Opinión

¡Gracias, Paloma!, por Lourdes Grosso

¡Gracias,  Paloma!, por Lourdes Grosso

Lo llevas en el nombre, Paloma, mensajera, alada, blanca, portadora de paz… ¡cuántas veces tu sonrisa inundó nuestra pequeña pantalla!, ¡cuantas veces tu presencia nos acompañó, en tu ir y venir entre Italia y España! Verte a ti era ver Roma, el Vaticano, los Papas que tanto amaste y que tanto cariño te tuvieron; oírte a ti era saber que las noticias eran reales, siempre llenas de esperanza aún en el drama, información seria, veraz. Y cuando estabas cerca, llenabas de alegría y vitalidad las sobremesas, las conferencias, las tertulias, los viajes.

Somos muchos quienes guardamos recuerdos gratísimos de tu persona. Paloma, que con tus alas te acercaste a tantos, llevando siempre tu buen hacer y tu cálida compañía. Hoy la prensa está inundada de tu sonrisa que se mezcla con el halo de tristeza que, sin poderlo remediar, se deposita como el rocío cuando nos falta un ser querido. Porque tu eres un ser querido de los españoles, asidua en nuestros hogares, una más de la familia.

Se acumulan los recuerdos. Parece ayer cuando viniste por la Conferencia Episcopal Española a recoger el premio Bravo Especial 2010; con qué garbo, con cuánta maestría pronunciaste el discurso de agradecimiento en nombre de todos los galardonados, y luego compartimos un rato tan entrañable que acabó en un artículo para nuestra revista «Tabor» (20-21, Agosto-Diciembre 2013). ¡No podía ser de otro modo estando con una gran periodista!

Recuerdo tu paso, en nuestra casa, en Roma, visitando la comunidad de las misioneras y misioneros Identes con quienes guardabas entrañable amistad; entonces nos narraste con entusiasmo algunas de las anécdotas con los Papas, que estabas recogiendo para un libro. Te hacía mucha ilusión… Es hermoso pensar que tres de ellos te han recibido con gozo en el cielo.

En el mes de julio del año pasado, sin ir más lejos, quisiste acompañarnos en Santander, en nuestra Escuela de Humanidades, Metafísica y Mística «Fernando Rielo», donde moderaste magistralmente, como siempre hacías, una mesa redonda. Su título refleja bien tu personalidad: La educación en el buen gusto: aprender a gustar lo bueno, lo bello y lo verdadero a través de las artes. Al día siguiente pronunciaste una conferencia para todos los asistentes a los Cursos de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) bajo el título «Cinco Papas y una periodista».

Son pequeñas páginas de una gran vida. Tu historia, Paloma, está llena de historias y de reconocimientos bien merecidos. Nuestras pobres palabras poco pueden añadir; por eso, quizás lo mejor que podamos decirte, es que ahora que vuelas en lo alto sabemos que vas a ayudar a quienes tienen la importante misión de trabajar en los medios de comunicación. Porque los que tenemos fe, sabemos que estás feliz en la Casa del Padre, y ésta Paloma, es la gran noticia.

Lourdes Grosso García, M.Id

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