Iglesia en España Última hora

Iglesia abierta: 70 veces 10 (parte 2ª)

¿Qué hace la Iglesia durante la pandemia? Esta pregunta se han hecho muchas personas que no la han sentido lo suficientemente presente. Y, sin embargo, la Iglesia nunca vino… porque ya estaba: unas veces visible, otras invisible y otras invisibilizada, bajo el nombre de una institución, congregacion o diócesis, y siempre en rostros con nombres y apellidos.

De parto en el Seminario de Burgos

Durante estos meses ha habido pequeñas luces en la oscuridad como la que se vislumbró en la archidiócesis de Burgos. Karina participaba en el programa de Personas Sin Hogar de Cáritas y se encontraba en las instalaciones del Seminario junto a decenas de personas vulnerables acogidas por el arzobispado de Burgos como medida de urgencia por el COVID-19. La noticia es que en plena pandemia, el domingo 29 de marzo, Karina se puso de parto, fue trasladada al Hospital Universitario y dio a luz a Sabrine, una bebé, que nació con cuatro kilos de peso. Con el buen estado de salud de madre e hija, se hospedaron con las religiosas Teatinas y allí sigue; dado que tanto los pisos tutelados de Cáritas como los de Servicios Sociales del Ayuntamiento estaban al completo de su capacidad. Cáritas intenta ahora integrar a Sabrine y a su madre en el programa de Ain Karem, de ayuda a mujeres gestantes y madres en dificultad.
Karina es de origen marroquí y tiene otros tres hijos. Llegó a España a comienzos de año forzada a trabajar en la recolección de la fresa en Huelva. Al verse impedida por su embarazo, huyó hasta Burgos, donde ha sido acompañada por el programa de Personas Sin Hogar de Cáritas, desde el que trasladan su buena colaboración y voluntad, aunque aún tiene dificultades con el idioma y por eso se encuentra aprendiendo español. Las Teatinas se ofrecieron a acogerla, tras reorientar salir al paso de la situación ayudando con la entrega de alimentos, además, entre las familias de su guardería que más sufren dificultades.

Barcelona ofrece ayuda espiritual por teléfono a los profesionales

Todas las diócesis se pusieron manos a la obra durante la pandemia y muchas de ellas abrieron un servicio de apoyo telefónico para aquellos servidores públicos y profesionales que ayudaban a combatir el coronavirus. Así lo hizo el arzobispado de Barcelona destacando esa necesidad urgente de los profesionales de atención espiritual o tiempo de escucha. Uno a uno un equipo eclesial fue llamando a quienes dejaban sus datos en el correo electrónico espiritualbarcelona@gmail.com o en el WhatsApp 619131553.
El arzobispo, cardenal Juan José Omella, aprovechaba esta iniciativa para agradecer a todos estos colectivos «por todo lo que estáis haciendo, por vuestra profesionalidad; por vuestra perseverancia y, incluso, por vuestra paciencia ante el comportamiento de algunas personas que, en ocasiones, no actúan con suficiente responsabilidad; y por vuestra disposición a trabajar muchas más horas de las habituales. Muchas gracias por vuestro servicio abnegado y generoso».
«No estáis solos. Contad con el respeto, la estimación y el agradecimiento de toda la sociedad y de la Iglesia», les decía. Precisamente el cardenal agracedía de corazón la labor de tantos médicos, enfermeros, auxiliares, y personal administrativo y de limpieza de los centros hospitalarios.

Catequesis en casa, en Bilbao

El inicio del confinamiento llegó cuando el curso escolar encauzaba el final de su último trimestre. No solo los colegios tuvieron que adaptarse a la formación online; los catequistas se vieron en la tesitura buscar cómo continuar acompañando de otra manera a los jóvenes. Este es el testimonio que aportaba la delegada de Catequesis de la diócesis de Bilbao, Clara Arza, al recordar cómo ha sido la actividad en este periodo de alerta sanitaria. «En un primer momento vimos vaciarse nuestras agendas. Nuestros templos cerraron y parecía que la vida de los grupos quedaría suspendida durante un tiempo», explicaba al repasar los primeros momentos. Pero nada más lejos de la realidad. «Nuestras comunidades permanecieron abiertas dando lugar a un sinfín de iniciativas que han permitido seguir a Jesús de Nazaret desde casa en lo cotidiano y ser comunidad cuidando, acompañando a las personas, y celebrando la fe», añadía Arza.
Así, se fueron planteando actividades alternativa ante la imposibilidad de las reuniones físicas, «con imaginación… mucha imaginación», señalaba. Así, desde la diócesis de Bilbao se organizaron entre otras actividades, trivial online, o juegos de pista por Whatsapp. Al mismo tiempo, se han encontrado con «dificultades, carencias, sufrimientos».
En concreto, «es importante destacar que cerca de un 20 por ciento de la chavalería que participa de los procesos de iniciación cristiana no disponen de dispositivos para acceder a Internet. Debemos estar atentos para acompañar a quienes han sufridoo sufriran las consecuencias de lo vivido».

Las religiosas de la Consolación de Tortosa nos ayudaron a resistir

El jueves 19 de marzo era el día de san José, y las religiosas de la Consolación de la casa Mare de Jesús, en Bilbao tomaron la iniciativa de grabar una versión de Resistiré, la canción que se convirió en el himno del confinamiento. Aquel vídeo fue subido a Twitter, donde pronto se viralizó por la simpatía de las hermanas. Cuando toda España estaba encerrada, estas religiosas se hicieron con un espacio en los grandes medios nacionales alegrando los hogares en un momento difícil.

Acompañar la herida del duelo en la ausencia

La Pastoral de la Salud de la diócesis de Cádiz y Ceuta centró sus esfuerzos en el acompañamiento del duelo. «Además de la experiencia de la pérdida de un ser querido, se añade la traumática experiencia de no poder despedirse de la persona querida», explicaban desde el obispado a la hora de promover la iniciativa. Esta realidad «conlleva una situación de duelo que ha de ser acompañado para no dar lugar al duelo patológico», añadían.
«Conscientes de ello, y sabiendo que no solo no podemos olvidar la perspectiva de fe, sino que se es de vital importancia», desde la diócesis de Cádiz y Ceuta, y a través de la Pastoral de la Salud, ofrecen un equipo de acompañamiento para esta situación de duelo», expresaron. Se trataba de apoyo tanto profesional como espiritual, con la facilidad de que, a través de un correo, eran ya los responsables de Pastoral de la Salud quienes se ponían en contacto con quien lo necesitara para ofrecer su apoyo. Esta iniciativa ha sido una de las varias que se han puesto en marcha desde la Iglesia en España para proporcionar apoyo psicológico a distancia.

Canarias: Animando a los jóvenes

El grupo de animadores de jóvenes de la zona interparroquial de Teror–Valleseco, en la diócesis de Canarias, tuvo tiempo y ganas para seguir con el acompañamiento a lso jóvenes de las parroquias de El Palmar, Arbejales, Teror y Valleseco. Para ello, se reunieron virtualmente al principio del estado de alarma, con dos objetivos. El primero, compartir cómo estaban viviendo el confinamiento. El segundo, buscar la manera de acompañar a los jóvenes. De ahí salió la idea de organizar una quedada virtual para continuar el acompañamiento y hacer de este periodo «un tiempo nuevo y distinto donde la creatividad y las tecnologías ayudan a seguir evangelizando», con el ánimo de encontrar tiempo para resucitar.

Las cofradías de Jerez se vuelcan con redes de solidaridad

La Semana Santa de las cofradías fue muy diferente. Las procesiones tendrán que esperar, al menos, hasta 2021. La hermandad de las Tres Caídas de Jerez se encontró con la solidaridad de los costaleros de la Virgen de los Dolores, una de las imágenes que sacan en procesión. Poco a poco comenzaron a hacer recados a las personas mayores, para que no tuvieran la obligación de salir de casa y exponerse al contagio. Aquello les hizo ver que había mucha gente sin recursos para hacer la compra, y que necesitaban comida. Enseguida, los costaleros se pusieron en contacto con Cáritas y acabaron cocinando la comida de los mayores.

Abiertos 24 horas al día para acoger a personas sin hogar en Ponferrada

Ponferrada, que pertenece al obispado de Astorga, es una ciudad que muestra el rostro solidario de la Iglesia. Es el caso del Hogar del Transeúnte «San Genadio» y del Comedor Social, cuyo horario de funcionamiento, por las circunstancias del confinamiento obligatorio, se amplió a 24 horas al día: a no cerrar ni un minuto. De esta manera, las personas sin hogar pudieron tener un lugar en el que permanecer las 24 horas mientras duró el confinamiento. Se trata de espacios en los que se ha podido respetar la distancia de seguridad que protegiera frente a contagios, al tiempo que se extendió la ayuda de comida, entregando tuppers diarios con las medidas de prevención sanitarias. Así, defendía el obispado de Astorga, la Iglesia «no ha abandonado a las personas que acuden a sus instituciones, permaneciendo con las puertas abiertas para todos».

Un fondo para el futuro cercano

«Vuestra generosa colaboración en esta iniciativa que pretende ser un signo de solidaridad y un testimonio que nos impulsa a atender las necesidades de los más vulnerables, sumándose a tantas ayudas como, sin duda, vosotros estáis realizando ya estos días». Este era el agradecimiento de Jesús García Burillo, administrador apostólico de Ciudad Rodrigo a todos los que habían colaborado en los primeros días del fondo diocesano contra el COVID, que en unos días llegó a tener casi 100.000 euros. Un fondo que lanza la mirada al futuro próximo y que pretente «paliar algunos efectos de la crisis económica» mediante ayudas a los más perjudicados durante el estado de alarma.

Mañana más…

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