Iglesia en España Nacional

Inauguración de las IV Jornadas de Pastoral en Toledo

En las IV Jornadas de Pastoral que se celebran en Toledo

Flaminia Giovanelli: “La persona humana no puede considerarse fuera de la familia, ni siquiera cuando se habla de desarrollo”

El arzobispo de Toledo, don Braulio Rodríguez Plaza, ha afirmado que estas Jornadas son importantes para la archidiócesis “porque podemos aprender de tantas experiencias hermosas para poder descubrir y poner en práctica la Doctrina Social de la Iglesia”

Hoy, sábado, la subsecretaria del Pontificio Consejo Justicia y Paz, Flaminia Giovanelli, la primera mujer en prestar este servicio en este Dicasterio de la Santa Sede, y laica con más alta responsabilidad en el Vaticano, participa en estas Jornadas impartiendo dos conferencias. En su presentación el arzobispo de Toledo, don Braulio Rodríguez Plaza, ante un auditorio de casi 700 personas, ha comentado que las IV Jornadas de Pastoral “nos ayudarán a reflexionar, a escuchar, a convivir, a celebrar la Eucaristía y a conocer la Doctrina Social de la Iglesia”. Asimismo, ha destacado que “es importante que nos sintamos Iglesia que vive según el modelo de Cristo e invite a conocer la Buena Noticia”.

La primera ponencia de Flaminia Giovanelli ha sido sobre “La persona y la familia en el corazón del desarrollo”, en la que ha dicho que “la persona humana no puede ser considerada fuera de la familia, ni siquiera cuando se habla de desarrollo”. En su primera exposición Giovanelli ha demostrado que la cuestión del desarrollo es una cuestión humana, poniendo de manifiesto la importancia del vínculo entre persona y familia en el tema del desarrollo.

Según la subsecretaria del Consejo Pontificio Justicia y Paz, la persona humana y la familia podrán llegar a un desarrollo integral humano y sostenible recorriendo tres caminos: justicia, solidaridad y sobriedad. Justicia, mirando al que sufre, a quien falta de lo necesario. Solidaridad o no tener miedo de abrir el corazón, los bolsillos, la billetera, para vivir como una sola familia. Sobriedad: no arruinar lo que debe estar a disposición de todos, comenzando por las cosas bellas de la creación.

Giovanelli ha definido el desarrollo –haciendo referencia al padre Louis-Joseph Lebret– como “la serie de transiciones que experimenta una determinada población y todas las subpoblaciones que abarca de una fase de la existencia menos humana a otra más humana, a un ritmo lo más rápido posible y con el menor coste posible, sin perder de vista todos los vínculos de solidaridad que existen entre estas poblaciones y subpoblaciones y la solidaridad entre naciones”.

En este sentido ha recordado que “el desarrollo –haciendo referencia al Papa Montini – no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y al hombre por entero”.

También se ha referido a la cuestión ecológica que propone el Papa Francisco, “cuestión que está vinculada con el concepto de desarrollo integral”. En efecto –ha comentado- el Papa Francisco afirma que la ecología “exige sentarse a pensar y a discutir acerca de las condiciones de vida y de supervivencia de una sociedad, con la honestidad para poner en duda modelos de desarrollo, producción y consumo. No está de más insistir en que todo está conectado”.

Así la ponente ha insistido en que está claro que en la base de estas visiones existe el concepto de la persona humana creada por Dios como unidad de alma y cuerpo, “ser único e irrepetible, dotado de inteligencia y libertad, que vive en relación con Dios, con sí mismo, con toda la creación y con los demás”.

Además ha dicho que la fraternidad es esencial para el desarrollo integral. Así, mientras la razón es capaz de aceptar la igualdad entre los hombres y de establecer una convivencia cívica entre ellos, no consigue fundar la hermandad sin la que no se puede realizar un desarrollo integral, o sea de todo el hombre y de todos los hombres. La hermandad “nace de una vocación transcendente de Dios Padre, el primero que nos ha amado, y que nos ha enseñado mediante el Hijo lo que es la caridad fraterna”, ha indicado la subsecretaria.

En este sentido la hermandad tiene su origen en una vocación que procede de Dios, también el desarrollo tiene un origen transcendente: “El hombre no se desarrolla únicamente con sus propias fuerzas –leemos en el número 11 de la Caritas in veritate – así como no se le puede dar sin más el desarrollo desde fuera”. Las instituciones creadas por los seres humanos y por ellos consideradas suficientes para garantizar el derecho al desarrollo en realidad no son suficientes porque, afirmaba Benedicto XVI, “el desarrollo humano integral es ante todo vocación y, por tanto, comporta que se asuman libre y solidariamente responsabilidades por parte de todos”.

En esta perspectiva, ha recordado que el llamamiento de Dios para realizar condiciones de vida más humanas, más dignas de la persona humana creada a su imagen y semejanza, viene antes que cualquier institución, antes que cualquier sistema económico y antes que cualquier producción. “Por ende -ha expresado- que es necesario que el hombre preste atención a este llamamiento y lo acoja para identificar el sentido de los sistemas económicos, el sentido de los sistemas de producción, el sentido del trabajo; y sólo cuando sean portadoras de sentido las instituciones se convierten en herramientas verdaderamente útiles para realizar el bien común. Si los bienes son sólo bienes, si la economía es sólo economía, si el progreso es sólo crecimiento, si nada llama todo esto a ser más, y si todo ello no llama a los seres humanos a ser más, las relaciones sociales estallan en sí mismas”. Por eso “si todo es debido al azar o a la necesidad, el ser humano permanece sordo, la vida no le dice ya nada y también la sociedad en que vive será sólo una suma de individuos y no una verdadera comunidad”.

La familia, clave del desarrollo integral y sostenible

La familia, citando las palabras del Papa Francisco en su discurso ante las Naciones Unidas, es la célula primaria de todo desarrollo social”. Y por otra parte, Flaminia Giovanelli ha recordado que a pesar de que los economistas y sus razonamientos ignoran la familia, la finalidad auténtica de la economía es la paz y la prosperidad de la familia, porque la persona humana es en primer lugar familia, nace en una familia, consume y ahorra en la familia, funda una familia.

Ante todo, en interesante notar que el proceso del desarrollo integral hunde sus raíces precisamente en la familia, ello gracias a los vínculos privilegiados de solidaridad que existen entre sus miembros. Refiriéndose al Padre Lebret “lo queramos o no, cada hombre y cada mujer, por su propia naturaleza, tiene vínculos de solidaridad con otros seres humanos”.

El Padre Lebret –ha explicado- diseña el cuadro complejo de las unidades de solidaridad –el clan, la casta, la sociedad global, la sociedad nacional– llegando a la consideración de que “el problema de la solidaridad ya no se resuelve sencillamente a partir de la base familiar hasta la cúspide nacional, a través de los grados de la jerarquía. El juego de las dependencias y de las interdependencias se ha complicado tanto y ha sido sometido a tantas evoluciones que la única solución es la solidaridad universal”.

Pese a los grandes avances realizados por la humanidad para erradicar el hambre y la pobreza extrema en su conjunto, “podemos afirmar que la función de la familia en el ámbito del desarrollo integral está lejos de haberse agotado”. Y bien lo saben –ha comentado la subsecretaria- también los ciudadanos de los países ricos, que han sufrido una crisis financiera y económica grave y prolongada, que todavía no acaba de superarse. Ahora, en el momento cuando los sistemas de bienestar social se han debilitado, una vez más la familia sigue siendo el amortiguador social más importante, el lugar principal de la asistencia.

Según la conferenciante está claro que para realizar un desarrollo humano integral, junto al papel de la familia es preciso que se dé también el papel positivo y activo de las instituciones, que deben asegurar a los ciudadanos por lo menos lo mínimo absoluto a nivel material y espiritual. “Este mínimo absoluto tiene en lo material tres nombres: techo, trabajo y tierra; y un nombre en lo espiritual: libertad de espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y todos los otros derechos cívicos”. “Al mismo tiempo, ha comentado, estos pilares del desarrollo humano integral tienen un fundamento común, que es el derecho a la vida y, más en general, lo que podríamos llamar el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana”.

Desarrollo sostenible

También ha llamado la atención sobre la necesidad de adoptar estilos de vida alineados con el desarrollo sostenible. Ello conlleva lo que Papa Francisco define como “conversión ecológica”, en la que la familia tiene un papel clave. En primer lugar, se requiere de la familia que eduque a una responsabilidad ecológica, que ampare una auténtica “ecología humana”. En efecto, el deterioro de la naturaleza está ligado estrechamente con la cultura que moldea la convivencia humana, de forma que la ecología ambiental se beneficia del respeto a la ecología humana.

La familia es también el lugar de la formación integral, donde se aprende el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados”, ha señalado en su primera conferencia la subsecretaria del Pontificio Consejo Justicia y Paz.

Experiencias Extradiocesanas

Esta tarde será el turno para las experiencias extradiocesanas, donde diferentes personas y movimientos de otras diócesis de España darán a conocer sus proyectos e iniciativas. En el área de la Iglesia Perseguida se contará con la participación del padre Samir Khalil Samir, egipcio, jesuita y profesor de historia de la cultura árabe y de estudios islámicos en la Universidad Saint-Joseph de Beirut, en el Pontificio Instituto oriental de Roma y en el Pontificio Instituto de Estudios árabes e Islámicos de Roma.

Para hablar de la Evangelización a través de las Redes Sociales se contará con representantes de iMisión, quienes presentarán esta plataforma de evangelización a través de las redes sociales, que ha recibido varios premios de la prensa española.

La Comunidad del Caná (Tui Vigo) hablará de la Pastoral Familiar. Esta Comunidad está integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática, y está reconocida canónicamente por el Arzobispado de Santiago de Compostela. En el Área de caridad y evangelización se presentarán dos experiencias extradiocesanas. Por una parte, la Orden de Malta presentará su labor asistencial, y la ONG “Un plan alternativo”, formada por jóvenes, expondrá cómo atienden a las personas sin hogar que viven en las calles de Madrid.

La jornada de hoy finalizará con el concierto-oración “Misericordia Domini”, a cargo de la Capilla Diocesana de Toledo, con textos del Papa Francisco.

Mañana a las 9:30 h., en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (Padres Jesuitas) tendrá lugar la conferencia de Nicolás Jouvé, consultor del Pontificio Consejo para la Familia y miembro del Comité de Bioética, que versará sobre “La familia y la defensa de la vida como campos de compromiso social”.

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