Vicente-Jimenez-Zamora
Iglesia en España

Imposición del palio al arzobispo metropolitano de Zaragoza

Imposición del palio al arzobispo metropolitano de Zaragoza

El próximo sábado 31 de octubre a las 17.00 horas, en el altar mayor de la catedral-basílica del Pilar, el nuncio del Papa en España, monseñor Renzo Fratini, impondrá el palio arzobispal a monseñor Vicente Jiménez Zamora, arzobispo metropolitano de Zaragoza. La celebración muestra la unidad y comunión fraterna de las diócesis de Aragón entre ellas y con la sede apostólica de Roma, en la persona del papa Francisco.

En esta celebración participarán, además del Nuncio y del Arzobispo, los obispos de las diócesis que forman parte de la provincia eclesiástica de Zaragoza: Barbastro-Monzón, Teruel y Albarracín, Huesca y Tarazona.

El arzobispo de Zaragoza hará declaraciones a los medios antes de comenzar la celebración, en la “puerta baja” del Pilar. Asimismo habrá tres puntos para la toma de imagen, en tres momentos de la celebración de la misa.

Para facilitar la organización y cobertura de la noticia, adjuntamos los siguientes documentos:

La sede metropolitana de Zaragoza

Rito de la imposición del palio arzobispal

Acreditación para los medios

La sede metropolitana de Zaragoza

¿Desde cuándo Zaragoza es sede metropolitana?

Hasta el siglo XIV el obispado de Zaragoza fue sufragáneo de la archidiócesis de Tarragona. El papa Juan XXII la constituyó sede metropolitana en 1318. Pedro López de Luna (1317-1345) fue el último obispo y el primer arzobispo. Sus diócesis sufragáneas han sido siempre las aragonesas (Albarracín, Barbastro, Huesca, Jaca, Tarazona y Teruel) más los obispados de Calahorra y Pamplona en algunas etapas. Por el decreto pontificio Cesaraugustae et aliorum, del 2 de Septiembre de 1955, se circunscribió al área metropolitana de Zaragoza a los obispados aragoneses, a excepción de Jaca que fue adscrito a la provincia eclesiástica de Pamplona.

Por otra parte, una extensa franja de la zona oriental de la provincia de Huesca siguió perteneciendo a la Diócesis de Lérida hasta 1998 en que culminó su incorporación a la nueva diócesis de Barbastro-Monzón y, por tanto, a la provincia eclesiástica de Zaragoza.

¿Qué dice la iglesia católica acerca de las provincias eclesiásticas y de los arzobispos metropolitanos?

El Código de Derecho Canónico afirma lo siguiente:

Sobre las provincias eclesiásticas:

Para promover una acción pastoral común en varias diócesis vecinas, según las circunstancias de las personas y de los lugares, y para que se fomenten de manera más adecuada las recíprocas relaciones entre los Obispos diocesanos, las Iglesias particulares se agruparán en provincias eclesiásticas delimitadas territorialmente.

Sobre los arzobispos metropolitanos (o simplemente “metropolitanos”):

Preside la provincia eclesiástica el Metropolitano, que es a su vez Arzobispo de la diócesis que le fue encomendada; este oficio va anejo a una sede episcopal determinada o aprobada por el Romano Pontífice.

En las diócesis sufragáneas, compete al Metropolitano:

Vigilar para que se conserven diligentemente la fe y la disciplina eclesiástica, e informar al Romano Pontífice acerca de los abusos si los hubiera;

Hacer la visita canónica si el sufragáneo la hubiera descuidado, con causa aprobada previamente por la Sede Apostólica;

Designar el Administrador diocesano, a tenor de los cc. 421 § 2 y 425 § 3.

Cuando lo requieran las circunstancias, el Metropolitano puede recibir de la Santa Sede encargos y potestad peculiares que determinará el derecho particular.

Ninguna otra potestad de régimen compete al Metropolitano sobre las diócesis sufragáneas; pero puede realizar funciones sagradas en todas las iglesias, igual que el Obispo en su propia diócesis, advirtiéndolo previamente al Obispo diocesano, cuando se trate de la iglesia catedral.

En un plazo de tres meses a partir de la consagración episcopal, o desde la provisión canónica, si ya hubiera sido consagrado, el Metropolitano, personalmente o por medio de procurador, está obligado a pedir al Romano Pontífice el palio, que es signo de la potestad de la que, en comunión con la Iglesia Romana, se halla investido en su propia provincia.

El Metropolitano puede usar el palio a tenor de las leyes litúrgicas, en todas las iglesias de la provincia eclesiástica que preside, pero no fuera de ella, ni siquiera con el consentimiento del Obispo diocesano.

El Metropolitano necesita un nuevo palio, si es trasladado a una sede metropolitana distinta.

¿Qué es el palio arzobispal? 

Se trata de un collarín de lana blanca, con seis cruces de seda negra que, en la celebración de la misa, los arzobispos metropolitanos llevan prendido sobre la casulla con tres agujas, que simbolizan los clavos de la pasión del Señor.

La lana blanca procede de los corderos que se presentan al Papa el día de Santa Inés y que son criados por la comunidad de monjas cistercienses de Tre Fontane. Una vez que son esquilados, la lana es tejida por las benedictinas de la abadía de Santa Cecilia in Trastevere, la ciudad de Roma. Cuando los palios ya están confeccionados, se llevan a la basílica de San Pedro, donde son depositados en una urna junto al sepulcro del príncipe de los apóstoles.

Al arzobispo metropolitano le corresponde vestir el palio como insignia litúrgica. Don Vicente recibió el palio de manos del papa Francisco el pasado 29 de junio, pero no le fue impuesto. Será el nuncio de su santidad en España, monseñor Renzo Fratini, quien se lo imponga al principio de la misa que se celebrará mañana en el Pilar.

¿Qué significa el palio? 

El papa emérito Benedicto XVI lo relacionó con la imagen del Buen Pastor, que lleva a la oveja herida sobre sus hombros, pero sobre todo es un signo de comunión: expresa la peculiar relación de fidelidad y de hermandad de la sede metropolitana de Zaragoza con la iglesia de Roma y el sucesor de Pedro; además significa de la unión entre todos los obispos de la provincia eclesiástica.

Rito de la imposición del palio arzobispal

a monseñor Vicente Jiménez Zamora,

metropolitano de Zaragoza

En la procesión de entrada el diácono porta el palio

Después del saludo habitual, comienza propiamente el rito de la imposición del palio

Monición:

El palio que el Nuncio Apostólico impone hoy al arzobispo de Zaragoza, monseñor Vicente Jiménez Zamora, es símbolo de unidad con el sucesor de Pedro, obispo de Roma, confeccionado con la lana de unos corderos que el Papa recibe el día de Santa Inés, lana guardada para este fin en la capilla de la tumba de san Pedro en el Vaticano. El palio es también una llamada a sacerdotes y fieles, de las distintas diócesis, a consolidar la auténtica comunión con sus pastores. La diócesis se agrupa en provincias eclesiásticas al frente de las cuales se hallan los arzobispos metropolitanos, unidos a los distintos obispos sufragáneos. El palio es signo de comunión con el Papa, los obispos sufragáneos, sacerdotes y fieles.

Profesión de fe:

El elegido, de rodillas ante el Nuncio Apostólico, delegado por la Santa Sede para imponer el palio, recita el Credo, profesión de fe.

Imposición del palio:

Entregado el Palio se dice la fórmula siguiente:

Para gloria de Dios omnipotente y para alabanza de la bienaventurada siempre Virgen María y de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo, en nombre del Romano Pontífice, el papa Francisco y de la Santa Iglesia Romana, para honor de la Sede de Zaragoza, a ti confiada, en señal de la potestad arzobispal, te entregamos el palio tomado del sepulcro del bienaventurado Pedro, para que lo lleves dentro de los confines de tu provincia eclesiástica. Sea para ti este palio símbolo de unidad y señal de comunión con la Sede Apostólica. Sea vínculo de caridad y aliciente de fortaleza, para que el día de la venida y revelación del gran Dios, y cabeza de los Pastores, Jesucristo, poseas con las ovejas a ti confiadas, el vestido de la inmortalidad y de gloria. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

(El Arzobispo, recibido el palio, toma la sede principal, presidiendo desde ese momento la celebración. Entona el gloria. La misa continúa como de costumbre).

La parte musical está a cargo de la capilla de música Nuestra Señora del Pilar y de la escolanía de Infantes. Al órgano: Juan San Martín. Director musical y maestro concertador: José María Berdejo Marín.

Print Friendly, PDF & Email

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.