Opinión

Gracias, Don Ángel, por José Luis Calvo Calleja

Gracias, Don Ángel, por José Luis Calvo Calleja. Delegado Diocesano de Patrimonio Cultural y Artístico

El año 2010 la Conferencia Episcopal Española, por medio del Secretariado de la Comisión para el Patrimonio Cultural de la Iglesia, hizo un homenaje aquí en Palencia a Don Ángel Sancho.

Este acto fue a nivel nacional, eclesial, por su trabajo y dedicación al Patrimonio, siendo primer Director del Secretariado Nacional de la Comisión Episcopal para el Patrimonio, y miembro de la Comisión mixta Iglesia-Estado para asuntos cultural entre 1980 y 1999, así como Consultor de la Pontifica Comisión para Bienes culturales de la Iglesia. Los Delegados diocesanos de Patrimonio de Castilla y León también le habíamos hecho otro con motivo de las Edades del Hombre celebradas en la Seo palentina el año 1999. Asimismo, la Diócesis de Palencia el 29 de abril de 2014, en el en el Salón del Nuncio del Obispado de Palencia, le hizo un reconocimiento tras serle concedida el Premio Castilla y León de Restauración y Conservación del Patrimonio en su edición correspondiente a 2013. Finalmente el 18 de diciembre de 2014, en el Museo Diocesano por él fundado se colocó una placa, que nos recuerda su gran servicio a la Iglesia local palentina y sus desvelos y trabajos por el Patrimonio Cultural de la Iglesia durante más 35 años.

“Es de bien nacidos ser agradecidos”, dice el refrán castellano. Y, si esto es verdad a nivel individual, lo es más, si cabe, cuando se trata de un agradecimiento no personal, sino institucional. Es la diócesis de Palencia, la que ha reconocido y reconoce el buen trabajo realizado por Don Ángel Sancho en favor el patrimonio durante más de medio siglo. Toda una vida entregada al mismo. También hay otro refrán castellano que dice “Dios me libre de las alabanzas el día de su entierro”. No se trata de ser pelota, ni de tampoco de zalamero, sino de reconocerle su labor.

Y me toca a mí, creo yo, como su sucesor en el cargo de Delegado Diocesano de Patrimonio, escribir estas líneas de agradecimiento merecido. No se trata sólo de un reconocimiento y agradecimiento por parte de los curas, parroquias, religiosos y religiosas, e instituciones. Yo quiero hacer propios estos sentimientos de gratitud. Fui su alumno en el Seminario Mayor de San José, y recuerdo las excursiones que nos hacía por los pueblos de la diócesis para mostrarnos el arte. No sólo nos mostraba, lo vivía como propio. Y creo, que en mí fue creciendo el amor por la historia y el arte, y fue la semilla que después germino y floreció con mis estudios en la Universidad. Gracias, Don Ángel por la semilla sembrada en mí y en tantos sacerdotes. Espero, contribuir a que su obra continúe, y todo sea para honra y gloria de Dios, amor a la Iglesia, y que la fe que profesamos sea bien amasada con esta belleza temporal que siempre nos traslada a la Belleza eterna que es Dios. Sin más le digo, gracias Don Ángel que ya se haya podido encontrar con la BELLEZA ABSOLUTA, y disfrutar para siempre de su amor de Padre bueno y Misericordioso. Descanse en Paz.

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