Bertone
Santa Sede

Inauguración del LXXXIV Año Judicial del Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano

Cardenal Bertone: Sabiduria divina para la delicada y grave tarea de la administración de justicia

El cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, ha celebrado esta mañana en la Capilla de María, Madre de la Familia, en el palacio de la Gobernación, la Santa Misa para la inauguración del LXXXIV Año Judicial del Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano.

“Queremos -ha dicho el cardenal- invocar la sabiduría divina en la delicada y grave tarea de la administración de justicia”. Después ha saludado, entre otros al presidente del Tribunal, Giuseppe Dalla Torre, a los jueces, al Promotor de Justicia y a los diversos colaboradores de la Cancillería, transmitiéndoles “la bendición del Santo Padre que sigue con atenta solicitud vuestro apreciado trabajo”.

Comentando el evangelio, centrado en San Juan Bautista, el Secretario de Estado, ha subrayado que el ejemplo y el testimonio de ese profeta son “un aldabonazo a los creyentes para que dejen de lado el protagonismo, las ganas de aparecer, y a disminuir el propio ‘yo’ para que crezca en cada uno de nosotros y en los demás el amor a Jesús: Él es el camino, la verdad y la vida. Esta actitud requiere la humildad del corazón: un don de Dios que hay que suplicar constantemente cuando rezamos. Por eso el apóstol Juan, como hemos escuchado en la primera lectura (…) recomienda una oración confiada al Padre, que no dejará de cumplirla, si la persona que pide, está dispuesta a hacer su voluntad. También nos llama a orar por nuestros hermanos y hermanas, a menos que se obstinen en el mal, y por tanto rechacen la conversión. La oración mutua adquiere el valor de un acto de caridad exquisita. También san Pablo recomienda varias veces que recemos unos por otros, y Jesús ora para que Pedro, una vez arrepentido, confirme en la fe a los otros apóstoles”.

“En esta Misa – ha finalizado el cardenal- dirigimos nuestra oración común al Señor, para que cada uno pueda cumplir con humildad y en la verdad su servicio en la administración de justicia en favor de nuestra peculiar comunidad del Estado de la Ciudad del Vaticano. Deseo a todos aquellos que participan en la inauguración del año judicial, que sean cada vez más conscientes de que la armonía, la justicia y la paz no se alcanzan completamente sin la adhesión a Dios y la aceptación de su gracia. También se aplica a cada uno de nosotros la invitación a una apertura consciente a lo trascendente que el Santo Padre ha dirigido hace pocos días a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, sin la cual, ‘el hombre cae fácilmente presa del relativismo, resultándole difícil actuar de acuerdo con la justicia y trabajar por la paz’”.

 

Ciudad del Vaticano, 12 enero 2013 (VIS).-

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