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Ignacio Carbajosa: «En las cinco semanas que pasé en el hospital, he aprendido a morir»

Ignacio Carbajosa (Cartagena, 1967) no es un capellán de hospital. Es sacerdote y enseña Antiguo Testamento en la Universidad de San Dámaso. Mientras duraba el primer estado de alarma, surgió la oportunidad de acudir a los hospitales de campaña que iniciaban su apertura. No lo dudó y decidió ofrecerse voluntario, pero el destino le guardó sitio en el banquillo de los suplentes. Sin embargo, el destino todavía le tenía guardado un lugar en el que poder cumplir su vocación de servicio: el Hospital San Francisco de Asís. Allí, sustituyendo al capellán franciscano por su avanzada edad, pudo conocer la pandemia en primera persona. Fruto de ello es su libro Testigo de excepción. Diario de un cura en un hospital de COVID

—¿Qué lleva a un profesor de universidad, con cierta comodidad profesional, a ponerse en primera línea de batalla sanitaria?
—Esa misma pregunta me la hago yo también. En realidad, como cuento en el prólogo del libro, mis primeros quince días de confinamiento, en cierto modo, aunque no se puede decir esto, disfruté mucho porque me puse a estudiar. Me encanta la investigación. Además de ser profesor, soy sacerdote y sobre todo soy hijo de mi tiempo y me duele mi país. Así que lo que estaba escuchando, especialmente lo que pasaba en los hospitales y en las residencias de ancianos, me dolía y, sobre todo, me preocupaba en qué sentido la fe que yo vivía, la fe de la esperanza y la caridad podía llegar a esos sitios, teniendo en cuenta que la Iglesia tenía que cerrar sus puertas. ¿Cómo seguir presente allí? Entonces, decidí hablar con el obispo y el vicario y, tiempo después, llegaron las peticiones para incorporarse a los hospitales nuevos que se abrían. En mi caso, fue una sustitución del capellán franciscano, que era muy mayor. Allí empezó mi aventura.

¿Por qué se lanzó a escribir este libro?
—Lo del libro, para nada era una cosa que tenía pensada. Yo no escribo diarios y lo único que me interesaba era dar servicios como sacerdote. Además, soy uno que normalmente en los hospitales, normalmente, no está a gusto. Soy más bien miedica y, por tanto, no sabía lo que iba a suceder allí. Lo decidí a partir del cuarto día, después de varios días encadenados de hospital, por todo lo que estaba viviendo, muy especialmente porque era una situación totalmente nueva, donde estaba yo solo con los enfermos y ellos no podían estar con sus familias. Era un sufrimiento muy fuerte. Como te decía, a partir del cuarto día, sentí la necesidad de escribir mis reflexiones o, mejor dicho, mi diálogo con el misterio. Como Job, que pregunta al Señor. Eso se empezó a convertir en un hábito, hasta el punto de que, llegado cierto día, llegué a tomar notas en el hospital, cosas muy breves, que luego por la tarde rehacía y, poco a poco, me di cuenta de que estaba viviendo una situación, por lo que estaba pasando, muy excepcional. Era como un testigo, como digo en el título del libro. Me dije a mí mismo: esto merece la pena darlo a conocer.

¿Cómo ha sido el encontrarse con enfermos cuya única cara conocida era la suya?
—En algunos casos, mayoritariamente los que más recursos tenían, podían usar el móvil, que es otra de las novedades de esta tragedia, cosa que no sucedía hace algunas décadas, pero había muchos otros casos de personas mayores que estaban ya muy mal y no tenían esa posibilidad. Para mí esa pregunta era muy grande. Los miraba a muchos de ellos, que estaban sedados, y me preguntaba: ¿quién será su marido, sus hijos..? ¿Cómo es posible que yo, un desconocido para ellos, sea el testigo de sus últimas horas, de lo que digan? Me dejaba en silencio, en cierto modo. Por otro lado, pensaba que, en realidad, tampoco soy cualquiera. Soy un sacerdote y para ellos no es la presencia de un extraño. Al igual que las enfermeras, los médicos y más personal sanitario, que les resultaban familiares por el cariño. Mi presencia era la del Dios que anhelaban, que se había hecho carne, que llegaba hasta ellos en forma de sacramento o de diálogos y consuelo.

Lee la entrevista entera  de David Vicente Casado en El debate de hoy.

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