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Rincón Litúrgico

Heredero de Pedro. Música: «Dueño de mi vida»

pedro

Heredero de Pedro. Música: «Dueño de mi vida»

 Texto recopilados por fray Gregorio Cortázar Vinuesa, O.C.D.

          Dios que_a Pedro_entregas / llave celestial, / al que hoy lo_hereda / danos le_escuchar (1).

1.       Dulce Jesús bueno, / Pedro te_aclamó / de Dios Hijo_eterno, / Cristo Salvador. / Siempre_así te_aclama / el que_es “Pedro”_actual, / tu verdad proclama / con luz sin igual.

2.       Oh Jesús, pues haces / roca_a Pedro fiel, / que_ate_o que desate, / lo darás por bien. / Tu Vicario,_el Papa, / quiere desatar, / que, si_a todos amas, / es tu_afán salvar.

 

3.       Oras, Jesucristo, / no te_ha de fallar / Pedro, por los siglos / roca_es de verdad. / Siempre_él nos confirma / que_eres todo_Amor, / la fuerza_infinita / de tu Redención (2).

 

4.       Oh Jesús, a Pedro / pides todo_amor, / pues del mundo_entero / le_haces Buen Pastor. / Mucho_apremia_al Papa / tu gran sed de_amor; / darte_a todas almas / es su_afán (3), su_ardor.

Notas

(1) Cf Pablo VI, Audiencia general 12-1-1967: «A quienes han sufrido vicisitudes espirituales de todo tipo para llegar a la certeza objetiva de la fe, el encuentro con el Magisterio eclesiástico proporciona, efectivamente, un sentimiento de gratitud a Dios, a Cristo, por haber confiado su saludable mensaje a un órgano infalible y vivo».

Pablo VI, Ángelus 29-6-1973: «Renovemos juntos, hijos queridísimos, nuestra adhesión, nuestra devoción a san Pedro, hoy que celebramos su fiesta. Está interesada en ello la autenticidad de nuestra profesión católica, más aún, la validez de nuestra religión cristiana… Hoy muchos propenden a decir: “A Cristo, sí lo aceptamos; pero a la Iglesia no”. Otros dicen: “Una Iglesia, sí la deseamos; pero no la de Pedro”. ¿Con qué autoridad histórica, evangélica, carismática pueden afirmar esto? ¿Cómo permanecer con Cristo y en Cristo, prescindiendo del vínculo de unidad establecido por él con él y entre nosotros? Por lo que nos afecta, procuremos estar humilde y fielmente unidos a Pedro y lo estaremos a la Iglesia, lo estaremos a Cristo, lo estaremos a la vida divina que solo de él nos llega».

Juan Pablo II, A los profesores de teología, en Salamanca 1-11-1982: «No se puede creer en Cristo sin creer en la Iglesia “Cuerpo de Cristo”, no se puede creer con fe católica en la Iglesia sin creer en su irrenunciable Magisterio. La fidelidad a Cristo implica, pues, fidelidad a la Iglesia; y la fidelidad a la Iglesia conlleva a su vez la fidelidad al Magisterio. Es preciso, por consiguiente, darse cuenta de que con la misma libertad radical de la fe con que el teólogo católico se adhiere a Cristo, se adhiere también a la Iglesia y a su Magisterio. Por eso el Magisterio eclesial no es una instancia ajena a la teología, sino intrínseca y esencial a ella. Si el teólogo es ante todo y radicalmente un creyente, y si su fe cristiana es fe en la Iglesia de Cristo y en el Magisterio, su labor teológica no podrá menos de permanecer fielmente vinculada a su fe eclesial, cuyo intérprete auténtico y vinculante es el Magisterio».

(2) Cf Juan Pablo II, Consagración del mundo a la Santísima Virgen, dada el 8-12-1983 para ser leída por cada obispo el 24-3-1984: «”Yo por ellos me santifico, para que ellos sean santificados en verdad” (Jn 17, 19). Queremos unirnos a nuestro Redentor en esta consagración por el mundo y por los hombres, la cual, en su Corazón divino, tiene el poder de conseguir y de procurar la reparación… Se manifieste, una vez más, en la historia del mundo el infinito poder salvador de la Redención; el poder del Amor misericordioso. Que este detenga el mal. Que transforme las conciencias. Que en tu Corazón inmaculado se abra a todos la luz de la esperanza».

(3) Cf Juan Pablo II, Discurso a los jóvenes de Malta 27-5-1990: «San Pablo nos advierte que hay un cimiento sólido sobre el que construir: Jesucristo (cf 1Co 3, 10s)… No tengamos miedo de darnos totalmente a Dios. No perdamos nunca la esperanza en su poder para mantenernos en el camino aun cuando las situaciones parezcan desesperadas».

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