzado hace cinco años por nuestra Infancia Misionera.

Todo arrancó del III Encuentro Nacional de Infancia Misionera, en el año 2009, cuando miles de nuestros niños se proclamaron misioneros y se comprometieron, junto con sus padres y educadores, a vivir la experiencia de la evangelización de los niños por los niños en los cinco continentes.

El referido itinerario conocía cinco etapas: buscar a Jesús, encontrar a Jesús, seguir a Jesús, hablar de Jesús y acoger a todos como Jesús lo hace.

Procediendo, como es obvio, de modo virtual, la primera etapa se cubrió en el año 2009, iba dirigida a la evangelización de los niños de Asia y tuvo como lema: ‘Con los niños de Asia buscamos a Jesús’. La segunda etapa se realizó en 2010, se dirigía a África y tuvo como lema: ‘Con los niños de África encontramos a Jesús’. La tercera etapa se llevó a cabo en 2011, tuvo Oceanía como horizonte y su lema decía: ‘Con los niños de Oceanía seguimos a Jesús’. La cuarta etapa del itinerario se desplegó el año pasado, fue dirigida a los niños de América y recibió el lema: ‘Hablamos de Jesús y comunicamos a Jesús con los niños de América’. Finalmente, en este año de 2013, nuestros niños de Infancia Misionera invitan a los niños de Europa a formar una familia con Jesús. De ahí que el lema rece así: ‘Con los niños de Europa acogemos a todos como Jesús’.

¿Cómo acogía Jesús y por qué constituye él el modelo de nuestro modo de acoger? Un texto clave para aprender a acoger como Jesús es el encuentro de éste con la mujer samaritana. Aquella mujer fue real, pero también vemos en ella a cada uno de nosotros, vemos en ella a la parte herida de la humanidad. Sólo si bebemos de la fuente de Jesús, manantial inagotable de agua divina, podremos convertirnos en fuente de acogida, en fuente de ternura que dé vida al mundo. Vivamos con pasión la jornada y la colecta de Infancia Misionera”.

 



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