Opinión

(I) El Padre Francisco Méndez: Padre de los pobres, por fray José Borja

(I) El Padre Francisco Méndez: Padre de los pobres, por fray José Borja

EL último proyecto de Don Francisco y del que hablaba con gran entusiasmo en los postreros días de su vida era la fundación de grandes Asilos nocturnos, donde gratuitamente se facilitase a todos los pobres, y abandonados, cama limpia en que pudiesen reposar y la cena y desayuno necesarios para reparar sus fuerzas.

De su trato y relaciones constantes con las clases más humildes y desamparadas, del análisis de tantas lacras y de tantas miserias, como veían sus ojos, lo mismo en el orden de la naturaleza que en la esfera de la moral y de la religión, había adquirido la certidumbre de que era necesario de todo punto procurar un albergue y un refugio a tantos desventurados que, faltos de pan y hogar, tenían que pasar a la intemperie las noches crudas del invierno, acurrucados en los quicios de las puertas, bajo los arcos de los puentes, o amontonados en confusa mezcolanza en locales desprovistos de los medios más indispensables de higiene y salubridad.

Un incendio, sin embargo, acabó también por destruir aquel hermoso proyecto, que hubiera realizado sin duda alguna, con su acostumbrada e inagotable caridad; el incendio de su propio corazón.

Llegó en efecto un momento en que aquel corazón tan grande y tan generoso, tan sensible a toda clase de miserias y dolores, aquel corazón todo inflamado en la llama viva de los divinos amores, no pudo ya contenerse en la angostura de su pecho y el fuego que le animaba hubo de extenderse a todos sus miembros y reducir a cenizas aquel cuerpo consagrado a la práctica del bien y de la caridad cristiana, mientras su alma volaba radiante y jubilosa a la patria de los Santos, al gozo eterno de su Dios y su Señor.

(Adaptado de un tesoro de libro)

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