Rincón Litúrgico

Homilías para 4 Domingo Tiempo Ordinario, B, (1-2-2015)

Homilías para 4 Domingo Tiempo Ordinario, B, (1-2-2015)

NVulgata 1 Ps 2 EBibJer2ed (en) – Concordia y ©atena Aurea (en)          (1/3) Benedicto XVI, Ángelus 29-1-2012 (de hr es fr en it pt)

(2/3) Benedicto XVI, Ángelus 1-2-2009 (de hr es fr en it pt)

(3/3) San Juan Pablo II, Homilía en la parroquia de Santa María Goretti 31-1-1988 (it):

«1. «Les enseñaba con autoridad» (Mc 1, 22).

El texto del Evangelio de Marcos nos lleva hoy a la sinagoga de Cafarnaún. Jesús, «cuando llegó precisamente el sábado a la sinagoga…, se puso a enseñar». El Evangelista añade: «Se quedaron asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas» (Mc 1, 22).

¿Qué autoridad es la que se manifiesta con las palabras de Jesús desde el comienzo de su misión? Es el poder de la verdad que viene de Dios.

De ello da testimonio también el espíritu inmundo, que grita en la sinagoga por medio del endemoniado: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios» (Mc 1, 24). ¡Qué desesperación satánica hay en este grito, y al mismo tiempo qué testimonio!

La liturgia del domingo de hoy hace referencia, en la primera lectura, a las palabras que pronunció Moisés en el nombre de Dios a los hijos de Israel: «Yo les suscitaré, de en medio de sus hermanos, un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo le mande» (Dt 18, 18).

¡Y así fue! Dios habló a su pueblo «en distintas ocasiones por medio de los Profetas. En esta etapa final nos ha hablado por medio de su Hijo» (cf Hb 1, 1).

Era Dios quien ponía en la boca de los Profetas las palabras que pronunciaban en su nombre. Decían lo que él les mandaba.

Al final ha venido Cristo. Dios ha hablado por medio de su Hijo. Desde que comenzó a enseñar en Galilea, los que lo escuchaban se dieron cuenta enseguida, «porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas». Y se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad!» (Mc 1, 27).

  1. En la segunda lectura habla el apóstol Pablo, que escribe a los Corintios sobre la vocación al matrimonio y a la virginidad.

En su instrucción apostólica transmite lo que una vez dijo Jesús con la fuerza de la verdad revelada. San Pablo habla de la institución divina del matrimonio y de la indisolubilidad. Habla también de los que no se casan y eligen libremente la virginidad por el reino de los cielos.

Las palabras del Apóstol son un eco de las del Señor; explican su enseñanza a la primera generación de sus discípulos. En ellas está contenida la luz del Evangelio que vino a los corazones y a la vida de los hombres, traspasándolos con la fuerza de la santa vocación que proviene de Dios.

Pablo de Tarso es un eco fiel de la enseñanza de Cristo, pues él mismo había sido el primero que experimentó su poder. Él, fariseo en otro tiempo, perseguidor de los primeros cristianos, se había convencido a las puertas de Damasco de que en la palabra de Cristo crucificado y resucitado estaba contenido el poder de la verdad que viene de Dios. ¡Estaba contenida la plenitud de la verdad!

  1. Y quizás también en él, en el anterior Saulo de Tarso, se cumplió el anuncio que Dios transmitió a Israel por medio de Moisés, a propósito de la misión de los profetas: «Si alguno no escucha mis palabras, las que ese profeta pronuncie en mi nombre, yo mismo le pediré cuentas de ello» (cf Dt 18, 19).

¿Acaso no pidió Dios «cuentas» a Saulo? La fiesta de su conversión, que hemos celebrado (…), nos lo ha recordado y hecho presente de un modo más elocuente que nunca.

  1. La liturgia de este domingo nos hace presente también que dentro de los corazones humanos crece, a veces, la oposición a la palabra que lleva dentro de sí el poder de la verdad divina.

Moisés conoció esa oposición en el camino del peregrinaje hacia la tierra prometida. Aún resuenan en el Salmo de la liturgia de hoy los ecos de esa resistencia que el pueblo puso contra Dios y su profeta. Por eso exclama el Salmista:

«¡Ojalá escuchéis hoy su voz! No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto, cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras» (cf Sal 95, 7-9).

  1. Así sufrió Moisés. Y el mismo Jesús de Nazaret, ¿no sufrió también lo mismo con intensidad aún mayor?

Ya desde el comienzo, en Cafarnaún, el espíritu inmundo quería obligarlo a callar. ¿Y qué hacían los hombres? Es verdad que «quedaban asombrados de su doctrina», pero también se oponían a ella. Por fin creyeron poder reducirlo al silencio con la muerte en cruz, asestando un golpe mortal a la verdad que anunciaba, y que era él mismo.

Pero el tercer día se demostró que la muerte no tiene poder sobre él: ni sobre él ni sobre la verdad que es de Dios.

  1. (…) Para testificar esta misma verdad he venido hoy en medio de vosotros a esta parroquia dedicada a Santa María Goretti. Como Pedro y Pablo, yo también deseo comunicaros la alegría que nace de la verdad cristiana, e infundiros confianza y ánimos para conseguirla (…).

A los jóvenes especialmente les indico el ejemplo de la joven Santa María Goretti (…). Esta niña de doce años prefirió las razones de la vida a la vida misma. No temáis honrar en ella la pureza cristiana, la inocencia y el sentido del pudor. Son virtudes que siempre necesitamos, especialmente hoy, para tutelar la dignidad humana y cristiana, para vivir la autenticidad del Evangelio, para amar con sinceridad, para que las personas se respeten mutuamente, para que la familia sea honesta y feliz. En un campo tan delicado, seguir el ejemplo de esta generosa atleta del Señor, que supo oponer la fortaleza cristiana a la violencia de la maldad, consiguiendo una victoria espléndida.

  1. Queridos hermanos y hermanas:

Recemos con el Salmista: Aclamemos al Señor, entremos en su presencia dándole gracias, alcemos la voz de nuestros corazones dando vítores a la Roca que nos salva (cf Sal 95, 1-2). «Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6, 68). Tú eres nuestro Dios, y nosotros tu pueblo, el rebaño que guías (cf Sal 95, 7). Ojalá escuchemos hoy su voz… con el oído interior de la fe, con la sensibilidad del corazón. No endurezcamos nunca nuestros corazones. Cristo: ¡Enséñanos siempre! ¡Tú, cuya palabra lleva dentro de sí el poder de la verdad que proviene de Dios! ¡Tú que eres la Verdad! ¡Amén!».

LA PALABRA DEL PAPA.– «Jesús, al dar a Simón (…) el título, más aún, el don, el carisma de la fuerza, de la dureza, de la capacidad de resistir y sostener –como es precisamente la naturaleza de una piedra, de una roca, de un peñasco–, asociaba el mensaje de su palabra a la virtud nueva y prodigiosa de este apóstol, que había de tener la función, él y quien le sucediera legítimamente, de testimoniar con incomparable seguridad ese mismo mensaje que llamamos Evangelio» (Pablo VI, Audiencia general 3-4-1968: fr it). «El mensaje de Cristo, de generación en generación, nos ha llegado a través de una cadena de testimonios, de la que Nos formamos un eslabón como sucesor de Pedro, a quien el Señor confió el carisma de la fe sin error» (Pablo VI, Homilía 20-9-1964: it). «Junto a la infalibilidad de las definiciones «ex cáthedra», existe el carisma de asistencia del Espíritu Santo concedido a Pedro y a sus sucesores para que no cometan errores en materia de fe y de moral y para que así iluminen bien al pueblo cristiano» (San Juan Pablo II, Audiencia general 24-3-1993: es it). «Al escogerme como Obispo de Roma, el Señor ha querido que sea su Vicario, ha querido que sea la «piedra» en la que todos puedan apoyarse con seguridad» (Benedicto XVI, Homilía en la capilla Sixtina 20-4-2005: de es fr en it lt pt).

LOS ENLACES A LA NUEVA VULGATA.– «Esta edición de la Neo-Vulgata puede servir también (además de especialmente para la liturgia) para que la tengan en cuenta las versiones en lengua vulgar que se destinan a uso litúrgico y pastoral, y (…) como base segura para los estudios bíblicos» (San Juan Pablo II, Constitución apostólica Scripturarum thesaurus 25-4-1979: de es fr en lt pt). «La palabra sagrada debe presentarse lo más posible tal como es, incluso en lo que tiene de extraño y con los interrogantes que comporta» (Benedicto XVI, Carta al presidente de la C. E. Alemana sobre un cambio en las palabras de la Consagración 14-4-2012: de es fr en it pl pt).

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