Rincón Litúrgico

I Domingo de Adviento

anunciacion

El Adviento es tiempo de esperanza, y nada nos produce mayor expectación que el anuncio del ángel Gabriel a María, en el que se le revela el proyecto divino de hacerla Madre de Dios, si ella consiente.

En Alemania, al igual que entre nosotros representamos en Navidad el misterio del Nacimiento de Jesús, cada semana de Adviento presentan en las parroquias los momentos previos, que narran los evangelios. La primera representación alude a la Anunciación-Encarnación del Verbo de Dios en la virgen nazarena.

He escogido el cuadro del Greco, que se conserva en el museo de arte de Toledo. Cuando la Virgen se pinta con vestido rojo, se desea representar que ya ha acontecido la Encarnación. Se observa a María. que eleva la palma de su mano, como gesto de aceptación. Con este gesto también se indica la maternidad virgen. Así se muestra en el parteluz del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, en el momento en el que Dios Padre, entrega a su Hijo a la Bendita entre todas las mujeres.

Sorprende cómo es traducida la profecía de Isaías, en la que se señala que una joven embarazada dará a luz un hijo – “la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel” Is 7, 14)-. El término lógico sería el de almah(joven),pero los Sententas traducen parthenos,(virgen). El arte lo representa con el gesto de María, extendiendo la palma de su mano.

El ángel, envuelto en manto amarillo, que significa la santidad divina, le indica a María el origen de su anuncio, viene de parte de Dios, y con la fuerza del Espíritu Santo, si acepta, se convertirá en madre de Dios, Theotokos.

Ante el misterio, por pura lógica, cabe la reacción sorpresiva y un tanto resistente a la acción divina, pero también cabe, desde la fe, rendir la mente, y como María acoger la voluntad de Dios: “Hágase en mi según tu Palabra”.

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