Rincón Litúrgico

Homilía sexto Domingo de Pascua, C, (1-5-2016), por José-Román Flecha de Andrés

Homilía sexto Domingo de Pascua, C, (1-5-2016), por José-Román Flecha de Andrés

La nueva comunidad es el título homilético para Homilía sexto Domingo de Pascua, C, (1-5-2016), por José-Román Flecha de Andrés

“Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más cargas que las indispensables” (Hech 15,28). Los apóstoles y los dirigentes de la comunidad de Jerusalén tienen que tomar una decision. Hay quien pretende que se imponga la circuncisión a los nuevos discípulos del Señor, llegados del mundo pagano.

Parece una cuestión de ritos. En realidad, planteaba un problema fundamental. Significaba que para ser seguidores de Jesús era necesario acomodarse a la ley de Moisés. Había que abrazar el judaísmo. En ese caso cabía preguntarse qué aportaba el Evangelio y qué podía significar la nueva vida.

Pero tan importante como la pregunta es la respuesta. No hubiera sido posible encontrar la solución acertada sin la inspiración del Espíritu Santo, que guía a la nueva comunidad de los creyentes. Es el Espíritu quien la conduce, le descubre lo esencial de la fe y la lleva a no imponer preceptos innecesarios.

LA PALABRA

Durante los domingos del tiempo pascual hemos venido leyendo algunos pasajes del libro del Apocalipsis. En el texto que hoy se proclama aparece de nuevo por tres veces el Cordero. Es el Señor. Él es la luz que ilumina a la nueva ciudad de los discípulos (Ap 21,23).

• También por tres veces el evangelio de hoy se refiere a la “palabra” del Señor (Jn 14, 23-29). En primer lugar se dice que quien le ama guardará su palabra. Una vez más se ofrece el criterio del amor verdadero. No es tan solo un sentimiento. Es una escucha activa y un cumplimiento de todo lo que comporta y exige la palabra del Señor.

• Junto al retrato del creyente, el evangelio ofrece en un segundo momento el retrato del no creyente. Este se caracteriza porque no ama a su Señor. Y, en consecuencia, no se preocupa por escuchar y guardar sus palabras.

• En tercer lugar, Jesús explica que la palabra que escuchan sus discípulos no es tan solo la de su Maestro. Es la misma palabra del Padre que lo ha enviado. Así que la fidelidad del discípulo a la palabra de Jesús es un eco de la fidelidad de Jesús a la palabra del Padre.

EL PADRE

Con todo, en el texto evangélico que hoy se proclama es más llamativa aún la frecuencia con la que se evoca al Padre. Su identidad y su obra podrían resumirse, al menos, en estas seis afirmaciones de Jesús:

• El Padre ama a los que guardan la palabra de Jesús y la cumplen.

• Junto con Jesús, el Padre hace morada en los fieles que aman y escuchan su palabra.

• El Padre se da a conocer por medio de la palabra que comunica a Jesús.

• En nombre de Jesús, el Padre enviará a los discípulos el Defensor, el Espíritu Santo.

• El Padre que envió a Jesús es el destino final de su vida.

• Porque el Padre es más que Jesús.

– Padre nuestro que estás en el cielo, te pedimos para nuestra comunidad el don del Espíritu Santo, para que nos ayude a escuchar y guardar las palabras de tu Hijo y nos entregue el don de la paz que él nos prometió. Bendito seas por siempre. Amén.

José-Román Flecha Andrés

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Sobre el autor José Román Flecha Andrés

José Román Flecha Andrés, sacerdote, catedrático de Teología Moral, especializado en Bioética,

José Román Flecha Andrés

José Román Flecha Andrés, sacerdote, catedrático de Teología Moral, especializado en Bioética,

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