Iglesia en España Última hora

Iglesia abierta: 70 veces 10 (parte 7ª)

¿Qué hace la Iglesia durante la pandemia? Esta pregunta se han hecho muchas personas que no la han sentido lo suficientemente presente. Y, sin embargo, la Iglesia nunca vino… porque ya estaba: unas veces visible, otras invisible y otras invisibilizada, bajo el nombre de una institución, congregacion o diócesis, y siempre en rostros con nombres y apellidos.

Santiago: Llegar allí donde no lo hace la Administración

Un ejemplo de la diócesis de Santiago de Compostela lo encontramos en la parroquia de Carballo, dirigida por el sacerdote José García Gondar. No solo es un hervidero de formación y actividad, también bálsamo para muchas personas, familias, asociaciones e instituciones necesitadas de ayuda urgente.
Cáritas Bergantiños atiende cada mes a más de 270 familias que precisan de un alimento que llevarse a la boca y desde que estalló la crisis sanitaria han solicitado ayuda de emergencia social más de 90 familias, que antes del COVID-19 no precisaban de apoyo alguno. Y esta cifra, lejos de reducirse, aumenta hasta tal punto que las 15 toneladas de productos entregados por Cruz Roja cada tres meses se evaporan en un abrir y cerrar de ojos. Gracias al apoyo de empresas y particulares en Cáritas vuelve a haber reservas de alimentos no perecederos, sobre todo leche. También se lleva a cabo un servicio de escucha y acompañamiento psicológico y espiritual.
El perfil de usuario que llama a la puerta de la iglesia de San Xoán no es único, sino muy variado. Mujeres víctimas de violencia machista que huyen de sus agresores, madres jóvenes con hijos pequeños a su cargo que se encuentran literalmente en la calle y no tienen a dónde ir. Personas desempleadas de larga duración y en grave riesgo de exclusión social… Desde la Guardia Civil y otras instituciones solicitan de forma habitual al párroco si puede echar una mano a una persona que precisa de un alojamiento temporal en algún albergue parroquial.
El párroco no entiende de horarios y fines de semana: «En cualquier momento puede sonar el teléfono y hay que estar. El apoyo es las 24 horas».

Santander acoge a un grupo de albaneses en el monasterio del Soto

El estado de alarma cogió hacinados a un grupo de 30 albaneses cerca de la estación de ferrocarril de Nueva Montaña (Santander), una construcción sin acabar, sin luz, sin agua y sin servicios necesarios. A nivel local le llamvan «Hotel Morri» porque «morr» significa piojo en albanés. Por eso, el obispado de Santander los acogió en la residencia del Santuario de Nuestra Señora del Soto, en Iruz. Aunque los afectados rechazaron al principio esta propuesta por desconfianza y malas experiencias anteriores, finalmente aceptaron ser acogidos en el monasterio de la Iglesia.

Ayuda a los sordos en Segorbe-Castellón

Raúl López, responsable del servicio de Pastoral del Sordo de la diócesis de Segorbe-Castellón, ofreció su ayuda a varias asociaciones de sordos para aquellas personas que lo pudieran necesitar, ante la crisis sanitaria y social a causa del coronavirus.
Durante esta pandemia este sector fue uno de los olvidados, por eso López explicó que «nos hemos ofrecido a varias asociaciones provinciales, como ASPAS o APESOCAS, y autonómicas, como AIC-CV, de familias y personas sordas, así como de implantados cocleares, para que durante este tiempo sintieran el abrazo de la Iglesia, para mostrar nuestra cercanía, y para decirles que rezamos por todos aquellos que se hayan podido ver afectados por esta enfermedad».

Las limpiadoras son trabajadoras esenciales

Veinte años han pasado desde que Cáritas diocesana de Salamanca impulsara la empresa de inserción La Encina. El objetivo era posibilitar el empleo de personas en situación de exclusión social. Durante la crisis sanitaria, su experiencia en limpieza y desinfección ha resultado esencial para luchar contra el COVID-19. Tienen, desde hace tiempo, la autorización de la Junta de Castilla y León para realizar esta actividad. Han llevado a cabo múltiples trabajos en jardines y vías públicas, centros sanitarios, comedores, comercios, industrias alimentarias y centros de acción social. Tanto en espacios abiertos como en espacios cerrados, los 23 trabajadores de La Encina, de lo que 13 están realizando itinerario de inserción sociolaboral, han tenido más tarea que nunca.
La Encina ha proporcionado empleo a lo largo de su historia a más de 100 personas en situación de fragilidad, con servicios variados, conjugando el desarrollo personal con el cuidado ecológico. En estos meses, se han convertido en imprescindibles.

La cárcel de Elisuán se convirtió en Crisálida

Elisuán Delgado es el responsable de varias parroquias de Icod de los Vinos, un municipio en la isla de Tenerife. Tiene 33 años y es sacerdote desde hace seis. Su testimonio es uno de muchos en los que se aprecia, también, la conversión que se da continuamente al interior de la Iglesia. «Estaba cayendo en el activismo. Mi casa se convirtió en una cárcel al principio. Enseguida tomé la decisión de transmitir la misa, estar al tanto de las normas, comunicarme todo el rato por los grupos de WhatsApp…. hasta que me di cuenta de que me encontraba al borde del abismo de la incertidumbre», cuenta. Pero aquel choque con la realidad dio futos. «Descubrí que la verdadera crisálidad era el hoy y tenía que hacer algo bueno, bello y redentor», añade. Y así sacó «la mejor versión» de él.

Respuesta ciudadana

El 5 de mayo, Cáritas diocesana de Jaca hacía un llamamiento a que, quien pudiera, donase alimentos. Había pasado ya más de mes y medio desde la declaración del estado de alarma, y se había constatado un aumento de solicitudes de ayuda continuo. Se pedía alimentos básicos como legumbres, galletas, sardinas, aceite…
Y la respuesta ciudadana fue ejemplar. Varias cofradías de Jaca donaron dinero, y el club de atletismo de Jaca decidió destinar parte de sus recursos para responder a la necesidad. Después se le unió la asociación Doña Sancha de consumidores y usuarios de Jaca. Todas estas ayudas fueron encauzadas a traves de la despensa solidaria Madre Teresa.

El seminario de Vic amplía su menú «LowCost» a toda la ciudadanía

Siete años de experiencia del menú «LowCost» del seminario de Vic sirvieron para dar una respuesta rápida a las necesidades básicas de esta ciudad y Osona. La diócesis amplió este menú para toda la ciudadanía, ya que en principio estaba pensado para personas en situación de especial necesidad. Se trata de raciones elaboradas por un dietista y con un precio muy inferior al de mercado. El servicio se puso a disposición también del Ayuntamiento. La red de voluntariado «COVID-19 Vic» repartió estos menús a las casas de las personas que lo solicitaron, protegiendo así del riesgo de contagio a colectivos vulnerables.

Tárrega, la parroquia se acerca a las casas

Josep Vilaseca es el párroco de Santa María del Alba en Tárrega, en la diócesis de Solsona. Durante este periodo de encierro obligado, ha encontrado, al igual que muchos otros sacerdotes, la manera de hacerse presente en las casas de los fieles, retransmitiendo las eucaristías a través de Youtube.
En todo momento se ha seguido celebrando la liturgia, y aunque el culto haya estado cerrado al público en el templo, los fieles han podido seguirlo desde sus casas. Este esfuerzo del padre Vilaseca es solo uno entre muchos de todas las diócesis, en los que las nuevas tecnologías se han puesto al servicio de la Evangelización en un proceso de adaptación rápida.

Escucha profesional y discreta en un «tiempo extraordinario»

«Recordamos que la diócesis de Tui-Vigo ha establecido un servicio telefónico gratuito de escucha, destinado a quienes necesitan ser atendidos y bienvenidos». Así se anunciaba, en los primeros compases del confinamiento este servicio de acompañamiento en la distancia.
Una característica de este teléfono de escucha era la formación de los voluntarios, así como su discreción. Así, mientras las personas en situación de vulnerabilidad se quedaban en casa, tenían una manera de pedir ayuda.

Tarazona: Sacerdotes con la Cruz Roja

Los sacerdotes de la diócesis de Tarazona se organizaron durante la pandemia para celebrar la Eucaristía, administrar otros sacramentos y colaborar con entidades sociales. Los sacerdotes de la Unidad Pastoral de Calatayud, Justo Sánchez y José Manuel Vargas, se unieron, por ejemplo, como voluntarios de Cruz Roja para, cuando sus labores sacerdotales se lo permitían, «ayudar en lo que se pueda».
La relación de estos dos sacerdotes con Cruz Roja viene de lejos ya que con el presidente de la organización en Calatayud, Luis Miguel Maluenda, les une una estrecha amistad. Ese «para lo que hiciese falta» se convirtió en preparar lotes de alimentos, repartir comida por los pueblos, llevar medicación específica del hospital para quien la necesitase, distribuir el material escolar a los niños por sus casas o recoger ropa.

Sigüenza-Guadalajara: Más tiempo para ayudar

Yadira y Patricio son un matrimonio de ecuatorianos que vive en Guadalajara. Durante este tiempo de pandemia, y lejos de su casa y de su familia, ha crecido su fe. Eso les ha hecho ser conscientes de que «hay que devolver en el servicio a los demás lo que la vida nos ha dado».Yadira trabaja en una casa en Madrid, pero «como las empleadas del hogar no somos un servicio esencial prioritario, tuve que dejar de realizar mi quehacer diario por no poder viajar a otra provincia». Patricio trabaja en logística en Quer. A él le hicieron un ERTE y por eso, junto a su mujer, han tenido más «tiempo para ayudar».
Los dos creyeron que el almacén de Caritas diocesana debía funcionar como una casa. Y así fue. Patricio, que tiene habilidad en el orden, ha trabajado en la coordinación del almacén. Yadira se afanaba en preparar lotes de víveres para entregar a las familias.

Sevilla: Las monjas de clausura elaboran mascarillas y organizan una intensa cadena de oración

Sevilla es una de las diócesis españolas con mayor presencia de la vida contemplativa. Se trata de una riqueza para la Iglesia, un «pulmón espiritual» que goza del respeto y al cariño de los sevillanos. Su tiempo se reparte habitualmente entre la oración y la elaboración de dulces con cuya venta cubren algunos gastos de sus comunidades, pero con motivo de la pandemia del coronavirus han intensificado la oración, participando en las cadenas que se han creado para rezar por el personal sanitario y los colectivos implicados más directamente en esta lucha. Además, han cambiado los hornos por las máquinas de coser, y muchas de ellas están surtiendo de mascarillas a hospitales, residencias y organismos que agradecen vivamente este servicio impagable. Ellas son: Clarisas Capuchinas del convento de Santa Rosalía; Carmelitas de Santa Ana; Concepcionistas de Osuna; Clarisas Santa Inés; Clarisas de Estepa; Clarisas de Alcalá; Dominicas de Bormujos; Salesas; Mercedarias de Osuna; Dominicas Madre de Dios; San Leandro; Las Teresas (Carmelitas) y Espíritu Santo.

Mañana más…

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