Rincón Litúrgico

Homilías papales para el domingo 26 del tiempo ordinario, C (29-9-2013)

Juan Pablo II Benedicto XVI

Homilías papales para el domingo 26 del tiempo ordinario, C (29-9-2013)

Textos recopilados en varios idiomas por fray Gregorio Cortázar Vinuesa

NVulgata 1 Ps 2 EBibJer2ed (en) – Concordia y ©atena Aurea (en)

(1/4) Benedicto XVI, Ángelus 30-9-2007 (ge hr sp fr en it po)

(2/4) Benedicto XVI, Ángelus 26-9-2010 (ge hr sp fr en it po)

(3/4) Juan Pablo II, Homilía en la Apertura de la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos 30-9-2001 (ge sp fr en it po):

«La primera lectura, tomada del profeta Amós, y más aún la célebre parábola del rico epulón y del pobre Lázaro, narrada por el evangelista san Lucas, nos estimula (…) a examinarnos sobre nuestra actitud hacia los bienes terrenos y sobre el uso que se hace de ellos (…).

Vuelven a la memoria las palabras del concilio Vaticano II: “Como Cristo realizó la obra de la redención en pobreza y persecución, de igual modo la Iglesia está llamada a seguir ese mismo camino para comunicar a los hombres los frutos de la salvación” (Lumen gentium, 8).

El camino de la pobreza es el que nos permitirá transmitir a nuestros contemporáneos “los frutos de la salvación” (…).

“Tú, hombre de Dios” (1Tm 6, 11): con este título san Pablo designa a Timoteo en la segunda lectura que ha sido proclamada (…). El pastor debe ser “hombre de Dios”; su existencia y su ministerio están completamente bajo el señorío divino, y en el excelso misterio de Dios encuentran luz y fuerza.

Continúa san Pablo: “Tú, hombre de Dios…, tiende a la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre” (1Tm 6, 11). ¡Cuánta sabiduría se encierra en ese “tiende” (…), a fin de alcanzar la estatura de Cristo, hombre perfecto!

Añade el Apóstol: “Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna” (1Tm 6, 12). Orientados hacia el reino de Dios, afrontamos, queridos hermanos, nuestra lucha diaria por la fe, sin buscar otra recompensa que la que Dios nos dará al final. Estamos llamados a hacer esta “solemne profesión de fe delante de muchos testigos” (1Tm 6, 12). Así el esplendor de la fe se hace testimonio: reflejo de la gloria de Cristo en las palabras y en los gestos de cada uno de sus ministros fieles.

Concluye san Pablo: “Te recomiendo que conserves el mandato sin mancha ni reproche, hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo” (1Tm 6, 13-14). “¡El mandato!”. En esta palabra está Cristo entero: su Evangelio, su testamento de amor, el don de su Espíritu que perfecciona la ley. Los Apóstoles recibieron de él esta herencia y nos la han confiado a nosotros (…).

Cristo nos repite hoy: “Duc in altum, rema mar adentro” (Lc 5, 4) (…). Con san Pedro y con los primeros discípulos, también nosotros renovemos confiados nuestra sincera profesión de fe: Señor, “en tu nombre, echaré las redes” (Lc 5, 5). En tu nombre, oh Cristo, queremos servir a tu Evangelio para la esperanza del mundo. Y también, oh Virgen María, confiamos en tu materna asistencia».

(4/4) Juan Pablo II, Homilía de beatificación 1-10-1989 (it):

«”Tú, hombre de Dios…, tiende a la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre. Combate el buen combate de la fe” (1Tm 6, 11-12).

En este programa, dictado por el apóstol Pablo a su discípulo Timoteo, podemos ver trazado el itinerario espiritual del beato Lorenzo Salvi, hombre de Dios, no solo en la intensa oración, sino también en la incansable entrega al ministerio sacerdotal.

Él fue plenamente consciente de la misión que Cristo encomienda a todo apóstol y se esforzó durante toda su vida por seguir los ejemplos del Hijo de Dios, que quiso salvar al mundo mediante la humillación de la cruz (…). En todos aquellos a quienes se acercaba, buscaba infundir el amor a Cristo pobre y humilde, mediante la devoción a la infancia de Jesús y a su Pasión, momentos donde se revelan la humildad y la dulzura del Salvador. Convencido de la infinita misericordia del Corazón de Cristo, no se cansaba de exhortar a las almas a la confianza (…).

También el ejemplo de Cristo pobre y humilde, contemplado sobre todo en el misterio eucarístico, fue lo que guio el esfuerzo de Gertrudis Comensoli en su fatigoso itinerario espiritual (…): “No levantaré nunca la voz –escribe en sus propósitos–, no me justificaré nunca… Sufriré todo en silencio, sin mirar qué es lo que me hacen” (Escritos, pág 26) (…). Como el pobre de la parábola, sufrió la privación de todo cuando un descuido financiero causó la expropiación de los bienes materiales del Instituto apenas fundado y ya floreciente (…).

“Jesús mío –escribía en una memoria–, dentro de unos minutos… vendrán a poner sello a todo… Tú sella mi corazón… Tenme siempre junto contigo” (Ib., 56 ss). Gertrudis quiso así, de alguna manera, poner toda su riqueza “en el seno de Abraham” (Lc 16, 22), es decir, en el Corazón de Cristo, presente en la Eucaristía: “Tendré mi corazón siempre dirigido al altar donde habita el amado Jesús. Cansada y oprimida, afligida, desolada, allá será mi lugar de descanso, vista solo por mi Jesús” (Ib., 60)».

LA PALABRA DEL PAPA.– «Jesús, al dar a Simón (…) el título, más aún, el don, el carisma de la fuerza, de la dureza, de la capacidad de resistir y sostener –como es precisamente la naturaleza de una piedra, de una roca, de un peñasco–, asociaba el mensaje de su palabra a la virtud nueva y prodigiosa de este apóstol, que había de tener la función, él y quien le sucediera legítimamente, de testimoniar con incomparable seguridad ese mismo mensaje que llamamos Evangelio» (Pablo VI, Audiencia general 3-4-1968 fr it). «El mensaje de Cristo, de generación en generación, nos ha llegado a través de una cadena de testimonios, de la que Nos formamos un eslabón como sucesor de Pedro, a quien el Señor confió el carisma de la fe sin error» (Pablo VI, Homilía 20-9-1964 it). «Junto a la infalibilidad de las definiciones “ex cáthedra”, existe el carisma de asistencia del Espíritu Santo concedido a Pedro y a sus sucesores para que no cometan errores en materia de fe y de moral y para que así iluminen bien al pueblo cristiano» (Juan Pablo II, Audiencia general 24-3-1993 sp it). «Al escogerme como Obispo de Roma, el Señor ha querido que sea su Vicario, ha querido que sea la “piedra” en la que todos puedan apoyarse con seguridad» (Benedicto XVI, Homilía en la capilla Sixtina 20-4-2005 ge sp fr en it lt po).

LOS ENLACES A LA NEO-VULGATA.– «Esta edición de la Neo-Vulgata puede servir también (además de especialmente para la liturgia) para que la tengan en cuenta las versiones en lengua vulgar que se destinan a uso litúrgico y pastoral, y (…) como base segura para los estudios bíblicos» (Juan Pablo II, Constitución apostólica Scripturarum thesaurus 25-4-1979 ge sp fr en lt po). «La palabra sagrada debe presentarse lo más posible tal como es, incluso en lo que tiene de extraño y con los interrogantes que comporta» (Benedicto XVI, Carta al presidente de la C.E. Alemana sobre un cambio en las palabras de la Consagración 14-4-2012 ge sp fr en it pl po).

 

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Fray Gregorio OCD

Nací en El Arenal (Ávila) en 1954, cuando en toda la Iglesia se celebraba
con gozo el «Año Mariano» decretado por Pío XII. Profesé en el Carmelo
Descalzo en 1975, y estudié filosofía y teología en Salamanca. Gracias a
Dios, me fiaba totalmente del Papa, y me confirmaban en ello las
afirmaciones que leía de los Papas sobre su insustituible misión. Y en 2007
comencé a enviar por correo electrónico la homilía del Papa correspondiente
a cada domingo y fiesta.

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