Revista Ecclesia » Homilías papales para el domingo 19, C, del tiempo ordinario (11-8-2013)
Juan Pablo II Benedicto XVI
Rincón Litúrgico

Homilías papales para el domingo 19, C, del tiempo ordinario (11-8-2013)

 Homilías papales para el domingo 19, C, del tiempo ordinario (11-8-2013)

Textos en varios idiomas recogidos por fray Gregorio Cortázar Vinuesa, OCD

NVulgata 1 Ps 2 EBibJer2ed (en) – Concordia y ©atena Aurea (en)

(1/3) Benedicto XVI, Ángelus, 12-8-2007 (ge hr sp fr en it po)

(2/3) Benedicto XVI, Ángelus 8-8-2010 (ge hr sp fr en it po)

(3/3) Juan Pablo II, Ángelus 10-8-1980 (sp it po):

«”La fe es sustancia [en griego, hypostasis; en latín, substantia] de lo que se espera, prueba de lo que no se ve” (Hb 11, 1) [cf Benedicto XVI, Encíclica Spe salvi 30-11-2007 n. 7 (ge be zh sp fr hu en it lt nl pl po)].

1. Con estas palabras nos habla el autor de la Carta a los Hebreos, en la segunda lectura de la Misa de hoy. La fe, que hace pasar al hombre del mundo de las cosas visibles a la realidad invisible de Dios y a la vida eterna, se asemeja a aquel camino al que fue llamado por Dios Abraham, calificado por eso como “padre de todos los creyentes” (cf Rm 4, 11-12).

A continuación leemos en la Carta a los Hebreos: “Por la fe obedeció Abraham a la llamada, y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber a dónde iba. Por fe vivió como extranjero en la tierra prometida” (Hb 11, 8-9). Sí; así es. La fe es la peregrinación espiritual en la que el hombre se encamina, siguiendo la Palabra del Dios viviente, para llegar a la tierra de la paz prometida y de la felicidad, a la unión con Dios “cara a cara”, a esa unión que llenará, en el corazón humano, el hambre y la sed más profundas: el hambre de la verdad y la sed del amor.

Por eso, como escuchamos seguidamente en la liturgia de este domingo, la actitud de espíritu que debe tener el creyente es la actitud de vigilancia: “Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre [cf Ángelus 5-11-1989 (sp it)]” (Lc 12, 40). Una vigilancia así es también la expresión de la aspiración espiritual hacia Dios mediante la fe.

2. Cuando escuchamos esas palabras y meditamos sobre ellas, nuestros pensamientos vuelven, también este domingo, al acontecimiento que tuvo lugar en esta casa, en Castelgandolfo (…). Aquí murió el Papa Pablo VI (…). Toda la vida de este “Siervo de los siervos de Dios” fue una peregrinación, una aspiración, en la fe, a lo que es infinito e invisible: a Dios, que es invisible y que se reveló a nosotros en Jesucristo, su Hijo. Fue una aspiración a la eternidad. Pablo VI siguió la llamada de Cristo; anduvo por el camino de la fe, que le indicó él y sobre ese camino guió a los demás, primero como sacerdote, después como arzobispo de Milán y, por último, como Papa sobre la Sede romana de San Pedro. Y en esa aspiración espiritual vigiló con la vigilancia de un siervo fiel. Toda su vida dio testimonio de esa aspiración y de esa vigilancia, para sí mismo y para los demás.

3. Encomiendo a Dios el alma del gran Papa; aprendamos de él esa peregrinación, ese andar más allá del horizonte de las cosas visibles hacia la realidad invisible de Dios, para abrazar con nuestro corazón humano “las grandes obras de Dios” (Hc 2, 11). Aprendamos la fe sencilla, incluso como de niños y, al mismo tiempo, consciente, madura y comprobada. La fe que esta nuestra época exige de nosotros los cristianos. La fe manifiesta y valiente. La fe llena de esperanza. La fe que produce las buenas obras: “la fe viva mediante la caridad” (cf Ga 5, 6). Aprendamos constantemente una fe semejante. Y roguemos frecuentemente a Cristo para obtenerla: Señor, “aumenta nuestra fe” (Lc 17, 5); creemos, socorre nuestra falta de fe (cf Mc 9, 24)».

LA PALABRA DEL PAPA.– «Jesús, al dar a Simón (…) el título, más aún, el don, el carisma de la fuerza, de la dureza, de la capacidad de resistir y sostener –como es precisamente la naturaleza de una piedra, de una roca, de un peñasco–, asociaba el mensaje de su palabra a la virtud nueva y prodigiosa de este apóstol, que había de tener la función, él y quien le sucediera legítimamente, de testimoniar con incomparable seguridad ese mismo mensaje que llamamos Evangelio» (Pablo VI, Audiencia general 3-4-1968 fr it). «El mensaje de Cristo, de generación en generación, nos ha llegado a través de una cadena de testimonios, de la que Nos formamos un eslabón como sucesor de Pedro, a quien el Señor confió el carisma de la fe sin error» (Pablo VI, Homilía 20-9-1964 it). «Junto a la infalibilidad de las definiciones “ex cáthedra”, existe el carisma de asistencia del Espíritu Santo concedido a Pedro y a sus sucesores para que no cometan errores en materia de fe y de moral y para que así iluminen bien al pueblo cristiano» (Juan Pablo II, Audiencia general 24-3-1993 sp it). «Al escogerme como Obispo de Roma, el Señor ha querido que sea su Vicario, ha querido que sea la “piedra” en la que todos puedan apoyarse con seguridad» (Benedicto XVI, Homilía en la capilla Sixtina 20-4-2005 ge sp fr en it lt po).

LOS ENLACES A LA NEO-VULGATA.– «Esta edición de la Neo-Vulgata puede servir también (además de especialmente para la liturgia) para que la tengan en cuenta las versiones en lengua vulgar que se destinan a uso litúrgico y pastoral, y (…) como base segura para los estudios bíblicos» (Juan Pablo II, Constitución apostólica Scripturarum thesaurus 25-4-1979 ge sp fr en lt po). «La palabra sagrada debe presentarse lo más posible tal como es, incluso en lo que tiene de extraño y con los interrogantes que comporta» (Benedicto XVI, Carta al presidente de la C.E. Alemana sobre un cambio en las palabras de la Consagración 14-4-2012 ge sp fr en it pl po).



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