Diócesis Iglesia en España

I Encuentro de Pastoral de la Salud de Aragón y Rioja: Una “Buena Noticia” en el Año de la Fe

El 27 de octubre se celebró en Zaragoza el I Encuentro de Pastoral de la Salud de Aragón y Rioja. Cerca de doscientos asistentes, entre profesionales de la salud, visitadores de enfermos, párrocos, capellanes de hospital, religiosas sanitarias, enfermos, colaboradores, etc., acudieron puntualmente a la cita que tenían en la Casa de la Iglesia de la zaragozana Plaza de la Seo.

La bienvenida y dirección del encuentro corrió a cargo de Miguel Sebastián, médico y Delegado de Pastoral de la Salud de Zaragoza. Transmitió en primer lugar el saludo del Arzobispo, que no pudo estar presente, y presentó a los miembros de la mesa que presidían el acto: Mons. Redrado, Hermano de San Juan de Dios, Secretario emérito del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud; Esteban Aranaz, Vicario General de Tarazona; Rudesindo Delgado, Delegado de Tarazona; Wilson Ascensio, Delegado de Huesca; Edbin Rubiano, Delegado de Barbastro-Monzón, Rafael Gil, Delegado de Logroño, y a los distintos grupos diocesanos.

La Oración Inicial, potenciada por excelente fondo de imágenes y música, consiguió que la atmósfera religiosa y el recogimiento se propagaran a toda la asamblea.

Y en este clima de máximo silencio y concentración, resonó de pronto la voz robusta, la fuerza arrolladora de la palabra de Mons. Redrado, que iba a desarrollar la Ponencia central del día: “Leer hoy la parábola del buen samaritano: hacerse prójimo”. Un torrente de doctrina evangélica, de testimonios personales vividos según el precepto del Señor en la Parábola del Buen Samaritano: “Ve, y haz tú lo mismo”. Una encendida lección de misericordia y de amor. De un amor que sabe, ante todo, darse cuenta, luego acercarse, curar, cuidar, acompañar, colaborar. Un amor que apuesta por la caridad, por la relación con el que sufre, con el que está enfermo y necesitado de todo. Un amor que reacciona como el Samaritano: no huye y pasa de largo, sino que se hace prójimo; va más allá de la formación profesional y de la tecnología, hasta la conversión del corazón; narra la Parábola con la propia vida; encuentra en la fragilidad del enfermo la fragilidad propia; crea un ambiente de cercanía, de entrega, de servicio.

Tras un breve receso, se presentó un panel de testimonios, moderado por Wilson Ascencio:

– Manuel, enfermo de ELA, miembro de la Fraternidad Cristiana de Enfermos y Discapacitados de Huesca, explicó su propia evolución personal desde el momento de conocer su enfermedad, con las sucesivas fases de su estado anímico, hasta llegar a convertirse en voluntario y colaborar en la Fraternidad, y sentirse útil y ser capaz de ayudar a otros enfermos en situación parecida a la suya.

– María, oncóloga de Zaragoza, que por circunstancias relativas a la enfermedad de un familiar muy querido, logró enriquecer su mirada, hasta entonces propia de un  buen profesional de la medicina, con la de los enfermos a su cargo, lo que cambió su perspectiva y marcó su quehacer profesional en el futuro.

– Arancha, enfermera y voluntaria del Hospital San Juan de Dios de Zaragoza, que una y otra vez sentía el impulso hacia el voluntariado, alternando con fases de dudas y de cierto cansancio, pero volviendo siempre a retomarlo, ante el evidente enriquecimiento que experimentaba en su vida personal y en su profesión.

– Pablo, médico de urgencias del Hospital Ernest Lluch de Calatayud, que tras haberle tocado vivir la enfermedad desde la otra orilla, es decir desde el lado que afectaba su propio entorno, comenzó a ver todo con ojos nuevos. Y que en ese cambio de perspectiva le influye poderosamente la Parábola del Buen Samaritano para mejorar día a día su actitud interior, para superar el natural recelo a la entrega total y las trabas que una institución oficial y el propio sistema oponen al que intenta luchar contra la inevitable deshumanización que sufre el enfermo, nada más ingresar y convertirse en paciente anónimo.

– Esteban, capellán del Hospital San Millán de Logroño, que presentó la experiencia del grupo de autoayuda de enfermos de cáncer, que dirige el Servicio Religioso, y que fue puesto en marcha en su día e impulsado por Jesús Santamaría, sacerdote enfermo que murió dejando una huella imborrable en muchos enfermos. Esteban recordó el Testamento de este sacerdote, calificándolo de impresionante, y poniéndolo a disposición de todos mediante su envío a los Delegados allí presentes.

A continuación, Rudesindo Delgado, tras repasar los temas tratados en el Día del Enfermo desde que se inició el año 1985, presentó la Campaña del Enfermo 2013, enmarcada en la celebración del Año de la Fe: “…Gracias a la fe podemos reconocer en quienes piden nuestro amor a Jesús que nos impulsa a socorrerlos” (Porta Fidei 14). En España la Campaña se inicia el 11 de febrero, Jornada Mundial del Enfermo, y culmina con la Pascua del Enfermo, el Domingo VI de Pascua. El tema propuesto para este año por Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud es “El Buen Samaritano”, con el lema “Anda, haz tú lo mismo”. Ese “hacer lo mismo” se resume en dos: Hacer el bien al que sufre y hacer el bien con el propio sufrimiento. Todos somos llamados por Jesús, en la Iglesia, a “evangelizar” sanando, aliviando y consolando a los enfermos y a los que sufren”. Nos toca hacerlo en el marco de una crisis, que está ocasionando graves desigualdades e injusticias en general, también a los enfermos y a quienes se ocupan de ellos.

Se cerró la jornada del Encuentro con una eucaristía celebrada en la Santa Capilla del Pilar, y presidida por Mons. Redrado.

Finalmente, y tras hacerse unas fotos de recuerdo en la Plaza del Pilar, los asistentes se despidieron, emplazados para una nueva cita el próximo 26 de Enero.

 

Felipe Blanco

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