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Hace medio siglo

Ayer se ha cumplido medio siglo de la publicación de la carta «Octogesima adveniens» (14.5.1971) con la que el papa San Pablo VI recordaba el 80º aniversario de la encíclica «Rerum novarum».

  1. Entre los nuevos problemas sociales del momento, el Papa subraya el fenómeno de la urbanización, que con el éxodo rural provoca el crecimiento desmedido de las ciudades, la expansión industrial, el paro profesional, los cambios de empleo y la movilidad de personas.
  2. La urbanización trastorna los modos de vida y las estructuras habituales de la existencia. En lugar de favorecer el encuentro fraternal y la ayuda mutua, la ciudad desarrolla las discriminaciones y también la indiferencia.
  3. La promiscuidad de las viviendas populares hace imposible la intimidad; los matrimonios jóvenes, sin una vivienda decente y asequible, se desmoralizan y los jóvenes dejan un hogar demasiado reducido y buscan en la calle otras compensaciones y compañías
  4. La transformación de la vida urbana provocada por la industrialización pone al descubierto problemas hasta ahora poco conocidos. Se pregunta el Papa qué puesto corresponderá en la nueva sociedad a los jóvenes a la mujer.
  5. Además, recuerda a los nuevos pobres: los minusválidos, los inadaptados, los ancianos, los marginados de diverso origen.
  6. Entre el número de las víctimas de situaciones de injusticia están las personas que son objeto de discriminaciones, por razón de su raza, su origen, su color, su cultura, su sexo o su religión.
  7. Esta situación incluye a los trabajadores emigrados, cuya condición de extranjeros hace más difícil toda reivindicación social, a pesar de su participación en el esfuerzo económico del país que los recibe.
  8. Ante el número de quienes no llegan a encontrar trabajo y se ven reducidos a la miseria o al parasitismo, surge una especie de fatalismo, que sugiere soluciones maltusianas tendentes a disminuir la natalidad.
  9. Los medios de comunicación social representan un nuevo poder, que debería contribuir al bien común, alentando toda expresión constructiva, apoyando a los ciudadanos y a los grupos en la defensa de los valores fundamentales de la persona y de la convivencia.
  10. Por otra parte, se constata ya una explotación inconsiderada de la naturaleza, que corre el riesgo de destruirla y de hacer a la humanidad víctima de esta degradación. Y añadía: «Contaminaciones y desechos, nuevas enfermedades, poder destructor absoluto; es el propio consorcio humano el que la persona no domina ya, creando de esta manera para el mañana un ambiente que podría resultarle intolerable».

Pues bien, según el papa Pablo VI, hacia estos aspectos nuevos han de volverse el hombre y la mujer cristiana para hacerse responsables, en unión con las demás personas, de un destino común.



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