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Guerrero: «El Óbolo de San Pedro es para sostener la misión de la Iglesia»

Coincidiendo con la festividad de San Pedro y San Pablo, Andrea Tornielli ha realizado una entrevista al Prefecto de la Secretaría para la Economía (SpE), jesuita Juan Antonio Guerrero Alves, en Vatican News. En vísperas de la colecta del Óbolo de San Pedro, Guerrero explica el destino de los fondos recaudados: las intervenciones caritativas y la contribución para el servicio del Papa a las iglesias del mundo:

Mucha gente se hace preguntas y quiere saber del Óbolo después de tantas noticias contradictorias

En primer lugar, me gustaría decir que la gente tiene derecho a saber cómo gastamos el dinero que se nos da. En ocasiones las contradicciones surgen por la falta de conocimiento, que, a su vez, viene de la falta de transparencia. Cuando empecé como Prefecto de la Secretaría para al Economía el Santo Padre me pidió avanzar en transparencia. En este tiempo en la SpE he intentado compartir con los fieles los datos económicos de la Santa Sede que conozco y que me parecen relevantes.

¿Para qué se usa el Óbolo?

A veces se habla de la caridad del Papa, y así es. La caridad por supuesto es dar donativos a iglesias, instituciones o familias y personas en necesidad. Pero no es solo que llega a Roma el dinero y el Vaticano lo distribuye entre diversas partes del mundo en obras de caridad. Eso es una parte de la finalidad del Óbolo; es decir, hay donaciones al Óbolo que llegan y se distribuyen inmediatamente en lugares de necesidad.

Para poner un ejemplo de lo que conozco más directamente, en 2021, que el Óbolo está bajo la supervisión y control de la Secretaría para la Economía, hasta ahora (20 de junio de 2021) el Óbolo ha recibido 21M€ en donaciones (algo puede ser aún del año pasado que ha llegado tarde). Se han distribuido 8 M€ de ellos para proyectos de evangelización o sociales en apoyo a Iglesias necesitadas principalmente en países de África, Asia y América Latina. El desarrollo del primer semestre, cuando se hacen más las donaciones directas, debe ser parecido a años anteriores.

¿Pero el Óbolo no se usa solo para obras de caridad?

Es importante explicar y entender que parte de la Caridad del Papa es su misión de la Unidad en la Caridad, que realiza a través de los dicasterios y las instituciones de la Curia Romana al servicio de la Iglesia Universal. Parte del presupuesto de algunos dicasterios se destina a la ayuda a las Iglesias necesitadas y situaciones humanas difíciles, pero no suele ser lo principal de su misión, sino dar su servicio específico a la Iglesia universal. Estas instituciones no tienen ingresos propios, generalmente no reciben contraprestaciones económicas por sus servicios. Pensemos en el servicio de la unidad de la fe, de la liturgia, en los tribunales de la Iglesia, la comunicación del Papa, el cuidado del patrimonio recibido a lo largo de los siglos en la Biblioteca o el Archivo, donde se custodian documentos importantes de la historia de la humanidad, las representaciones pontificias por el mundo, etc. Estos servicios prestados a la Iglesia universal no tienen ingresos y se financian parcialmente con la colecta del Óbolo.

Siempre se habla de un fondo millonario del Óbolo ¿Pero por qué se reserva parte del Óbolo como ahorro y se constituye un fondo?

Respecto al ahorro y a que exista un fondo del Óbolo que viene de décadas, una explicación elemental es que cuando llegan grandes donaciones extraordinarias, como, por ejemplo, una gran herencia para la misión del Papa, no parece prudente gastarlo inmediatamente en un año, se puede diferir en el tiempo para cuando haya más necesidad o bien creando un fondo para sostener en el tiempo proyectos de largo plazo.

Tiene sentido y es prudente ahorrar en los años en que se necesita menos para cuando se necesite más. Naturalmente, estos ahorros deben ser administrados con cuidado, según los principios de la doctrina social de la Iglesia, con la prudencia del buen padre de familia, y con el conocimiento que solamente con los ingresos que recibimos cada año no llegamos a cubrir todos los costes de la Misión.

¿Se ha notado mucho la crisis económica originada por la pandemia en la recaudación del Óbolo?

Ya se venía notando una disminución de la colecta en los últimos años. Entre 2015 y 2019 la recaudación disminuyó un 23%. A esta disminución se suma la de 2020, primer año de COVID, en que los ingresos del Óbolo fueron un 18% menos. Es probable que este año aún se note la crisis del COVID. Algunas donaciones se reciben con un destino finalista, y otras para el Santo Padre en general. En 2019 la recaudación del Óbolo fue de 53,86M€: 43M€ en el fondo Óbolo General y 10,8 con destinos particulares de necesidad en la Iglesia y el mundo; en 2020 ha sido de 44,1M€: 30,3M€ para el Óbolo en general e 13,8M€ para destino particular.

¿Puede profundizar sobre qué se entiende por “destino particular”?

Cuando se habla de destino particular o finalista se trata de donativos orientados, por ejemplo, para construcciones de Iglesias en países del tercer mundo, servicios sociales como hospitales para niños o apoyo a escuelas en zonas de pobreza, sostenimiento de presencias de comunidades religiosas en zonas difíciles por la violencia o la pobreza, formación de agentes pastorales, etc. Los proyectos sociales se llevan la mayor parte.

Por otra parte, respecto de los presupuestos de algunos dicasterios, este año de menos ingresos se han aumentado gastos en el sostenimiento de Iglesias en dificultad, como el caso del dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, que ha aumentado su déficit para apoyar situaciones más castigadas este año.

¿Por qué hay que colaborar?

No podemos pensar que la Misión de la Iglesia se sostenga sin la aportación de los fieles. El anuncio del Evangelio en todo el mundo, con todo lo que comporta, supone una estructura de apoyo. La Iglesia siempre ha vivido así. Como ha dicho el Papa Francisco en su mensaje a las Obras Misionales Pontificias, la Iglesia continúa desde siempre a ir adelante gracias al donativo de la viuda, a la contribución de innumerables personas que sienten gratitud por el don de la fe y que por ello dan lo que pueden. Ya en el inicio de la Iglesia san Pablo promovió una colecta en favor de la Iglesia de Jerusalén (cfr. 1Cor 16,1). En sus cartas da algunos criterios centrados en el principio de la comunión de las diversas comunidades de la única Iglesia.

El Óbolo ha estado en la prensa en los últimos años por las inversiones en un apartamento en Londres ¿Ha perdido mucho dinero el Óbolo con las inversiones inmobiliarias de Londres?

Esta es una historia dolorosa. Es cierto siempre que en las inversiones a veces se gana y a veces se pierde.  Pero si ha habido irregularidades, hay que entenderlas y castigar a los responsables. Las inversiones del Óbolo tradicionalmente estaban en un cesto con las inversiones de otros fondos asignados a la Secretaría de Estado. No era fácil de decir que esta parte, estas acciones o este edificio es del Óbolo y esto es de otros fondos. También por esta razón, la Santa Sede ha emprendido un camino de transparencia y este camino incluye la aclaración de los episodios poco claros. Lo que se puede decir mientras tanto es que las desvalorizaciones y pérdidas del palacio de Londres -supongo que lo han hecho por respeto a las donaciones de los fieles- no han recaído sobre los fondos del Óbolo, sino sobre otros fondos que tenía la Secretaría de Estado, porque así se decidió cuando se hizo el reparto de la contribución de cada fondo a las pérdidas.

¿Del Óbolo se han dado muchas cifras, se hablaba de 800M€? ¿Cuánto dinero tiene en realidad el fondo del Óbolo?

800 M€… me parecen fantasía. En las cuentas que yo he visto, el patrimonio neto de todos los fondos de la Secretaría de Estado en los últimos diez años ha estado siempre muy por debajo de esa cantidad. El fondo del Óbolo en 2015 era de 319M€. En los últimos años viene gastando una media de 19M€ más de lo que recauda. El Fondo Óbolo tenía a 31/12/2020 unos 205M€. Parte de ellos en inversiones poco líquidas, entre ellas el famoso apartamento de Londres.

El fondo del Óbolo se ha descapitalizado en los últimos años como consecuencia de los gastos de los dicasterios de la curia, que han necesitado más de lo que se recaudaba. Es obvio que esto no podrá seguir siendo así.

El Óbolo ha sido recaudado, gestionado y administrado por la Secretaría de Estado. En diciembre hubo un Motu Proprio por el que los fondos pasaron a la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) ¿Cómo es ahora?

Respecto a la recaudación, una gran parte se realiza en la colecta del día de San Pedro, 29 de junio, en las iglesias. El año pasado en muchos países por el cierre de las iglesias a causa del COVID se trasladó al 4 de octubre, día de san Francisco. Este año volverá a ser el día de san Pedro. Las iglesias envían la colecta a las diócesis y estas a las nunciaturas, que las envían a Roma. Muchos fieles lo hacen directamente a través de la página web o por transferencia directa a las cuentas del IOR (Instituto para las obras de Religión, Banco Vaticano).

En cuanto al Motu Proprio de diciembre, corresponde a la necesidad de garantizar la máxima transparencia en la distinción de funciones en la unidad de la misión. La Santa Sede es una. Todos estamos al servicio de la misión del Papa, sucesor de Pedro.

Ahora la gestión y la administración del fondo y de lo recaudado corresponde a la APSA, aunque como es lógico, la Secretaría de Estado, que a través de las nunciaturas conoce mejor las necesidades de las Iglesias y de los países, es la que designa los proyectos a los que ayudar.

El control de los ingresos y los gastos corresponde a la Secretaría para la Economía, donde ahora se sitúa el Oficio Óbolo. Esperamos lo antes posible dar cuenta a los fieles de todo lo relativo al Óbolo, comenzando por los ingresos y los gastos.

PARA COLABORAR CON EL ÓBOLO:

Se puede hacer donación a través de:

https://www.Óbolodisanpietro.va

O a través de transferencia al IOR:

IBAN VA78001000000019887028 para envíos en EUR

IBAN VA51001000000019887029 para envíos en U.S.$

Un modo de entrar en contacto con la Oficina del Óbolo es a través de email: obolo@spe.va

O por el correo:

Ufficio Obolo

Segreteria per l’Economia

00120 Città del Vaticano

 



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