Opinión

Gaudete et exsultate: llamada a la santidad

GAUDETE ET EXSULTATE

Tal es el significativo título que el papa Francisco da a su exhortación apostólica, que no es sino una llamada a la santidad en el mundo actual. El inicio de la exhortación está tomado de evangelio de Mateo (5,12) alegraos y regocijaos a los que son perseguidos o humillados por la causa de Jesús, lo que nos da una pista segura para su interpretación correcta. No se trata de un tratado de teología dogmática o espiritual sobre la santidad entendida como tema de especulación para expertos, que podrían enriquecer el tema importante de la santidad, sino que tiene un fin más modesto hacer resonar una vez más la llamada a la santidad procurando encarnarla en contexto actual, con sus riesgos, desafío y oportunidades, porque a cada uno de nosotros nos eligió en el Señor”, “para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor” (Ef 1,4).

LLAMADA A LA SANTIDAD

Entre la nube ingente de testigos (santos) que nos alientan a no detenernos en el camino, el Papa cita expresamente a nuestra propia madre, una abuela u otras personas. Quizá su vida no fue siempre perfecta, pero aun en medio de imperfecciones y caídas siguieron adelante y agradaron al Señor (cf 2Tim 1,5). Son los santos que califica de la puerta de al lado, no sólo los beatificados o canonizados. Al papa le gusta ver la santidad en el pueblo paciente de Dios:   padres que crían con tanto amor a sus hijos; en hombres y mujeres que trabajan para llevar al pan a casa, en enfermos, en religiosas ancianas que siguen sonriendo; en esta constancia de seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. Pensemos dice citando a Santa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) que a través de ellos se construye la verdadera historia (…) “Seguramente, los acontecimientos decisivos de la historia del mundo fueron esencialmente influenciados por almas nada dicen los libros de historia. Y cuáles son las almas sobre a las que hemos de agradecer los acontecimientos decisivos de nuestra vida personal, es algo que sólo sabremos el día en que todo lo oculto será revelado”

El Papa Francisco se fija muy especialmente dentro de las variedades personales y sociales en lo que   llama al genio femenino, que se manifiesta en los diferentes estilos femeninos de santidad, estos diferentes estilos de santidad femenina son indispensables para reflejar la santidad de Dios en este mundo. Aunque la importancia de las grandes santas y doctoras de la Iglesia: santa Hildegarda de Bingen, Santa Brigida, santa Catalina de Siena, santa Teresa de Avila, santa Teresa de Lisieux, quiere hablar sobre todo de tantas mujeres desconocidas u olvidadas, quienes cada una a su modo, han sostenido y trasformado familias y comunidades con la potencia de su testimonio.

Para ser santos según el Papa no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosos o religiosas. Todos estamos llamados a ser santos, viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día. Sé santo,   según el papa, si estás casado amando y ocupándote de esposa, o tú esposa a tu marido. Se santo si eres trabajador cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo el servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuelo, abuela? Se santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. Se santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales.

Fidel García Martinez

 

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