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Rincón Litúrgico

Homilía en la solemnidad de la Santísima Trinidad, C, (26-5-2013), por José-Román Flecha

Homilía en la solemnidad de la Santísima Trinidad, C, (26-5-2013), por José-Román Flecha

“La fuente y los canales” es el título homilético de José Román Flecha para la Santísima Trinidad, (26-5-2013)

“Aquella eterna fonte está escondida, que bien sé yo do tiene su manida, aunque es de noche… Su origen no lo sé, pues no lo tiene, mas sé que todo origen de ella viene, aunque es de noche… Bien sé que tres en sola una agua viva residen, y una de otra se deriva, aunque es de noche”.

Basten esas tres estrofas de San Juan de la Cruz para acercarnos al misterio de Dios, fuente de la vida y de la gracia. Fuente increada y escondida, fuente de toda luz y de corrientes que riegan las tierras y las gentes. Fuente única que nos inunda a través de esos tres canales que se derivan uno de otro.

Difícilmente se puede expresar de forma más bella la fe cristiana en la Trinidad de Dios que celebramos en este domingo. Dios es comunidad eterna y comunicación con el hombre, que el libro de los Proverbios presenta con la imagen de la Sabiduría creadora que se goza con los hijos de los hombres (Prov 8, 22-31).

DESPEDIDA Y REVELACIÓN

El evangelio nos remite a las palabras de despedida que Jesús dirige a sus discípulos tras la última cena (Jn 16, 12-15). Son unas pocas líneas, tan densas como luminosas que nos introducen en el ser de Dios, en la vida de Dios, en la comunicación de Dios. Sólo es posible subrayar aquí tres puntos fundamentales.

– El Espíritu de la verdad nos guiará hasta la verdad plena. La hondura y el amor de Dios son inagotables, pero fecundos. Nos serán revelados por el Espíritu mientras vamos haciendo camino. Su misterio es luminoso para quien se deja guiar por el Espíritu.

– El Espíritu glorificará a Jesús. Jesús ha sido ignorado y despreciado en su tiempo hasta ser condenado a muerte. El Espíritu reivindica su suerte y revela su gloria. También ahora y en todos los tiempos. Sólo gracias al Espíritu acertamos a ver a Jesús glorificado.

– Todo lo que tiene el Padre es de Jesús y es anunciado por el Espíritu. Conocido por el Padre, sólo Jesús lo conocía a su vez. Esa comunidad interpersonal nos es revelada siempre y a cada uno de nosotros por la presencia y la acción del Espíritu.

TRINIDAD Y PROGRESO MORAL

Es comprensible que Santo Tomás escribiera que “la fe cristiana consiste principalmente en la confesión de la santa Trinidad”. Puede resultar sorprendente que Hegel llegara a escribir que “el que no sepa que Dios es uno y trino no sabe nada del cristianismo”.  Y, sin embargo, Kant decía que a partir de la fe trinitaria “no se obtendría lo más mínimo para el progreso moral”. Pero no es verdad.

• La fe en la Trinidad de Dios nos revela el valor de lo comunitario. Si Dios es una comunidad de personas, no se puede pensar ni organizar una sociedad sobre la base de un individualismo excluyente.

• La fe en la Trinidad de Dios nos revela la comunicación de tres personas distintas. Si Dios es comunidad en la diversidad, no podemos tolerar una sociedad en la que se trate de utilizar a las personas como si fueran piezas anónimas de recambio en una máquina.

• La fe en la Trinidad de Dios nos revela que su comunidad se abre a la comunicación con los seres humanos. Si Dios se dirige a nosotros para hacernos partícipes de su vida, de su salvación y de su amor, no podemos pensar que la peripecia humana no tiene sentido.

– “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén”.

 

José-Román Flecha Andrés

 

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