Diócesis Iglesia en España

Homenaje a Luis Legaspi, antiguo director de OMP en Asturias

Homenaje a Luis Legaspi, antiguo director de OMP en Asturias

Amigos, familiares y vecinos de Castropol, Asturias, participaron hace unos días en el homenaje que brindó su villa natal al que fuera director de las Obras Misionales Pontificias de la diócesis de Oviedo.

Un hombre con una voluntad de hierro y un tesón fuera de lo normal, castropolense hasta la médula, cercano, entregado y generoso. Es la semblanza que amigos, compañeros y vecinos dibujaron de Luis Legaspi. El que fuera durante décadas corazón de las misiones asturianas en África y en América, fallecido el pasado mes de abril a los 93 años de edad, recibió en su villa natal un sentido homenaje en forma de recuerdo. Allí se decidió, además, a que se recopilen todos los escritos que dejó para elaborar “las memorias que se merece”.

La Fundación Ría del Eo, que el propio Legaspi fundó e impulsó, fue la encargada de organizar los actos, que incluyeron una misa en la iglesia parroquial, el descubrimiento de una placa en su casa natal, en la calle Penzol Lavandera, y una mesa redonda, en la que hablaron de sus recuerdos y anécdotas de amigos del misionero, como el exalcalde de Oviedo Antonio Masip, el exdirector de la Real Academia de la Lengua, Víctor García de la Concha, y el párroco de San Pedro en Gijón, Javier Gómez Cuesta.

“Legaspi fue el gran promotor de la conciencia misionera en Asturias”, señaló García de la Concha, quien lo recordó conduciendo un “dos caballos”, “con su particular manera de interpretar las normas del tráfico”, recorriendo toda la región, repartiendo películas y periódicos para difundir la labor de las misiones.

Tanto Víctor García de la Concha, como Antonio Masip, evocaron el amor a las misiones de Legasp a través de los recuerdos y anécdotas que vivieron con este enamorado de las misiones, a las que dedicó su vida.

El sacerdote Javier Gómez Cuesta recordó su cercanía y cómo su parroquia era el mundo. Finalmente, por parte de la fundación que el propio Legaspi impulsó, su presidente, Félix Caicoya, reconoció que este misionero decía “la verdad, aunque fuera dura, de una forma agradable”, y su generosidad. El religioso donó todos sus libros a la biblioteca Menéndez Pelayo, y sus posesiones, a la fundación.

OMPRESS-OVIEDO (4-09-17)

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