Especiales Ecclesia

II Sábado de Cuaresma: El Buen Padre, por Ángel Moreno de Buenafuente

II Sábado de Cuaresma: El Buen Padre, por Ángel Moreno de Buenafuente

Año de la Misericordia

Por ello clamaba: “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan”. Y también: “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos.” Por ello añadió aún que había venido a buscar la oveja que se había perdido, y que, precisamente, había sido enviado a las ovejas que habían perecido de la casa de Israel. Y, aunque no con tanta claridad, dio a entender lo mismo con la parábola de la dracma perdida: que había venido para recuperar la imagen empañada con la fealdad de los vicios. Y acaba: “Os digo que habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta” (San Máximo el Confesor).

II Sábado de Cuaresma: El Buen Padre, por Ángel Moreno de Buenafuente

El icono representa a Santa María Magdalena, exponente máximo del perdón que Jesús concede a una pecadora, y que la hace símbolo del amor más íntimo.

Texto bíblico: En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores, a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: -«Ése acoge a los pecadores y come con ellos» (Lc 15,1)

El papa Francisco se refiere a esta parábola cuando comenta: “Conocemos estas parábolas; tres en particular: la de la oveja perdida y de la moneda extraviada, y la del padre y los dos hijos (cfr Lc 15,1-32). En estas parábolas, Dios es presentado siempre lleno de alegría, sobre todo cuando perdona. En ellas encontramos el núcleo del Evangelio y de nuestra fe, porque la misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón (MV 9).

Pensamiento: La misericordia no solo llega a manifestarse con el perdón, sino sobre todo introduce a la intimidad de Dios.

Oración: “Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura” (Sal 102).

Propuesta

Tú eres perdonado, pero lo eres porque eres amado; déjate perdonar y amar.

Regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

REGISTRARME

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.