Revista Ecclesia » Los obispos de Haití instan a Moïse a dejar la presidencia y advierten que el país está a punto de estallar
Haití: Los obispos instan a Moïse a dejar la presidencia y advierten que el país está a punto de estallar
Manifestación de protesta en Puerto Príncipe contra el presidente Moïse / EFE.
Internacional Última hora

Los obispos de Haití instan a Moïse a dejar la presidencia y advierten que el país está a punto de estallar

Los obispos de Haití han instado a Juvenal Moïse a dejar la presidencia y advierten que el país está a punto de estallar. Lo hacen en una declaración en la que subrayan que la ley es igual para todos y que nadie está por encima de ella. El mandatario considera que su mandato expira en 2022, mientras que la oposición y otros organismos de la sociedad civil advierten que lo hace este 7 de febrero. La Iglesia católica está con estos últimos.

«El Presidente de la República aplicó la ley electoral y la constitución a diputados, senadores y alcaldes en años anteriores. Afirmó así la unidad de la ley para todos los funcionarios electos, incluido él mismo, proclamando así que la ley es una para todos. Nos parece que todo el mundo está de acuerdo en que nadie está por encima de la ley y la constitución en el país», dice un mensaje de la Conferencia Episcopal Haitiana (CEH) publicado el 2 de febrero y suscrito por los 17 obispos del país. En él, el episcopado reitera su llamamiento al diálogo y se ofrece como mediador. «El país está al borde de la explosión; la muerte forma parte del día a día del pueblo, que está harto de los asesinatos, la impunidad y la inseguridad. El descontento está en todas partes, en casi todas las áreas», alertan los obispos de Haití.

Situación de «extrema angustia»

La crisis institucional no hace sino añadir más gasolina a una situación caótica de por sí. En los últimos días el país ha estado prácticamente paralizado, con escuelas, empresas y mercados cerrados a raíz de una huelga por el alarmante aumento de secuestros y crímenes que cometen las pandillas armadas. La corrupción en la clase gobernante es enorme y la situación económica, pésima de por sí, se ha agravado más si cabe con la pandemia. Los obispos hablan de que el pueblo vive en la «extrema angustia».

La oposición sostiene que el mandato de Moïse comenzó cuando su predecesor Michel Martelly dejó el cargo debido a las acusaciones de fraude en la primera ronda de las elecciones de 2015 (durante un año ejerció el poder un gobernante interino), y que por tanto debe dejar el sillón presidencial este 7 de febrero. La misma opinión tienen la Iglesia protestante, los sindicatos y la Federación de Colegios de Abogados, que han recordado estos días en distintos comunicados que Moïse utilizó este mismo criterio interpretativo de la Constitución el año pasado respecto al Senado.

«En el seno de esta recurrente crisis sociopolítica y económica, avivada por el veneno del odio y la desconfianza —insiste la CEH— es preferible buscar y encontrar consensos sobre cualquier tema espinoso: hay que construirlo mediante el diálogo social e institucional. Para evitar desastres»,

Haití es el país más pobre de todo el hemisferio norte. De sus aproximadamente 11 millones de habitantes, 2,5 millones viven en la extrema pobreza y dos de cada tres han de sobrevivir con menos de dos dólares al día. El país no es autosuficiente y ha de importa el 80% del arroz que se consume, el alimento básico. El desempleo supera el 50% y al agua potable es un lujo que tienen menos de la mitad de los hogares.



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa