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Homilía del obispo de Bilbao en la fiesta de la Asunción de María

Queridos hermanos y hermanas.

1. Hoy es un día grande para Bilbao y para toda Bizkaia. Durante la noche, muchos peregrinos desde multitud de pueblos de nuestra tierra han venido caminando hasta la casa de la Madre de todos los hijos e hijas de Bizkaia. Anai-arreba maiteok:

Gaur ospatzen dogu Amabirjinaren Jasokundearen eguna. Andra Mariaren jai eder honetan, Jainkoaren salbamena eta poza ikusten ditugu bete-betean Mariarengan.

Muchos de vosotros habéis constituido una luminaria de fe que, serpenteando los montes y valles hacéis presentes ante nuestra Madre del Cielo la oración, las ilusiones, las dificultades, las necesidades, la acción de gracias de tantas personas.

2. Esta romería es expresión de la profunda fe de nuestro pueblo. Benedikto hamaseigarrena Aita Santuak Urte Santu hau iragarri ebanean, aldi honetan geure fedeaz ohartzeko eskatzen-euskun, suspertzeko, garbitzeko, sendotzeko eta autortzeko. Andra Mariaren bizitzan ondo islatzen diran bost helburu dira. Estamos celebrando el año de la fe. Un año convocado por el Papa para reanimar, purificar, confirmar y confesar la fe. María es mujer y madre de fe, modelo de todo creyente. Cuando el ángel Gabriel pide su colaboración para ser la Madre de Dios, concibiendo por obra y gracia del Espíritu Santo, María se fía y acepta: “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mi según tu Palabra”. Ella acoge con gozo el proyecto de Dios y entrega toda su vida y existencia a colaborar en su plan de salvación. En el fondo, la fe es una experiencia de amor. Consiste en aceptar a Dios, que es amor y que tiene un plan de amor y salvación sobre cada uno de nosotros.

3. La Virgen María sostiene a Jesús en sus brazos y nos lo muestra y entrega. Desde esta basílica santuario, Ella ofrece a Jesús a todos los hijos e hijas de Bizkaia. La romería que a lo largo de la noche y del día se acerca a María. Busca recibir aquellos dones que, por su intercesión, Dios quiere conceder a todos y cada uno de nosotros. Él sabe bien lo que se encuentra en nuestro corazón y bien conoce nuestras necesidades: familiares, problemas de salud, el trabajo para jóvenes y familias que no lo encuentran, dificultades económicas, familias rotas, la nostalgia de seres lejanos, la falta de sentido u orientación, las injusticias sufridas en propia carne, las nuevas pobrezas… Dios no es insensible a nuestras necesidades, y María las acoge como una Madre buena hace siempre con las necesidades de sus Hijos.

Hoy somos bien conscientes de que en los momentos decisivos de nuestra vida Dios está siempre con nosotros, aunque a veces dudemos de esta presencia, sale a nuestro encuentro y en su providencia amorosa nos sostiene y ayuda. Y María nos acompaña siempre con su maternal protección, nos consuela, nos fortalece y nos sostiene en el camino. Jai honek, begirada jaso eta harantzago ikusteko modua dakarsku. Fedeak gure bizitzan argi egiten dau, zentzunez betetzen dau, itxaropenari eusten deutso eta argia da gure bizitzako iluntasunean.

4. En este año de la fe se nos invita a retornar a Dios, a hacer de Jesucristo el centro de nuestra vida y de nuestra existencia. Él la llena de sentido y nos abre nuevos horizontes que dan respuesta a las cuestiones y deseos más profundos que anidan en nuestro corazón. Por ello se nos invita a reanimar nuestra fe por medio de la meditación de la Palabra de Dios, la oración, la participación en la Eucaristía, la comunión en la Iglesia, el servicio de los pobres y necesitados. El Señor nos invita a vivir de un modo nuevo, al estilo de María, poniendo nuestra confianza en la fuerza transformadora de la fe y del amor, capaz de sacar al hombre contemporáneo de su desierto interior e implicarlo en la construcción de un mundo justo y fraterno, donde nadie se sienta excluido, una sociedad acogedora y esperanzada, libre y en paz, a la medida del corazón humano que es imagen del corazón de Dios. Fede honek gaur egungo gizakiaren ohiko leku bihurtu dan barruko basamortutik askatzen gaitu. Barruko basamortu-horrek sufrimendu, larritasun eta nahastea eragiten deuskuz.

5. El encuentro con Jesucristo suscita en nosotros la necesidad de la conversión radical, de iniciar una novedad de vida desde una perspectiva diferente, desde el amor de Dios. Él nos ama, nos busca, nos espera y ha entregado su vida por nosotros. Este encuentro con Jesús suscita una mentalidad y unas capacidades nuevas. Tenemos necesidad de volver a Dios, de llamar al corazón de tantos jóvenes que quizás no lo conocen o desconfían de Él, pero que, en lo secreto de su corazón, sin ellos darse cuenta, es lo que más desean y necesitan para edificar una vida plena, llena de ilusión, al servicio de Dios y de quienes más les necesitan, para construir el futuro que anhela y que tantas veces les negamos. Fedearen arrazoi emonaz ebanjelizazinoa bultzatzen dogu. Azken baten, kristauon testigantza baino bide sendoagorik eta zuzenagorik ez dago barri ona zabaltzeko.

6. La fe nos impulsa a dar testimonio de Cristo como verdad y vida, testimoniada por medio de una vida acorde a los principios evangélicos, testimoniada por una palabra explícita sobre el amor de Dios manifestado en Jesús, y vivida mediante una caridad viva, operante y creativa, que sale al encuentro de las necesidades de nuestros hermanos. Él nos envía a ser luz en las oscuridades del mundo, a devolver la esperanza a quien la ha perdido, a quienes se sienten fuertemente probados por la vida, a quienes viven en las antiguas y nuevas pobrezas. Con Él siempre hay lugar a la esperanza, nadie está desahuciado, es posible recomenzar, es posible retornar al amor y a la vida.

7. Dios nos ha constituido en servidores de la esperanza cierta y de la alegría. Quienes han llegado hasta esta basílica de la Virgen María vuelven a sus casas llenos de esta esperanza. Sus necesidades han sido escuchadas y acogidas, su acción de gracias ha sido recibida, sus anhelos, ilusiones, preocupaciones y proyectos han sido acogido en el corazón de Dios por intercesión de la Virgen María. Sintámonos enviados a llevar a todos el amor, la misericordia y la paz de Dios, particularmente a aquellos que más lo necesitan por causas tan diversas. Y hagamos presente la promesa del Señor: “Yo estoy con vosotros, todos los días hasta el fin del mundo”. Fedearen Urte honetan, Maria dogu lagun. Berari begiratuz, fedea egundoko doea dala ikusten dogu. Suspertu eta garbitu daigula eta poztasunez eta ausardiaz sendotzeko eta autortzeko gauza izan gaitezala.

Que María, nuestra Madre, poderosa intercesora ante Dios, nos acompañe siempre en nuestro caminar y bendiga a todos los hijos e hijas de Bizkaia, de modo particular por los que sufren por causas tan diversas. Madre nuestra de Begoña acógenos, ayúdanos, bendícenos. AMÉN.



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