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 Hacia la beatificación de Chiquitunga (María Felicia Guggiari), primera beata de Paraguay, patrona de la juventud

 Hacia la beatificación de Chiquitunga (María Felicia Guggiari), primera beata de Paraguay, patrona de la juventud

“Caminando de la mano con ella, en estos 23 años he recogido más de 5.000 testimonios de gracias recibidas: curación de enfermos, personas que han podido desintoxicarse, que han decidido no abortar, que han encontrado trabajo”: así lo dice Nancy Melgarejo hablando con la Agencia Fides sobre María Felicia Guggiari, conocida como Chiquitunga, una joven carmelita descalza que será la primera mujer beatificada este 23 de junio en Paraguay, la tierra del amado jesuita, San Roque González.

Las hermanas de Nancy, hoy Carmelitas, le hicieron conocer la historia de esta chica nacida en Villarica el 12 de enero de 1925 y que se fue al cielo con solo 34 años, después de una vida de apostolado alegre y de 4 años en un convento en Asunción. Siendo adolescente, María Felicia (que en el convento agregó “de Jesús en el Santísimo Sacramento” a su nombre) entró en Acción Católica, fue catequista y se dedicó con celo a las obras de misericordia con enfermos y prisioneros. La donación personal, el amor al Señor, la adoración al Santísimo Sacramento y la alegría profunda y constante son las características por las que los obispos del Paraguay la quieren declarar patrona de la juventud.

Nancy ilustra las muchas manifestaciones de afecto y fe que han precedido a la beatificación. Ella misma ha reunido en un libro que se acaba de publicar 51 testimonios sobre “Chiquitunga” (como la llamaba su padre cariñosamente) entre las cuales está la suya propia: por complicaciones, la gestación de su primer hijo, Lucas, había sido declarada incompatible con la vida de su madre, a la que le aconsejaron abortar.

Después de la intercesión de María Felicia, todo salió bien y Lucas nació y creció sano. Desde entonces, Nancy Melgarejo ha dedicado su vida a Chiquitunga. “Le prometí que a partir de entonces me ocuparía de darla a conocer al mundo. Tenemos una santa que conoce todo sobre Paraguay – injusticias, problemas, corrupción, pobreza… – y quiere ayudarnos y ayudar a los jóvenes”. Nancy es una misionera: además de recoger testimonios, se dedica a vivir y difundir el apostolado y la espiritualidad de Chiquitunga, y ha formado un grupo de personas que visitan a los presos y a las personas enfermas, brindando el apoyo de la fe a través de su veneración e intercesión. No faltan quienes, acompañando a alguna persona del grupo, descubren su vocación a este servicio, incluso tratándose de personas que no frecuentaban mucho los sacramentos. Una palabra de Chiquitunga, una oración, la historia de algunos episodios de su vida, son de ayuda para aquellos que a menudo han olvidado a Dios y viven “sin saber dónde ir”, en un cierto vacío existencial, según Melgarejo.

Gracias al artista Koki Ruiz, el gran retablo del altar para la Misa presidida por el Papa Francisco durante su visita a Paraguay en 2015, realizada con miles de elementos naturales como calabazas, mazorcas de maíz y semillas, mostró un símbolo de la veneración a Chiquitunga, a través del trabajo de Nancy y de algunos voluntarios que escribieron sobre las 22.800 frutas de un tipo de coco pequeño de la zona que componían la zona central del altar, peticiones y oraciones de los fieles a María Felicia.

Ahora, el mismo Ruiz inspirándose en la vida de la que pronto será beata, ha realizado el retablo para la ceremonia de beatificación con miles de rosarios llegados desde todo el mundo (incluido uno enviado por el Papa).

Entre las manifestaciones de afecto y fe que atestiguan el amor de la gente por la futura beata, enumeramos la obra teatral sobre su vida, realizada con estudiantes, presentada en varias ciudades del país en febrero, otros tres libros, incluido el “Diario íntimo” de la misma María Felicia y un documental del famoso director Juan Carlos Maneglia llamado “Jazmines del alma”. “Ella nos enseña a aceptar los designios de Dios, a aprender qué cosas son agradables al corazón de Dios. Nos lleva a ser simples y pequeños como ella, y nos guía en nuestro camino hacia Dios”, concluye Nancy Melgarejo, para la cual, esta esperada celebración de la beatificación no es un punto de llegada, sino un comienzo. (SM) (Agencia Fides 2/5/2018)

Asunción (Agencia Fides)

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