Iglesia en España

I Congreso nacional de la Divina Misericordia: “El Jubileo de la Misericordia no se jubila”

I Congreso nacional de la Divina Misericordia: “El Jubileo de la Misericordia no se jubila”

Los Grupos de la Divina Misericordia de toda España se han reunido en el Auditorio de la Fundación Pablo VI de Madrid, los días 22 y 23 de octubre, para celebrar el I Congreso nacional de la Divina Misericordia coincidiendo con la celebración litúrgica de San Juan Pablo II; el lema de la Jornada ha sido: “Confiamos en tu misericordia”.

Este gran acontecimiento se ha realizado después de nueve Encuentros anuales en diferentes capitales de provincia: Zaragoza (tres veces), Santiago de Compostela, Madrid, Barcelona, Alicante, Toledo y Pamplona. Hacer un camino juntos participando de una misma espiritualidad ha llevado a la celebración del año de la misericordia en un gran Congreso.

El movimiento de la Divina Misericordia no es solamente una piedad; es un modo de ser y de acercarse al hermano desde la confianza, la misericordia de Dios nos lleva a la misericordia entre nosotros dice el Papa Francisco: “Sin la misericordia la Iglesia no sería creíble, no podría existir” (D. Ginés García Beltrán, Obispo de Guadix y Responsable de la Divina Misericordia en España).

Después de una oración inicial y presentación del Congreso, la conferencia inaugural la desarrolló D. Antonio Cañizares, Cardenal-Arzobispo de Valencia: “Jesucristo, rostro de la misericordia del Padre”. Casi al final del año jubilar la necesidad del mundo sigue siendo la misericordia de Dios, solamente en ella podemos esperar; fortalecer la fe en Dios, el Dios con rostro humano manifestado en Jesús, nos importa decididamente a todos. De Dios podemos fiarnos, siempre está al lado del hombre: identificarnos con Él, dejarnos salvar con su amor y misericordia; sentirse amado por Dios en la entrega de su Hijo.

Vivir la fe es dar gracias a Dios cada día con una vida coherente: la fe y la misericordia cambia el rostro de la humanidad. Esta es la hora de la Iglesia, la hora de anunciar la misericordia a un mundo necesitada de ella; el gran anuncio de futuro para el mundo es creer en el poder de Dios: < Jesús, confío en ti >. La misericordia y la Eucaristía son inseparables.

Por la tarde del primer día, después de rezar la Coronilla, se presentaron una serie de cuatro testimonios de misericordia: la Asociación a la “Ayuda de la Iglesias necesitada”, la vida de un sacerdote entregado a su parroquia, el testimonio de un periodista y escritor convertido a la misericordia de Dios y el testimonio de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, Congregación de Santa Faustina Kowalska.

Es urgente despertar y difundir la realidad de nuestros hermanos cristianos perseguidos; luchar contra el odio haciendo el bien. Ayudar a nuestros hermanos en la fe haciendo una sociedad cristiana, donde el ejemplo del perdón y la misericordia llene todo el corazón. ¿Cuántas parroquias son un gigante dormido? ¿tenemos las parroquias abiertas y acogedoras?: “El Señor me ha llamado a casarme con los pobres; los pobres me duelen, me fastidian… pero son mi vida”. La mayor necesidad de los pobres es la necesidad espiritual: “que cuando un pobre entre por la parroquia, cuando salga, sea un santo”, “cuidar a las mamás embarazadas es nuestra mayor alegría”, “me habéis dado en estos años muchos kilos de comida, hoy me habéis dado el mejor kilo, me habéis dado al Señor”.

José María Zabala confesó que sin Dios es imposible ser feliz, él lo ha experimentado, él ha pasado de la noche a la vida; su vida en la misericordia de Dios es para llevar almas al Señor a través de su testimonio y de sus libros. Ante una sociedad que ha renegado de Dios dar la vida por Cristo; el Señor no nos defrauda: “Señor, haz lo que quieras, que es lo mejor para mí”. Citó al P. Pío en varios momentos: “la humildad es la verdad y la verdad es que no soy nada y todo lo que hay en mí es de Dios”, “todo es un juego de amor, amor con Dios, amor por Dios”.

La Hermanas de la Madre de Dios de la misericordia presentaron su carisma fundacional en su fundadora Madre Teresa Potocka: jóvenes heridas con gran peligro de perderse en la vida. La Casa de la Misericordia de Cracovia se tiene como un centro de reinserción social, pero realmente es un servicio para poder alcanzar un corazón maduro en el amor de Dios; si hay situaciones donde la misericordia es especialmente necesaria, todo hombre necesita de una mano maternal, de un abrazo de misericordia que sana, reinstaura y da nueva vida.

La conferencia formativa de la tarde, la impartió D. Manuel López-Corps, profesor de la Universidad San Dámaso de Madrid; su título fue: “la confesión, sacramento de misericordia”. El sacramento del perdón supone actualizar la nueva creación de Dios; si hemos perdido la semejanza por el pecado, no hemos perdido la imagen de Dios.

El acontecimiento de Jesucristo no está engullido por la historia, somos dueños del presente; no perder la mirada en Jesucristo, Dios permanece fiel porque es rico en misericordia. La Iglesia es mediación sacramental de Cristo, celebremos la gracia del Señor; el sacramento es algo sagrado para encontrarse con lo sagrado. En todo sacramento la Palabra de Dios tiene que estar presente. En el sacramento de la reconciliación se anuncia el Reino de Dios que es una alianza de amor, que es una alianza de misericordia.

Por la noche los 450 participantes del Congreso se desplazaron a la Catedral de la Almudena para celebrar una vigilia de oración presidida por D. Carlos Osoro, Cardenal elegido-Arzobispo de Madrid; de la Eucaristía brota toda la misericordia que el mundo necesita.

El domingo se tuvieron dos conferencias formativas sobre las obras de misericordia y sobre la espiritualidad de Santa Faustina Kowalska. La primera la desarrolló D. Sebastià Taltavull, Obispo auxiliar de Barcelona, administrador diocesano de Mallorca y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral. Comenzó su exposición citando un artículo publicado por él que se titula < el jubileo no se jubila >, ya que al final de la vida se nos examinará en el amor.

¿De qué la sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos de alimento diario y uno de vosotros les dice: “Id en paz, abrigaos y saciaos” pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así es también la fe: si no tiene obras, está muerta por dentro” (St 2, 14-17).

Sólo el amor es capaz de dar validez a las obras y hacerlas creíbles; Cristo actúa a través de nosotros. Actuar en cristiano, no es buscar la gloria personal ni apoyarse en los méritos propios es vivir en humildad: “sin humildad no entendemos la misericordia y sin misericordia no hay humildad” (D. Sebastià Tartabull). Abrir el corazón a cuantos viven en las periferias existenciales venciendo la indiferencia escuchando el grito de los demás; insistir en las obras de misericordia corporales y espirituales es encontrar el modo de hacerlo. Como el buen samaritano hay que compadecerse, acercarse, vendar y curar las heridas, montar al necesitado en la cabalgadura y acompañarle en su necesidad, pagar los gastos dejando la tarjeta de crédito, dispuesto a lo que haga falta por amor.

La misericordia es la forma de amar de quien se siente afectado por la miseria del otro: “[qué es la misericordia] no otra cosa sino cargarse el corazón de un poco de miseria (de los otros) […] Cuando tu corazón es afectado, sacudido por la miseria de los demás, ahí tienes la misericordia” (San Agustín). La misericordia también afecta a la situación social y ecológica.

Las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia profundizaron en el carisma del movimiento Faustinum que busca vivir lo que Santa Faustina Kowalska vivió, el ardiente deseo de amar a Dios y de salvar almas: < Dios y las almas > (“Bóg i dusze”). Crear ambientes vivos entre Dios y el hombre, donde Dios llama y el hombre responde; Sta. Faustina es ejemplo de verdadera respuesta a la misericordia de Dios.

Es urgente ayudar a los hombres y a las mujeres desajustados de nuestra sociedad, que viven esclavos en sus desordenes morales y que han perdido toda confianza y esperanza. La misericordia de Dios actúa en todas partes, solamente hacen falta personas que quieran dar la vida; meditar la Pasión de Cristo: “conocer mi amor ardiente por las almas”, “todo está para la salvación de las almas”, “¿tú que haces para salvar almas?”. La Coronilla y las demás prácticas devocionales se entiende desde esta disposición interior que lleva a obras concretas.

La Eucaristía de clausura la presidió D. Ricardo Blázquez, Cardenal-Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española; en la homilía manifestó que si hasta ahora se ha realizado una andadura que ha llevado a la celebración de este gran Congreso, a partir de ahora se inicia una nueva etapa: cada Obispo en su diócesis es el que acompaña este movimiento con estatutos diocesanos reconocidos y acompañados por un sacerdote que será su consiliario.

Las eucaristías celebradas y los coros que participaron en ellas hicieron vivir intensamente el momento central de cada jornada. Los actos celebrados han sido de gran gozo para muchos.

Santiago Bohigues, sacerdote colaborador de los grupos de la DM

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