Especiales Ecclesia

III Viernes de Adviento

III Viernes de Adviento, por el sacerdote Ángel Moreno de Buenafuente

MONICIÓN

Éstos son días en los que se acopian viandas para las fiestas. Los dulces aparecen en los postres, se brinda con buenos caldos y con ello se manifiesta la alegría familiar, que los cristianos sabemos que se funda en el nacimiento del Hijo de Dios en Belén.

 

Sorprende que quien va a decir de sí mismo: “Yo soy el pan de vida”, nazca en el lugar que significa: “Casa del pan”. Y nazca de la Nazarena, la mujer artesana, arca y artesa de la flor de harina y de la hogaza sin levadura.

 

El pan y el vino se convierten en sacramento, y al verlos ofrecidos por Ana, la madre de Samuel en la ofrenda de su hijo al Templo, contemplamos a María dándonos el fruto bendito de su vientre.

TEXTO BÍBLICO

“Cuando Ana hubo destetado a Samuel, subió con él al templo del Señor, de Siló, llevando un novillo de tres años, una fanega de harina y un odre de vino.”

TEXTO MÍSTICO

“En la interior bodega/ de mi Amado bebí, y cuando salía/ por toda aquesta vega,/ ya cosa no sabía;/ y el ganado perdí que antes seguía./ Allí me dio su pecho,/ allí me enseñó ciencia muy sabrosa,/ y yo le di de hecho/ a mí sin dejar cosa;/ allí le prometí de ser su Esposa” (San Juan de la Cruz, Cántico Espiritual 26-27).

TEXTO PONTIFICIO

“La Eucaristía une el cie¬lo y la tierra, abraza y penetra todo lo creado. El mundo que salió de las manos de Dios vuelve a él en feliz y plena adoración. En el Pan eucarístico, « la creación está orientada hacia la divinización, hacia las santas bodas, hacia la unificación con el Creador mismo ». Por eso, la Eucaristía es tam¬bién fuente de luz y de motivación para nuestras preocupaciones por el ambiente, y nos orienta a ser custodios de todo lo creado” (Francisco, LS 236).

LOS TRIGALES

Tú cuidas de la tierra, la riegas/ y la enriqueces sin medida/ la acequia de Dios va llena de agua,/ preparas los trigales. Coronas el año con tus bienes,/ tus carriles rezuman abundancia;/ rezuman los pastos del páramo,/ y la colina se orla de alegría;/ las praderas se cubre de rebaños,/ y los valles se visten de mieses/ que aclaman y canta (Sal 65, 10.12-14).

Tú te puedes convertir en casa que hospeda, en mesa que invita, en mano que saluda, en ofrenda gratuita. ¿Has decidido compartir algo?

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