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Hacia un centro de escucha en Badajoz, por José Moreno Losada

Hacia un centro de escucha en Badajoz, por José Moreno Losada

Se suele interpretar el hecho de que Dios nos haya dado dos oídos y una sola boca como indicador de que debemos decir solo la mitad de lo que escuchamos; una lectura alternativa incidiría en que nos humaniza más escuchar y ser escuchado que simplemente hablar

En cualquier caso, hablar y escuchar son actividades complementarias, una no tiene sentido sin la otra. Curiosamente, nuestro modo de vida actual favorece enormemente las posibilidades de “hablar”, expresar vivencias, compartir experiencias, manifestar ideas: redes sociales, blogs, tertulias televisivas, teléfonos del oyente, cartas al director…; pero no se ha fomentado en la misma medida la posibilidad de ser escuchado. Además, es una sociedad centrada en el hedonismo, en la posibilidad de satisfacer cualquier deseo en el menor tiempo posible, en la que parece que no tiene cabida la posibilidad de expresar el sufrimiento, y mucho menos de detenernos a escucharlo. Como si fuéramos niños que al taparnos los oídos conjuráramos la existencia de cualquier dolor.

Aunque pretendamos ocultar el sufrimiento debajo del envoltorio de la “sociedad del bienestar”, este es inherente a la existencia humana por lo que si no lo aceptamos y lo colocamos en su lugar, luchará por ser atendido con diferentes armas: ansiedad, aislamiento, amargura, rencor e incluso violencia. Son síntomas de un malestar que en ocasiones no es expresado, pero que aún haciéndolo no encuentra eco en ningún “oído”; síntomas de una necesidad de ser escuchado, de sentirse acompañado en el dolor que se ha convertido en una auténtica necesidad social.

Casi las tres cuartas partes de los usuarios de los servicios de salud consultan por problemas de índole personal y psicológica. Estas demandas no sólo sobrecargan el trabajo del personal sanitario sino que, debido a la estructura asistencial de estos servicios, suele ser respondida, con poco tiempo y normalmente con soluciones farmacológicas que no satisfacen las necesidades del paciente de explorar las causas de su falta de salud física, emocional o relacional, iniciando un camino de afrontamiento sano a sus dificultades.

Una situación similar viven profesionales de instituciones educativas y sociales que, cada vez más, se encuentran con personas que les solicitan escucha y asesoramiento sobre situaciones vivenciales que sobrepasan su labor y superan sus posibilidades porque ni están preparados para ello ni disponen de tiempo para hacerles frente.

Entre los individuos que presentan estas necesidades de acompañamiento podemos señalar a personas mayores que viven aisladas, parejas en crisis o en proceso de separación, personas que viven el duelo por la pérdida de un ser querido o la angustia por un enfermedad crónica,  inmigrantes que se sientes aislados y desarraigados… diferentes necesidades que proporcionan  un nexo común a quienes las experimentan: una vivencia de sufrimiento que se incrementa o perpetúa por carecer de  habilidades de comunicación o por no contar con alguien que les escuche.

La mayoría de estas necesidades no encuentran una atención suficiente en las instituciones públicas y las entidades privadas no están al alcance de muchas economías. En este contexto han surgido iniciativas que pretenden aportar una atención especializada para acompañar y ayudar a hacer frente al sufrimiento. Una de estas respuestas es el Centro de Escucha San Camilo en cuya filosofía y estructura nos hemos fijado para diseñar el Centro de escucha que queremos impulsar en Badajoz.

El centro de escucha San Camilo ofrece a quienes sufren una ayuda complementaria a la aportada por la medicina y la psicología. Acompaña a las personas para afrontar sus dificultades desde una perspectiva humanista e integral y les ayuda a potenciar sus propio recursos y posibilidades a través del la relación de ayuda y counselling (psicología de apoyo)

Este tipo de acompañamiento utiliza la escucha como herramienta terapéutica. Escuchar es centrarse en la persona que sufre y no en su problema. Permitir a la persona hablar y ser escuchada realmente le supone una disminución de su angustia, de ahí la expresión común de “desahogarse”, ya que muchas veces cuando sufrimos tenemos esa sensación de ahogo. De esta forma se da espacio al escuchado para que se comunique con confianza y libertad, se explore, se comprenda y sea él mismo quien aborde su situación y quien tome la dirección de su vida, atravesando el sufrimiento y encajándolo sanamente en su biografía personal.

En palabras del director del Centro de Humanización de la Salud, José Carlos Bermejo:

“La escucha contiene un inmenso poder terapéutico. Sentirse escuchado por una persona que manifiesta interés auténtico por las dificultades personales es un estímulo para afrontar los problemas con mayor serenidad, conociéndolos mejor e identificando los recursos internos y externos para la superación.

La experiencia permite constatar que el encuentro en la verdad, la escucha serena y personalizada, son uno de los mejores fármacos para aliviar el sufrimiento”

Siguiendo esta filosofía hemos elaborado un proyecto para crear en Badajoz un centro de escucha que ofrezca un espacio de acogida y acompañamiento a quienes están viviendo experiencias de malestar y sufrimiento. Nuestra propuesta pretende ayudar a los futuros usuarios del centro a descubrir, activar y potenciar los recursos necesarios para hacer frente a esas vivencias dolorosas. Que a través de una relación de escucha no solo tengan una vivencia de encuentro con el otro, sino que puedan iniciar un camino de encuentro consigo mismo, asuman la iniciativa y responsabilidad ante los cambios necesarios para su desarrollo personal y su competencia conductual.

Para la puesta en marcha de este centro contamos con un grupo de voluntarios que pertenecen a diferentes ámbitos profesionales. Todos ellos tienen en común haber iniciado un proceso de encuentro consigo mismo y el deseo de ofrecer ayuda y apoyo a quienes sufren. Pero somos conscientes de la necesidad de profundizar en la formación teórica y práctica en la relación de ayuda, en el counselling. Por eso el paso previo a la constitución del centro será el de la formación de los agentes de ayuda que van a participar en el proyecto.

José Moreno Losada. Sacerdote

 



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