Iglesia en España Última hora

Iglesia abierta: 70 veces 10 (parte 4ª)

¿Qué hace la Iglesia durante la pandemia? Esta pregunta se han hecho muchas personas que no la han sentido lo suficientemente presente. Y, sin embargo, la Iglesia nunca vino… porque ya estaba: unas veces visible, otras invisible y otras invisibilizada, bajo el nombre de una institución, congregacion o diócesis, y siempre en rostros con nombres y apellidos.

Hay trabajo, pero es duro

Huelva produce casi la totalidad de fresa y frutos rojos de España. Para esta campaña, suelen acudir trabajadores de otros países como Marruecos o Rumanía, pero este año el cierre de fronteras impidió que muchos vinieran. Fue entonces cuando volvió a salir a la luz la realidad de los migrantes que ya estaban en España, en ocasiones durante años. En esta situación, Cáritas diocesana de Huelva y el Secretariado de Migraciones de la diócesis se pusieron manos a la obra para facilitar la búsqueda de empleo en el sector agrario. «El que tenía papeles, ha podido trabajar. También ha habido muchos españoles que han trabajado en la campaña», explicaba Juanma Breva, responsable de asentamientos de Cáritas. Uno de los principales problema era la accesibilidad de los mecanismos de la bolsa de empleo. Con el objetivo de paliar la situación, Cáritas y la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) llegaron a un acuerdo de colaboración para acceder a las bolsas de trabajo. Al mismo tiempo, desde la Iglesia había una gran preocupación por las condiciones laborales del campo. «Esta situación de necesidad para el inmigrante y para el empresario hace que todo valga», apuntaba Emilio Muñoz, director del Secretariado de Migraciones.

La Enfermería, en primera línea de la atención sanitaria

La ONU declaró 2020 el Año de la Enfermería. Pretendía celebrar por todo lo alto el 200 aniversario del nacimiento de Florence Nightingale, considerada la fundadora de esta disciplina.
Belén Fernández, directora de enfermería del hospital San Juan de Dios en León, explicaba la situación: «Enfermería está prestando a los pacientes unos cuidados de calidad en unas circunstancias de mucho estrés, intentando a la vez protegerse a sí misma y al resto de compañeros sanitarios, esforzándonos, además, en no llevar el virus a nuestras casas y a nuestras familias». Ellas han estado. En ese complicado trabajo, Fernández llamaba a dar visibilidad a la Enfermería. «Para conseguir una atención sanitaria ágil, eficiente y de calidad, resulta imprescindible tener unas ratios adecuados para satisfacer las necesidades de la población», reclamaba.

Lleida y su fondo de 82.000 euros

Lleida es solidaria. En el mes de abril, el obispado puso en marcha un fondo diocesano para paliar los efectos sociosanitarios de esta crisis, haciendo una aportación inicial de 20.000 euros.
La solidaridad de religiosos y fieles consiguieron que, antes de mayo, el fondo reuniera más de 82.000 euros.
Han sido nueve entidades solidarias las primeras que han recibido financiación de este fondo, todas ellas pertenecientes a la Red de Entidades Cristianas de Acción Social y Caritativa del obispado de Lleida. Todas ellas han estado en primera línea durante la crisis del COVID-19. Estas entidades son: Maristas-Obras sociales, Esclat-Pare Palau, Salesianos-Sant Jordi, Voluntariado Vicenciano, Fundación Entre Todos, Arrels Sant Ignasi, Manos Unidas, Cáritas y Fundación Jericó.
Durante el confinamiento, las entidades que pertenecen a esta red solidaria de Lleida se han reunido seis veces para coordinar esfuerzos.

Cambian la repostería por las mascarillas

Las clarisas de Monforte, en la diócesis de Lugo, son conocidas por sus trabajos de repostería y el licor de café que sale de su monasterio. Pero muy pronto, en cuanto llegó la epidemia y ante la escasez de material de protección, dedicieron cambiar su trabajo.
Las nueve monjas se pusieron manos a la obra para confeccionar mascarillas, de manera que se pudiera paliar la escasez de este material. Enviaron la primera remesa al hospital comarcal en un momento en el que las posibilidades de adquirir material sanitario estaban muy reducidas.
Además, después de este primer momento continuaron fabricando mascarillas y repartiéndolas a parroquias. Así se aseguraban que pudieran llegar a personas vulnerables frente al contagio por coronavirus. En concreto, enviaron un lote a la parroquia de A Estación. Todo aquel trabajo se hizo con el miedo presente de que la infección entrase en algún momento a la comunidad, donde algunas de las monjas son de avanzada edad y, por tanto, pertenecen a los llamados grupos de riesgo en caso de desarrollar la enfermedad.

Los scouts de Menorca celebran Sant Jordi con ilusión a pesar de la distancia

Una vez más, desde sus casas. El 23 de abril es un día señalado en el calendario para el escultimo católico, que celebra a Sant Jordi. Por eso, los scouts de Menorca sustituyeron el encuentro físico por otro virtual, pero igual de real.
Cada año, uno de los grupos de la diócesis se encarga de la organización de un evento que congrega en torno a 300 personas en la isla, sumando niños, jóvenes y responsables de las agrupaciones. En este 2020 la organización correspondía al grupo scout Tramuntana de Mahón. En la jornada, retransmitida por redes sociales, no faltó ninguno de los elementos esenciales. Talleres de trabajos manuales o sesión de cuentacuentos fueron alguna de las actividades para celebrar Sant Jordi. Tampoco faltó la música.
Al final, los vídeos quedaron en Facebook para quien no hubiera podido asistir. Esta celebración es solo un ejemplo de las actividades que, en general, el Movimiento Scout Católico organizó para celebrar al que es su patrón, adaptando y cambiando los planes previstos inicialmente.

Solidaridad «en especie»

Cáritas parroquial de Monesterio, en la diócesis de Mérida-Badajoz, transformó sus dependencias en un economato solidario, que se surtió exclusivamente de las donaciones entregadas por el vecindario. Miguel Ángel García Encinas, párroco de Monesterio, señaló que «es un pequeño proyecto» que suma, en solidaridad, con el propósito de «ayudar a las familias locales que peor lo están pasando». El economato ofreció productos de primera necesidad, que previo informe de los servicios sociales, se canjeaban por vales.
Durante los momentos más complicados de la crisis sanitaria, el economato se surtió de los productos «donados solidariamente». Para ello, en la iglesia, se colocaron unos grandes cestos donde se dejaban los alimentos con la ayuda «siempre en especie, nunca económica», señaló el párroco. La campaña se diseñó «no como una acción puntual, sino como una actividad para que se prolongue en el tiempo».

Un centenar de sábanas para el hospital

La comunidad de religiosas de la Sagrada Familia de la diócesis de Urgell cooperó en el «plan de contingencia» que preparó la ciudad y la Fundación Sant Hospital, dando ropa, cortando y cosiendo casi un centenar de sábanas que ayudó a paliar la gran demanda que se produjo durante la pandemia. Toda la comunidad, que vive en el convento de «La Punxa», participó en la confección de estas piezas. Visitación Lorenzo, delegada diocesana de Pastoral de la Salud de Urgell, expresó que «las hermanas participaron muy generosamente y con ilusión en este trabajo, con vocación de servicio a la ciudad y a las personas enfermas».

Orihuela-Alicante: «Paliar las carencias de las personas sin hogar»

La caridad no echó el cierre durante las semanas más difíciles de la pandemia provocada por el coronavirus. Así se demostró en Elche, donde la diócesis de Orihuela-Alicante a través de Cáritas, impulsó un «albergue alternativo» para personas sin hogar, con más de 20 camas habilitadas en el gimnasio del polideportivo del Toscar.
Javier Ruvira, secretario general de Cáritas diocesana, señaló que «el equipo de voluntarios que salió todas las semanas a la calle se vio mermado por la orden del ministerio de cumplir el confinamiento. Aún así pudimos paliar muchas de las carencias de las personas sin hogar durante los peores momentos». En este improvisado albergue pudieron ir a desayunar, darse una ducha y recibir asistencia sanitaria, «respetando las medidas de seguridad necesarias, ya que los usuarios entraban en grupos máximo de tres en tres».

Mañana más…

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