san juan bautista
Rincón Litúrgico

III Domingo de Adviento. Profetas

A lo largo del tiempo de Adviento, la Liturgia de la Palabra nos muestra las diferentes profecías que se refieren a la venida del Mesías. Entre todos los profetas, destaca Juan Bautista, quien señala al mismo Jesús como Cordero de Dios. De él dice Jesús: “Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: “Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti”. En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista” (Mt 11, 8-11).

Según el Cuarto Evangelio, el Precursor no solo señala a Jesús como el Cordero de Dios, en concurrencia con el cordero que sustituyó a Isaac, cuando su padre Abraham se disponía a sacrificarlo, sino como el novio de la boda.

Según las imágenes con las que se anticipa la llegada del Mesías, la alianza es la que recorre toda la Sagrada Escritura, y en concreto el Cuarto Evangelio. Ya en el prólogo se lee: «Este es de quien dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». El que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia”.

La evocación a las sandalias hace referencia, precisamente a la identidad de Aquel que anuncia el Bautista, a quien no le puede suplantar, quitándole el derecho de los desposorios. El mismo Precursor, en otro momento, de manera más explícita, revela: “Yo no soy el Mesías, sino que he sido enviado delante de él”. El que tiene la esposa es el esposo; en cambio, el amigo del esposo, que asiste y lo oye, se alegra con la voz del esposo; pues esta alegría mía está colmada. Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar” (Jn 3, 28-30).

En el cuadro de Bartolomé Murillo, el pequeño Juan da de beber al Niño Jesús, profetizando con esta imagen lo que sucederá al comienzo de la vida pública del Nazareno, cuando se acerque al Jordán para ser bautizado por Juan Bautista.

Hay quien ve una correlación entre lo que hizo María, la madre de Jesús, con Juan cuando nació, al que posiblemente lavó, y este gesto de Juan que ahora bautiza al hijo de María.

 

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