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I Viernes de Adviento, por el sacerdote Ángel Moreno de Buenafuente

I Viernes de Adviento, por el sacerdote Ángel Moreno de Buenafuente

Introducción

La observación que venimos haciendo sobre la presencia del árbol en las Sagradas Escrituras, hunde su raíz en la creación primera, descrita por la Biblia como un bello jardín en el que hay toda clase de árboles bellos de ver y buenos de comer.

Aunque el texto bíblico no concreta la especie del árbol del conocimiento, la tradición, la iconografía y la leyenda han señalado al manzano como el árbol prohibido, del que Eva arrancará la manzana.

Más que resaltar que se comiera de un fruto u otro, el pasaje se centra en la actitud desobediente de los primeros padres, a la vez que en el deseo de emancipación de su Creador. De aquí que la desobediencia de Adán en el paraíso se repare, según san Pablo, por la obediencia de Jesús en la Cruz.

Texto bíblico

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: “¿Dónde estás?” Él contestó: “Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí”. El Señor le replicó: “¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?”

Texto místico

“Debajo del manzano. Esto es, debajo del favor del árbol de la cruz, que aquí es entendido por el manzano, donde el Hijo de Dios consiguió victoria, y por consiguiente desposó consigo la naturaleza humana, y consiguientemente a cada alma, dándole él gracia y prendas en la cruz” (San Juan de la Cruz, Cántico Espiritual, declaración)

Texto pontificio

La armonía entre el Creador, la humanidad y todo lo creado fue destruida por haber pretendido ocupar el lugar de Dios, negándonos a reconocernos como criaturas limitadas. Este hecho desnaturalizó también el mandato de « dominar » la tierra (cf. Gn 1,28) y de « labrarla y cuidarla »” (cf. Gn 2,15). (Francisco, LS 66).

El manzano

Soy un narciso de la llanura, | una rosa de los valles. Como rosa entre espinas | es mi amada entre las mozas. Como manzano entre árboles silvestres, | es mi amado entre los mozos: | desearía yacer a su sombra, | pues su fruto me es dulce al paladar” (Cant 2, 1-3).

¿Eres agradecido, o te crees siempre con derecho a lo que tienes o te dan?

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