Pascua

Homilía 4º Domingo de Pascua, C, (21-4-2013), por José-Román Flecha

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Homilía 4º Domingo de Pascua, C, (21-4-2013), por José-Román Flecha

 “El buen Pastor” es el título homilético de José Román Flecha para el 4º Domingo de Pascua, (21-4-2013)

La imagen de Jesús como Buen Pastor se encuentra con frecuencia en las catacumbas romanas. Es bien conocido, por ejemplo, el fresco que se encuentra en las catacumbas de los Giordani (año 350), que representa a un pastor que lleva sobre los hombros una oveja en presencia de otras dos.

Más conocido aún es el dibujo que ha servido de logotipo del Catecismo de la Iglesia Católica, reproducción de una lápida sepulcral cristiana de finales del siglo tercero, encontrada en las catacumbas de Domitila. Ahí el pastor, sentado sobre un tronco de árbol, está tocando un caramillo, ante la atención de una oveja que descansa a sus pies y vuelve a él su mirada.

En el primer volumen de su obra “Jesús de Nazaret”, Benedicto XVI escribía que el verdadero pastor no “posee” las ovejas como si fueran un objeto que se usa y se consume. Ellas le “pertenecen”, precisamente en ese conocimiento mutuo que es una aceptación interior. Una aceptación que es mucho más profunda que la simple posesión de las cosas.

 

UNA RELACIÓN DE VIDA

 

El evangelio que se proclama en este cuarto domingo de Pascua recoge todos los años algunas frases del capítulo 10 del Evangelio de Juan, en el que Jesús se presenta bajo la imagen del Buen Pastor. En el texto que leemos este año encontramos una sucesión de seis verbos que indican y reflejan la mutua relación entre Jesús y sus discípulos.

• “Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco”. Escuchan la voz de Jesús quienes han decidido aceptarlo como Maestro y vivir de acuerdo con su mensaje. Esos saben que su vida y sus afanes no son ajenos a la atención de su Maestro.

• “Ellas me siguen y yo les doy la vida eterna”.  Siguen a Jesús los que han sido llamados por él y lo han dejado todo por él. Esos creen que todos los valores de la vida terrena encuentran  su perfección en la vida eterna a la que Él los conduce.

• “No perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano”. A lo largo de la vida pedimos una y otra vez al Padre celestial que no nos deje caer en la tentación. Si de verdad seguimos al Buen Pastor, estamos seguros de que nada ni nadie nos podrá alejar de él.

 

OLER A OVEJA

 

En la homilía que pronunció durante la celebración de la misa crismal, el Papa Francisco pidió a los sacerdotes que no perdieran tiempo en mirarse a sí mismos.  Les repitió que es preciso acercarse a las ovejas del rebaño.

• El buen pastor tiene que “oler a oveja”. La expresión dio inmediatamente la vuelta al mundo. Es fácil predecir que se recordará durante mucho tiempo como una de las primeras advertencias del nuevo Papa.

• “Oler a oveja” no significa caer en la suciedad, ni adoptar los modos, el comportamiento y el lenguaje de un mundo demasiado aborregado. Nada de eso. El Papa no ha querido subrayar los tonos peyorativos que podría alcanzar esta expresión.

• “Oler a oveja” significa, en este contexto, vivir en cercanía con el rebaño que Dios ha confiado a sus pastores. Significa salir a la búsqueda de la oveja perdida, cargarla sobre los hombros y devolverla al redil. No se trata de un comportamiento paternalista, sino de vivir en verdad la encarnación.

– Señor Jesús, Pastor bueno, sabemos y creemos que tú has dado tu vida por tus ovejas. La fe nos dice que cuidas de nosotros. La esperanza nos lleva a seguirte por el camino. Y la caridad nos invita a acercarnos a nuestros hermanos hasta compartir su suerte y dejarnos impregnar por su olor. Bendito seas, Señor. Amén. Aleluya.

José-Román Flecha Andrés

 

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Sobre el autor José Román Flecha Andrés

José Román Flecha Andrés, sacerdote, catedrático de Teología Moral, especializado en Bioética,

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