Revista Ecclesia » Homilías papales para el domingo 20, C, del tiempo ordinario (18-8-2013)
Juan Pablo II Benedicto XVI
Rincón Litúrgico

Homilías papales para el domingo 20, C, del tiempo ordinario (18-8-2013)

 Homilías papales para el domingo 20, C, del tiempo ordinario (18-8-2013)

Textos en varios idiomas recogidos por fray Gregorio Cortázar Vinuesa, OCD

 NVulgata 1 Ps 2 EBibJer2ed (en) – Concordia y ©atena Aurea (en)

(1/4) Benedicto XVI, Ángelus 19-8-2007 (ge hr sp fr en it po)

(2/4) “Arrojaron a Jeremías en el aljibe” (Jr 38, 6): Juan Pablo II,  Audiencia general 25-2-1987 (sp it): «El Profeta es llamado y enviado a dar testimonio de la verdad. Como testigo de la verdad él habla en nombre de Dios. En cierto sentido es la voz de Dios. Tal fue la misión de los Profetas que Dios envió a lo largo de los siglos a Israel (…). La historia de los Profetas del Antiguo Testamento indica claramente que la tarea de proclamar la verdad, el hablar en nombre de Dios, es antes que nada un servicio, tanto en relación con Dios que envía, como en relación con el pueblo al que el Profeta se presenta como enviado de Dios. De ello se deduce que el servicio profético no solo es eminente y honorable, sino también difícil y fatigoso. Un ejemplo evidente de ello es lo que le ocurrió al profeta Jeremías, que encuentra resistencia, rechazo y finalmente persecución, en la medida en que la verdad proclamada es incómoda. Jesús mismo, que muchas veces se refirió a los sufrimientos que padecieron los Profetas, los experimentó personalmente de forma plena».

(3/4) “Fijos los ojos en Jesús” (Hb 12, 2): Juan Pablo II,  Ángelus 17-8-1980 (sp it po): «Tenemos fija la mirada en Jesús, “autor y perfeccionador de la fe”, como dice de él el autor de la Carta a los Hebreos (12, 2) en la liturgia de hoy. Ser cristiano quiere decir precisamente tener fija la mirada en Cristo como guía de nuestra fe. Él comenzó a conducirnos por este camino de la fe cuando se hizo Hombre, y nos conduce por él mediante la sabiduría y la sencillez siempre vivas de la palabra de su Evangelio, enlazado con el misterio pascual de su muerte y resurrección. Esta admirable guía permanece por siempre, vivificando los corazones humanos en la potencia del Espíritu Santo y haciendo de ellos una comunidad del único Pueblo de Dios, que en toda la tierra, desde el oriente al occidente, no cesa de aspirar al cumplimiento de los misterios y de las promesas de la fe. ¡He ahí el Cristo de nuestras almas! ¡El Cristo de la Iglesia! ¡El Cristo de la historia de la humanidad!».

(4/4) “Un fuego he venido a arrojar… Con un bautismo he de ser bautizado” (Lc 12, 49-50): Juan Pablo II, Audiencia general 30-11-1988 (sp it): «Jesús pronunció la expresión: “Tengo sed”, “para que se cumpliera la Escritura” (Jn 19, 28). En esas palabras de Jesús hay otra dimensión además de la físico-psicológica. La referencia es al Salmo 22: “Mi garganta está seca como una teja, la lengua se me pega al paladar; me aprietas contra el polvo de la muerte” (Sal 22, 16). También en el Salmo 69, 22, se lee: “Para mi sed me dieron vinagre”. En las palabras del Salmista se trata de sed física, pero en los labios de Jesús la sed entra en la perspectiva mesiánica del sufrimiento de la cruz.

En su sed, Cristo moribundo busca otra bebida muy distinta del agua o del vinagre, como cuando en el pozo de Sicar pidió a la samaritana: “Dame de beber” (Jn 4, 7). La sed física entonces fue símbolo y tránsito hacia otra sed: la de la conversión de aquella mujer. Ahora, en la cruz, Jesús tiene sed de una humanidad nueva, como la que deberá surgir de su sacrificio, para que se cumplan las Escrituras. Por eso relaciona el Evangelista el “grito de sed” de Jesús con las Escrituras.

La sed de la cruz, en boca de Cristo moribundo, es la última expresión de ese deseo del bautismo que tenía que recibir y del fuego con el cual encender la tierra, manifestado por él durante su vida: “He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido! Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla!” (Lc 12, 49-50). Ahora se va a cumplir ese deseo, y con aquellas palabras Jesús confirma el amor ardiente con que quiso recibir ese supremo “bautismo” para abrirnos a todos nosotros la fuente del agua que sacia y salva verdaderamente (cf Jn 4, 13-14)».

LA PALABRA DEL PAPA.– «Jesús, al dar a Simón (…) el título, más aún, el don, el carisma de la fuerza, de la dureza, de la capacidad de resistir y sostener –como es precisamente la naturaleza de una piedra, de una roca, de un peñasco–, asociaba el mensaje de su palabra a la virtud nueva y prodigiosa de este apóstol, que había de tener la función, él y quien le sucediera legítimamente, de testimoniar con incomparable seguridad ese mismo mensaje que llamamos Evangelio» (Pablo VI, Audiencia general 3-4-1968 fr it). «El mensaje de Cristo, de generación en generación, nos ha llegado a través de una cadena de testimonios, de la que Nos formamos un eslabón como sucesor de Pedro, a quien el Señor confió el carisma de la fe sin error» (Pablo VI, Homilía 20-9-1964 it). «Junto a la infalibilidad de las definiciones “ex cáthedra”, existe el carisma de asistencia del Espíritu Santo concedido a Pedro y a sus sucesores para que no cometan errores en materia de fe y de moral y para que así iluminen bien al pueblo cristiano» (Juan Pablo II, Audiencia general 24-3-1993 sp it). «Al escogerme como Obispo de Roma, el Señor ha querido que sea su Vicario, ha querido que sea la “piedra” en la que todos puedan apoyarse con seguridad» (Benedicto XVI, Homilía en la capilla Sixtina 20-4-2005 ge sp fr en it lt po).

LOS ENLACES A LA NEO-VULGATA.– «Esta edición de la Neo-Vulgata puede servir también (además de especialmente para la liturgia) para que la tengan en cuenta las versiones en lengua vulgar que se destinan a uso litúrgico y pastoral, y (…) como base segura para los estudios bíblicos» (Juan Pablo II, Constitución apostólica Scripturarum thesaurus 25-4-1979 ge sp fr en lt po). «La palabra sagrada debe presentarse lo más posible tal como es, incluso en lo que tiene de extraño y con los interrogantes que comporta» (Benedicto XVI, Carta al presidente de la C.E. Alemana sobre un cambio en las palabras de la Consagración 14-4-2012 ge sp fr en it pl po).



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