Iglesia en España Última hora

Iglesia abierta: 70 veces 10 (última parte)

¿Qué hace la Iglesia durante la pandemia? Esta pregunta se han hecho muchas personas que no la han sentido lo suficientemente presente. Y, sin embargo, la Iglesia nunca vino… porque ya estaba: unas veces visible, otras invisible y otras invisibilizada, bajo el nombre de una institución, congregacion o diócesis, y siempre en rostros con nombres y apellidos.

Unidos en oración durante el COVID

El proyecto «Con un solo corazón», que impulsó desde hace un año el hermanamiento de cada parroquia de la archidiócesis de Toledo con un monasterio de clausura, ha servido en especial durante este tiempo de pandemia.
Así lo explicó sor Lucía Girón, quien ha cumplido 60 años de vida contemplativa. Junto con sus 22 hermanas conocidas como las santiaguistas, estas monjas Comendadoras de Santiago, han experimentado durante esta triste situación de la pandemia, «el interés que el párroco ha demostrado por ayudarnos y cómo han correspondido muchos fieles con gran generosidad, con sus aportaciones, según las posibilidades de cada uno, para acompañarnos y suministrarnos lo que nos hacía falta». Por su parte, las hermanas han aprovechado «para tener más ratos de oración, turnándonos en la adoración y en la intercesión por todas las víctimas del coronavirus y de sus familias».

«Zapatillas solidarias» por valor de 6.000 euros en Jaén

El Secretariado de Infancia y Adolescencia de la diócesis de Jaén recaudó más de 6.000 euros y repartió cerca del millar de dorsales de su marcha «Zapatillas solidarias».
Bajo el lema «Contagiando esperanza», esta carrera virtual contó con la participación el obispo, Amadeo Rodríguez Magro, que recibió el dorsal número uno.
Los beneficios de esta marcha solidaria online fueron destinados íntegramente a Cáritas diocesana y Manos Unidas, como ayuda para paliar la crisis económica provocada por el COVID-19, y que están sufriendo, sobre todo, los más desfavorecidos.
Esta iniciativa «es un medio para que desde una vida sana contribuyamos a una vida digna para todos, ayudando a los más vulnerables de nuestra sociedad, a nuestros hermanos necesitados de Jaén», explicaron desde el secretariado. «Y pese a que la carrera ha concluido, en nuestra diócesis prosigue la marcha de continuar preocupándonos por los indigentes, como hermanos, miembros de la gran familia universal, especialmente en esta dura y dolorosa situación provocada por la pandemia».

«Gracias por tratarnos tan humanamente»

Atendiendo a la solicitud hecha por al Ayuntamiento de la ciudad, Manuel Herrero, obispo de Palencia, puso a disposición de Cáritas diocesana desde el 20 de marzo las instalaciones del seminario menor para la acogida de personas sin hogar. Este servicio estuvo coordinado por Nuria Andrés, que habitualmente desarrolla su labor en el programa de Empleo de Cáritas de Palencia. «En el seminario menor estamos muy esperanzados, con buen ánimo, con la satisfacción de saber que hacía falta hacer esto y apostando cada día por mejorar un poquito. Y esto cada vez se parece más a un hogar». En este nuevo centro de acogida se hizo un reparto de tareas, y las 24 personas acogidas participaron de las diferentes iniciativas. El ambiente fue de gratitud. «La gente está muy agradecida, en una pizarra larga han puesto en cuatro idiomas, “gracias por tratarnos tan humanamente”», explicó Nuria. Un agradecimiento que se extiende a los trabajadores y también a los voluntarios: gente llegada de las parroquias, del grupo de scouts de San Miguel y demás personas que se ofrecieron con su ayuda y aportación.

«Proyecto San José», techo en el seminario

Han sido los propios seminaristas mayores de la archidiócesis de Valladolid los que abrieron las puertas a las personas sin hogar que, por padecer patologías añadidas, no eran acogidas en los albergues municipales por problemas de convivencia. De esta forma, Cáritas diocesana de Valladolid, con el total apoyo del seminario, puso en marcha el «Proyecto San José», en el que los veinte acogidos recibieron una atención personalizada por ocho técnicos de Cáritas diocesana apoyados por un reducido número de voluntarios, además de los seminaristas.
Para Cáritas, este proyecto no pretende ser más que un pequeño signo «de la preocupación de nuestra Iglesia diocesana por los últimos», y espera que pueda seguir adelante una vez finalice la crisis sanitaria.

La inmigración durante la pandemia

El senegalés Augustin Ndour es trabajador de Cáritas diocesana de Granada y voluntario de la Delegación de Migraciones. Después de 20 años residiendo la archidiócesis ha acompañado a las personas inmigrantes acogidas en los centros de Cáritas que ahora, especialmente durante la pandemia, que están viendo agravada su situación. «El perfil de la pobreza que hemos conocido hasta ahora va a cambiar drásticamente». Ndour solicita «invertir más en centros de formación e integración para que se pueda llevar a cabo mejor el proceso y sacar más partido a todo lo que aportan los inmigrantes a nuestro país».

Atención a un millar de escolares

Desde que comenzó la crisis, Cáritas diocesana La Rioja, atendió más de mil llamadas solicitando ayuda. Una atención de la que se beneficiaron 4.800 personas entre los que se encontraban más de 1.000 escolares. No en vano, la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño puso en marcha a través de Cáritas un servicio de apoyo escolar dirigido a alumnos de todas las etapas educativas que no contaban con recursos suficientes. El servicio se puso en marcha de manera telemática gracias a la colaboración de una docena de voluntarios profesores.
«Queremos agradecer a todos nuestros voluntarios que, desde el comienzo de la crisis, han mantenido su espíritu de entrega cristiana y, al mismo tiempo, una responsabilidad ciudadana con lo que nos pedían las autoridades. Hay voluntarios jóvenes que han podido seguir prestando su ayuda de manera presencial, pero otros muchos de más avanzada edad han tenido que quedarse en casa. En ese sentido, han ido surgiendo diferentes iniciativas como estas que posibilitan un espacio colaborativo donde ambas partes reciben», explicó Fernando Beltrán, director de Cáritas La Rioja.

«Comunicadores de esperanza»

Más de ochenta cartas y dibujos realizados por niños de toda la diócesis de Ávila fueron entregados en el hospital Nuestra Señora de Sonsoles. El capellán del centro hospitalario, Antonio Luis Nicolás, fue el encargado de hacérselos llegar tanto a los enfermos como al personal sanitario que les atiende.
«Se trata de una iniciativa con el objetivo de que los niños se convirtieran en comunicadores de esperanza para aquellos que están viviendo de cerca el drama de la pandemia del coronavirus», apuntaron desde la diócesis. Dado que «muchos enfermos han estado solos o aislados en el hospital, esta propuesta dirigida a los niños pretendía «ofrecerles a todos ellos unas palabras de aliento y cercanía».
Con los dibujos, los más pequeños quisieron también agradecer la labor de «muchos sanitarios que trabajan allí sin descanso, con una entrega generosa y valiente».

La archidiócesis de Valencia apuesta por «el trabajo y el empleo digno»

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, anunció durante el pasado mes de mayo la creación de «una Comisión diocesana de lucha contra el paro y a favor del empleo digno».
Esta iniciativa quiere colaborar «con generosidad» y unirse al sufrimiento de todos los que están padeciendo la crisis económica derivada de la pandemia causada por el COVID-19. Según explicó el cardenal Antonio Cañizares, «la Comisión se centrará en lo económico, prioritariamente, pero también en otros aspectos necesarios para el bien común y el bien de la persona, moral, humana, espiritual, y la urgente recomposición moral, espiritual y cultural del tejido social».
Estamos en una situación muy difícil, recalcó el arzobispo, no solo por la pandemia del COVID-19, «sino por las múltiples crisis derivadas de ella, entre las cuales destaca la gravísima crisis económica con unas cifras escalofriantes de destrucción de empresas pequeñas y negocios y la pérdida de miles de puestos de trabajo con todo lo que esto significa».
El equipo de trabajo está integrado por Cáritas Valencia, la Universidad Católica de Valencia y varios sacerdotes y empresarios a los que ha elogiado «su labor e implicación» para garantizar el empleo digno ante esta «terrible situación» derivada de la crisis sanitaria.

Mascarillas en Vitoria: «El precio lo pones tú»

El programa Berakah de la diócesis de Vitoria sigue sumando iniciativas con el objetivo de seguir ayudando a personas y familias en riesgo de exclusión social acentuado por la pandemia. Así, varios de sus voluntarios con experiencia en costura se han puesto manos a la obra para elaborar mascarillas de diferentes tamaños tanto para adultos como para niños, en diferentes colores y diseños.
«El precio lo pones tú». Es la respuesta que desde Berakah dan a quien ya se ha puesto en contacto con ellos para hacer pedidos. De esta manera, el usuario de estas mascarillas solidarias será quien done la cantidad que quiera por ellas cuyo importe íntegro irá destinado a personas sin recursos que están acogidas en el Hogar Belén y Ain Karem de la parte vieja de Vitoria y a quienes irá destinada la ayuda para cubrir sus necesidades más básicas.

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