Revista Ecclesia » Habemus Papam, carta para el domingo 7-4-2013 por Ángel Rubio Castro, obispo de Segovia
papa-niña
Iglesia en España

Habemus Papam, carta para el domingo 7-4-2013 por Ángel Rubio Castro, obispo de Segovia

Habemus Papam, por Ángel Rubio Castro, obispo de Segovia

A las 20:12h. —cincuenta y cuatro minutos después de la “fumata” blanca— el cardenal proto-diácono Jean Louis Tauran dio el anuncio al mundo entero desde la “loggia” o balcón externo de la bendición de la Basílica Vaticana con estas palabras «“Anuntio vobis gaudium magnum, habemus Papam” el eminentísimo y reverendísimo señor Jorge Mario, cardenal de la santa Iglesia romana, Borgoglio que ha tomado el nombre de Francisco».

Antes de la bendición el nuevo pontífice dirigió estas palabras a los fieles: «Sabéis que el deber del conclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo… Pero estamos aquí… Os agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo, ¡Gracias! Y antes que nada, querría hacer una oración por nuestro Obispo emérito, Benedicto XVI. Recemos todos juntos por él, para que el Señor le bendiga y la Virgen lo custodie».

«Y ahora, empezamos este camino, obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: los unos por los otros. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad. Antes de que el obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis al Señor para que me bendiga. Muchas gracias por vuestra acogida. Rezar por mí y hasta pronto. Nos veremos pronto; mañana quiero ir a rezar a la Virgen para que custodie a toda Roma. Buenas noches y que descanséis!».

Al principio de la Iglesia se designó con el término «Papa» al sacerdote y al obispo, sobre todo en Alejandría. Actualmente es el título que solo se da al obispo de Roma cabeza del colegio episcopal y responsable de la Iglesia católica. La lista de Papas comienza con San Pedro. El 266 sucesor de Pedro ha tomado el nombre de Francisco.

El Papa hay que decirlo no es el sucesor de Cristo, porque Cristo no tiene sucesores, es el sucesor de Pedro y obispo de Roma. El de Roma es el único Obispo que sucede a un apóstol determinado en su misma sede. Los demás obispos somos sucesores de los apóstoles en cuanto colegio episcopal. En el sucesor de Pedro se visibiliza de modo único la Iglesia como tradición. El Colegio episcopal está integrado por el Papa como cabeza y los Obispos como miembros. Pero a diferencia de otros colegios, la cabeza de este colegio tiene verdadera autoridad sobre cada uno de los miembros y sobre el conjunto de ellos. Por tanto, no puede haber conflicto entre el Papa y el Colegio episcopal porque el colegio siempre incluye al Papa, no hay Colegio sin Papa es decir sin cabeza.

El Papa es el «vicario de Cristo en la tierra». Como autoridad suprema pastoral y doctrinal vela por la transmisión autentica de la fe. Es «siervo de los siervos de Dios» título hermosísimo y cargado de mucha significación; el primero entre los servidores de la unidad, roca apoyada en Cristo (piedra angular) sobre la que se fundamenta la Iglesia. Pastor de toda grey del Señor, el que confirma y fortalece en la fe a todos los hermanos, el que dirige y guía a la comunidad universal de los discípulos de Jesús extendida de oriente a occidente; tiene responsabilidad de abrir y cerrar, atar y desatar en la tierra, y quedará confirmado en el cielo.

La unidad en cuestiones de fe y moral que está garantizada por el Magisterio, al frente del cual está el Papa, constituye una parte de la capacidad de resistencia y del atractivo de la Iglesia católica. En la unidad con los hermanos, la Iglesia vive la unión con Cristo. Así podemos decir que la Iglesia es «una». Cristo no fundo muchas sino, una única Iglesia. Somos frágiles pero la Iglesia esta edificada sobre la roca («Tú eres Pedro» cf. Mt 16,18). Es la promesa de Cristo, el cemento que une las piedras, es decir, el Espíritu Santo. Solo el Espíritu Santo es capaz de edificar la Iglesia con unas piedras mal talladas como lo somos nosotros. Solo el Espíritu nos puede mantener unidos a pesar de nuestro orgullo.

Tres deseos con suplicas y obediencia para  el nuevo Papa. Primero, que posea el don de sabiduría el primero y mayor de todos los dones del Espíritu. Es la luz que se recibe de lo alto, es una participación especial en el conocimiento misterioso y sumo que es propio de Dios, «Todo el oro ante ella es un poco arena» (Sab 7,7). Lo percibí cuando hable con él por primera vez en ejercicios espirituales.

Segundo, que sea santo y nos santifique; que encarne con su vida a Cristo. Los Santos son los verdaderos reformadores. Solo de los santos de Dios proviene la verdadera revolución, el cambio decisivo en el mundo. El santo es una persona que influye, no solo en la historia, sino en la geografía del mundo. El hombre santo hasta promueve en la sociedad terrena un tenor de vida más humano. Pensé estando con él que estaba ante un cardenal verdaderamente santo.

Tercero, la prudencia que es la «regla recta de la acción» (Santo Tomás). No es timidez, o temor, ni doblez ni disimulación. La prudencia ayuda a discernir en cada momento y circunstancia, el verdadero bien y los medios adecuados para realizarlos. Para todo gobernante, particularmente el Papa ha de ser un hombre con la primera virtud cardinal de la prudencia. Por eso fue elegido.

Recemos todos por el nuevo Papa para que como pastor guie el rebaño que le ha sido encomendado, confirmando en la fe a todos los hermanos y que toda la Iglesia se mantenga en comunión con él, por el vínculo de la caridad, unidad y amor, y lleve a cabo la nueva evangelización programada por la Iglesia.

 

+ Ángel Rubio Castro

Obispo de Segovia



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa