Opinión

Galdós es misericordia

En la madrugada que iba del 3 a 4 de enero, 1920 moría ciego y consumido por la arterioesclerosis, Benito Pérez Galdós el gran novelista del S.XIX, junto con Clarín. Nacido en Canarias, pero seducido por Madrid y por sus gentes se convirtió en el testigo más cualificado de la intrahistoria política y social de la Capital de Reino, en un tiempo convulso y revolucionario. Republicano convicto, nunca fue un extremista demoledor de la España real. Incluso el rey Alfonso XIII lo nombró capitán general con mando en plaza.

Entre la intensa y extensa obra novelística del autor de Fortunata y Jacinta y de los históricos Episodios Nacionales, se encuentra una novela singular Misericordia. Un relato en que el protagonista colectivo es el Madrid pobre y empobrecido, destaca, sin embargo, un personaje femenino Benina, mujer profundamente piadosa y misericordiosa, de caridad y humanidad admirables. Sirvienta en una casa burguesa venida a menos, que para sobrevivir recurre a la mendicidad de su criada Benina.

La novela plantea un análisis crítico, pero sin mordacidad, de una sociedad que ha hecho del orgullo y las apariencias una forma se sobrevivir mentirosa. Es la bondad de Benina, como su nombre indica, quien a pesar de vivir en una sociedad hostil, mantiene la dignidad y la solidaridad. En Misericordia nos ha dejado Galdós un análisis literario próximo al naturalismo de un tipo de sociedad desgarrada por la marginación social, la pobreza y las apariencias que siempre son engañosas.

Fidel García Martínez Catedrático Lengua Literatura Doctor Filología

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