Iglesia en España

Inauguración del Congreso “Misericordiosos como el Padre” en la Universidad de la Mística (Ávila)

Inauguración del Congreso “Misericordiosos como el Padre” en la Universidad de la Mística (Ávila)

La dinámica de la Misericordia en una Iglesia de brazos abiertos

A las 19 horas del día de hoy se inauguró en el CITeS el II Congreso Mundial de Biblia y Mística con unas palabras del Director del CITeS Fco. Javier Sancho Fermín quien nos recordó las palabras del Papa Francisco de un Dios que “no se cansa de perdonar” y lo parafraseó diciendo que tenemos que dejar de predicar una misericordia ficticia, para descubrir la imagen del Dios de Jesucristo. Y añadió que los santos del Carmelo testimonian el verdadero encuentro con la misericordia de Dios.

A continuación, el Obispo de Ávila Mons. Jesús García Burillo, en su mensaje inaugural recordó cómo Santa Teresa encontró la misericordia a partir de la contemplación de un Cristo muy llagado, después de 18 años de tibieza espiritual. Asimismo, recordó su reciente participación en la JMJ donde tuvo la oportunidad de impartir algunas catequesis sobre la Misericordia a través de las dos grandes figuras de Sor Faustina Kowalska y San Juan Pablo II. Sus palabras fueron alentadoras para recibir este Congreso centrado en el rostro de la misericordia de Dios. Nuestro Pastor evocó el rostro de los que sufren reflejado en los que se tienen que exiliar de sus países de origen, especialmente Irak y Siria y pierden la vida en el mar al intentar llegar a las costas de Europa.

El P. Antonio Avila Blanco, que impartió la cátedra magistral es Doctor en Teología, con especialidad Teología Pastoral (UPSA). Actualmente es profesor encargado de Cátedra del Instituto Superior de Pastoral (Madrid) y profesor colaborador de la Facultad de Teología “San Dámaso”.

Comenzó citando la Misericordiae Vultus (MV) documento con el que el Papa Francisco convocó el Año de la Misericordia.

El punto central de su ponencia fue la conversión Pastoral y la Misericordia que tiene que operarse en la Iglesia para responder a los retos que plantea el mundo de hoy con su relativismo moral, que está dando paso a una nueva era en la que la Iglesia ha de mostrar al mundo el rostro misericordioso del Padre si quiere ser creíble y llegar al corazón de los hombres y mujeres que aun sin saberlo están buscando el reino de Dios. P. Avila recordó las palabras de Francisco que nos dice que la misericordia de Dios no es una idea abstracta sino la forma concreta de Dios de conmoverse desde las entrañas y mostrar ternura, compasión, indulgencia y perdón.

Definió a la misericordia como un proceso dinámico, donde el amor no es un sustantivo sino un movimiento dinámico para encarnar la misericordia de Dios. Es una conversión de la acción pastoral que encarne de forma actuante la misericordia que tiene un dinamismo de encarnación y recordó el himno de Filipenses, el abajamiento de Dios y utilizó una figura de la tauromaquia diciendo “el toro de la misericordia no se lidia desde la barrera sino desde el ruedo”. Así la misericordia será comprensible y creíble al tener los mismos sentimientos de Cristo que se despojó y se abajó. La conversión debe ser interna. Subrayó que la Iglesia no es una ONG, ni siquiera en sus mejores instituciones. Todos necesitamos hacer la dinámica de la encarnación que supone bajar a los infiernos de la pobreza de las lágrimas de la humanidad, de la muerte. Y ese camino lo tenemos que andar todos como Jesucristo.

Acto seguido puso en relación la conversión pastoral, la misericordia y la mística. Se trata de bajar a los más profundo de nuestra sociedad y de nuestro mundo donde nos encontramos con el verdadero rostro de Dios donde está nuestra propia pobreza y nuestro pecado.

Citó a los místicos modernos Teresa de Lisieux, Carlos de Foucault y Edith Stein para hablar de la mística como una experiencia de encarnación y a Simone Weil, Dorothy Day, y Etty Hillesum, quienes vivieron un proceso de abajamiento y de liberación del pueblo por amor a los pobres.

Al abordar el último punto de los retos y las perspectivas habló de la necesidad de asumir actitudes de sencillez, normalidad y cordialidad. No faltó la nota de humor al comentar gestos del Papa que usa los mismos zapatos que cualquiera de nosotros, la misma cartera. Necesitamos ser sencillos y normales, apuntó y que nuestra cordialidad se conviertan en gestos proféticos para conectar directamente con el evangelio.

Finalmente recordó la invitación del Papa a no encerrarnos, a descubrir en los signos de los tiempos las semillas del Verbo en nuestro mundo para mirarlo con los ojos del Padre y actuar con la misericordia de Jesucristo.

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