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Granada y «las familias solidarias»

Julieta es venezolana y lleva ocho meses en Granada, donde llegó huyendo de la violencia, miseria y hambre que existe en su país. «La situación es insostenible», cuenta en la entrevista concedida al Secretariado de Medios de Comunicación Social del arzobispado. Cuando llegó a Granada con sus hijos, uno de ellos con apenas tres años de edad, aún sentía en el cuerpo el temor de las motos circulando por las calles, porque «allí, si vas por una calle y ves una moto es porque te van a asaltar, te van a robar o matar. A las ocho de la noche corríamos a cualquier lado, no queríamos estar en la calle, porque uno vive con esa mentalidad», explica Julieta.
La parroquia de San Juan María Vianney, en Granada, se ha convertido en su familia. Allí, recibe apoyo y está acompañada. También recibe la ayuda que necesita para alimentar a sus hijos, gracias «a una mano amiga y tantas personas buenas que nos han ayudado de corazón». Con la parroquia y la Asociación «Familias solidarias», Julieta pueda salir adelante.
En su voz y rostro aún quedan reflejados el sufrimiento de lo vivido en Venezuela, donde recibió amenazas ella y su familia, y donde «si no eres parte de una ideología, te persiguen, te extorsionan, no puedes trabajar, tienes que tener un carnet o algo que te identifique con esa ideología». Una situación a la que se suma la falta de alimentos, energía eléctrica y agua, que llega una vez al mes durante un día o dos.

Familias solidarias

La parroquia San Juan María Vianney y «Familias Solidarias» ayudan a personas como Julieta. Desde la parroquia también han realizado una colecta para sufragar los gastos de alquileres, recibos de la luz, comida y agua, apoyados en esta Asociación para su distribución. «Familias Solidarias», con sede en Granada y Córdoba, es una asociación sin ánimo de lucro, constituida para ayudar a miles de personas que cruzan el Atlántico, especialmente venezolanos, que en Granada y provincia están presentes con una comunidad de 17.000 personas, de las cuales 1424 reciben esta ayuda desde la Asociación.
La parroquia de San Juan María Vianney es también el lugar de encuentro de la comunidad latinoamericana, sobre todo venezolanos, donde incluso festejan a su patrona en el mes de septiembre, la Virgen de Coromoto. San Juan María Vianney, como tantas parroquias de nuestra Archidiócesis, se ha convertido en una familia para personas que necesitan ser ayudadas y acompañadas, y donde la comunidad parroquial se implica en primera persona.
«Agradezco muchísimo a Dios que nos trajo para acá. Muchas gracias por esa mano amiga. Nunca pensamos cuando nos vinimos que íbamos a contar con tantas personas buenas que nos han ayudado de corazón y que de verdad Dios se lo pague, y que sigan ayudando a muchas personas», explica Julieta con profundo agradecimiento.

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