Rincón Litúrgico

Homilías papales para el domingo 25 del tiempo ordinario, C (22-9-2013)

Juan Pablo II Benedicto XVI

Homilías papales para el domingo 25 del tiempo ordinario, C (22-9-2013)

  Textos recopilados en varios idiomas por fray Gregorio Vinuesa Cortázar

 NVulgata 1 Ps 2 EBibJer2ed (en) – Concordia y ©atena Aurea (en)

         (1/3) Benedicto XVI, Homilía en Velletri 23-9-2007 (ge sp fr en it po)

(2/3) Juan Pablo II,  Homilía en Astana, Kazajstán 23-9-2001 (ge sp fr en it po):

«”Dios es uno, y uno el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos” (1Tm 2, 5).

En esta expresión del apóstol san Pablo, tomada de la primera carta a Timoteo, está contenida la verdad central de la fe cristiana (…).

“Dios es uno”. El Apóstol afirma ante todo la absoluta unicidad de Dios. Los cristianos han heredado esta verdad de los hijos de Israel (…): es la fe en el único Dios, “Señor del cielo y de la tierra” (Lc 10, 21), omnipotente y misericordioso.

En el nombre de este único Dios, me dirijo (…) a cuantos buscan la verdad. Quisiera repetirles las célebres palabras de san Pablo (…): “Dios no se encuentra lejos de cada uno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos” (Hc 17, 27-28) (…).

“Uno es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús”. Después de referirse al misterio de Dios, el Apóstol dirige su mirada a Cristo, único mediador de salvación [Cf Congregación para la doctrina de la fe, Declaración Dominus Iesus 6-8-2000 (ge sk sp fr hu en it lt lit nl pl po); Juan Pablo II, Ángelus 1-10-2000 (ge sp fr en it po)]. Una mediación –subraya san Pablo en otra de sus cartas– que se realiza en la pobreza: “Siendo rico, por vosotros se hizo pobre, a fin de que os enriquecierais con su pobreza” (2Co 8, 9, citado en el Aleluya).

Jesús “no hizo alarde de su categoría de Dios” (Flp 2, 6); no quiso presentarse a nuestra humanidad, que es frágil e indigente, con su abrumadora superioridad. Si lo hubiera hecho, no habría obedecido a la lógica de Dios, sino a la de los poderosos de este mundo, criticada sin ambages por los profetas de Israel, como Amós, de cuyo libro está tomada la primera lectura de hoy (cf Am 8, 4-6).

La vida de Jesús fue coherente con el designio salvífico del Padre, “que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1Tm 2, 4). Él testimonió con fidelidad esta voluntad, ofreciéndose “en rescate por todos” (1Tm 2, 6). Al entregarse totalmente por amor, nos consiguió la amistad con Dios, perdida a causa del pecado.

También a nosotros nos recomienda esta “lógica del amor”, pidiéndonos que la apliquemos sobre todo mediante la generosidad hacia los necesitados (…). Es una lógica que supera cualquier astucia de este mundo y nos permite granjearnos amigos verdaderos que nos acojan “en las moradas eternas” (cf Lc 16, 9), en la “patria” del cielo».

 

 

 

(3/3) Juan Pablo II,  Audiencia general 30-11-1994 (sp it):

«Desde el punto de vista cristiano, la pobreza ha sido considerada siempre como una condición de vida que facilita seguir a Cristo en el ejercicio de la contemplación, de la oración y de la evangelización. Es importante para la Iglesia que numerosos cristianos hayan tomado una conciencia más viva del amor de Cristo a los pobres y sientan la urgencia de llevarles su ayuda (…).

Para alentar a los cristianos de Corinto a ser generosos con los pobres, san Pablo les pone el ejemplo de aquel que “siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza” (2Co 8, 9). Santo Tomás comenta: Jesús “defendió la pobreza material para darnos a nosotros las riquezas espirituales” (Summa Theol, III, q. 40, a. 3). Todos los que, acogiendo su invitación, siguen voluntariamente el camino de la pobreza que él inauguró, son llevados a enriquecer espiritualmente a la humanidad. Lejos de añadir simplemente su pobreza a la de los otros pobres que viven en el mundo, están llamados a proporcionarles la verdadera riqueza, que es de orden espiritual.

Como he escrito en la exhortación apostólica Redemptionis donum, Cristo “es el maestro y el portavoz de la pobreza que enriquece” (n. 12) (…). Jesús vivió verdaderamente como pobre. Según san Pablo, él, el Hijo de Dios, abrazó la condición humana como una condición de pobreza, y en esta condición humana siguió una vida de pobreza. Su nacimiento fue el de un pobre, como indica el establo donde nació y el pesebre donde lo puso su Madre. Durante treinta años vivió en una familia en la que José se ganaba el pan diario con su trabajo de carpintero, trabajo que después él mismo compartió (cf Mt 13, 55; Mc 6, 3). En su vida pública pudo decir de sí: “El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Lc 9, 58), para indicar su entrega total a la misión mesiánica en condiciones de pobreza. Y murió como esclavo y pobre, despojado literalmente de todo, en la cruz (…).

Jesús afirma que todos necesitan hacer una opción fundamental acerca de los bienes de la tierra: liberarse de su tiranía. Nadie –dice– puede servir a dos señores. O se sirve a Dios o se sirve al dinero (cf Lc 16, 13; Mt 6, 24). La idolatría de mammona, o sea, del dinero, es incompatible con el servicio a Dios. Jesús nos hace notar que los ricos se apegan más fácilmente al dinero (llamado con el término arameo mammona, que significa tesoro), y les resulta difícil dirigirse a Dios: “¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el reino de Dios! Le es más fácil a un camello entrar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios” (Lc 18, 24-25; cf par.).

Jesús advierte acerca del doble peligro de los bienes de la tierra, a saber: que con la riqueza el corazón se cierre a Dios y se cierre también al prójimo, como se ve en la parábola del rico Epulón y del pobre Lázaro (cf Lc 16, 19-31); sin embargo, no condena de modo absoluto la posesión de los bienes terrenos. Le apremia más bien recordar a quienes los poseen el doble mandamiento del amor a Dios y del amor al prójimo».

LA PALABRA DEL PAPA.– «Jesús, al dar a Simón (…) el título, más aún, el don, el carisma de la fuerza, de la dureza, de la capacidad de resistir y sostener –como es precisamente la naturaleza de una piedra, de una roca, de un peñasco–, asociaba el mensaje de su palabra a la virtud nueva y prodigiosa de este apóstol, que había de tener la función, él y quien le sucediera legítimamente, de testimoniar con incomparable seguridad ese mismo mensaje que llamamos Evangelio» (Pablo VI, Audiencia general 3-4-1968 fr it). «El mensaje de Cristo, de generación en generación, nos ha llegado a través de una cadena de testimonios, de la que Nos formamos un eslabón como sucesor de Pedro, a quien el Señor confió el carisma de la fe sin error» (Pablo VI, Homilía 20-9-1964 it). «Junto a la infalibilidad de las definiciones “ex cáthedra”, existe el carisma de asistencia del Espíritu Santo concedido a Pedro y a sus sucesores para que no cometan errores en materia de fe y de moral y para que así iluminen bien al pueblo cristiano» (Juan Pablo II, Audiencia general 24-3-1993 sp it). «Al escogerme como Obispo de Roma, el Señor ha querido que sea su Vicario, ha querido que sea la “piedra” en la que todos puedan apoyarse con seguridad» (Benedicto XVI, Homilía en la capilla Sixtina 20-4-2005 ge sp fr en it lt po).

LOS ENLACES A LA NEO-VULGATA.– «Esta edición de la Neo-Vulgata puede servir también (además de especialmente para la liturgia) para que la tengan en cuenta las versiones en lengua vulgar que se destinan a uso litúrgico y pastoral, y (…) como base segura para los estudios bíblicos» (Juan Pablo II, Constitución apostólica Scripturarum thesaurus 25-4-1979 ge sp fr en lt po). «La palabra sagrada debe presentarse lo más posible tal como es, incluso en lo que tiene de extraño y con los interrogantes que comporta» (Benedicto XVI, Carta al presidente de la C.E. Alemana sobre un cambio en las palabras de la Consagración 14-4-2012 ge sp fr en it pl po).

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Fray Gregorio OCD

Nací en El Arenal (Ávila) en 1954, cuando en toda la Iglesia se celebraba
con gozo el «Año Mariano» decretado por Pío XII. Profesé en el Carmelo
Descalzo en 1975, y estudié filosofía y teología en Salamanca. Gracias a
Dios, me fiaba totalmente del Papa, y me confirmaban en ello las
afirmaciones que leía de los Papas sobre su insustituible misión. Y en 2007
comencé a enviar por correo electrónico la homilía del Papa correspondiente
a cada domingo y fiesta.

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