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Gaudí evangelizador, por el cardenal Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona

Gaudí evangelizador, por el cardenal Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona  (Carta semanal para el 14/04/2013)

La nueva evangelización necesita evangelizadores laicos que, con un nuevo ardor y nuevos métodos –por medio de su presencia y su compromiso en las realidades del mundo- anuncien a Jesucristo y su Evangelio a los hombres y mujeres de hoy.

Antoni Gaudí y Cornet, arquitecto del templo de la Sagrada Familia, fue un verdadero evangelizador con su vida y su profesión como laico cristiano. Tuvo una clara conciencia de que, como arquitecto de Dios, tenía que entregarse plenamente al ejercicio de su profesión para servir a Dios, y consideró que para él la mejor manera de hacerlo era dedicarse a la arquitectura.

Sus obras las culminaba con la cruz de cuatro brazos, como para significar el valor salvífico de la cruz de Jesús, abierta a los cuatro vientos. En todas las obras que realizaba buscaba la belleza y siempre que tenía ocasión destacaba la simbología religiosa, con el deseo de que aquellas obras que construía condujeran a Dios.

Este propósito de Gaudí aparece con una especial claridad en su gran templo de la Sagrada Familia. Así lo muestra el hecho, que proyectó sus tres grandes fachadas, del Nacimiento, de la Pasión y de la Gloria, como tres grandes retablos situados no en el interior, sino en el exterior del templo, con imágenes expresivas de la fe cristiana.

El arquitecto de Dios muestra igualmente su intención evangelizadora en las características torres y en sus inscripciones. Gaudí decía: “Estas inscripciones serán como una cinta helicoidal que se encaramará por las torres. Todos los que las leerán, incluso los incrédulos, entonarán un himno a la Santísima Trinidad a medida que vayan descubriendo su contenido: el Sanctus, Sanctus, Sanctus que, al leerlo, les conducirá la mirada hacia el cielo”.

La riqueza simbólica, bíblica, teológica y litúrgica ha motivado que se haya dicho que la basílica de Gaudí es como la Summa Theologica de santo Tomás de Aquino trasladada a la arquitectura. Es conocida la entusiástica afirmación del que fue nuncio del Santo Padre en España desde 1913 a 1929,  Francesco Ragonesi. Después de escuchar de labios de Gaudí las grandes líneas de su proyecto de la Sagrada Familia, le dijo: “¡Usted es el Dante de la arquitectura, y su trabajo es el más excelso poema cristiano escrito en piedra!”

Durante las sesiones del reciente Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización, mientras escuchaba las diversas intervenciones, recordaba a menudo a nuestro gran arquitecto, en especial cuando se referían a la via pulchritudinis, es decir, al camino de la belleza, para acompañar a los hombres y mujeres de hoy al encuentro con Jesucristo y su Evangelio en la Iglesia. Me parece que se pueden considerar como especialmente dirigidas a Gaudí estas palabras del mensaje final de los padres sinodales: “En el arte en sus varias formas, desde las más antiguas a las más recientes, en cuanto tienden a dar forma a la tensión del hombre hacia la belleza, reconocemos un modo particularmente significativo de expresión de la espiritualidad”. Gaudí nos recuerda que, también hoy, la vía de la belleza es un camino particularmente eficaz de la nueva evangelización.

 

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona



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