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“Fray Vicente Ferrer, hombre de Estado y de Iglesia”, con prólogo del cardenal Antonio Cañizares

Nuevo libro de Baltasar Bueno, con prólogo del cardenal Antonio Cañizares

“Fray Vicente Ferrer, hombre de Estado y de Iglesia”, con prólogo del cardenal Antonio Cañizares

“Fue un hombre con una salud de hierro. Era vegetariano, nunca comió carne. Dormía en el suelo o sobre maderas, sin colchón, ni almohada. Caminaba mucho, recorrió media España y parte de Europa a pie predicando por pueblos y ciudades. Hacía sermones de hasta cinco o seis horas sin cansarse, con una potente voz, hablando a grandes concurrencias sin megafonía. Gran comunicador y enardecedor de masas. Con poderes para hacer cosas prodigiosas. Muy inteligente, con grandes dotes de mediador y capacidad de persuasión. Amante de las cuestiones políticas, buen estratega”, cuenta el periodista y teólogo Baltasar Bueno, quien acaba de sacar de la imprenta un nuevo libro, “Fray Vicente Ferrer, hombre de Estado y de Iglesia”, en el que relata con estilo periodístico la vida y obras de más popular de los santos valencianos. Está prologado por el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares.

Llama la atención en el título lo de fraile y hombre de Estado.

Una manera sencilla de resituar a quien es una importante y excepcional personalidad de la historia de civil y eclesiástica de Valencia, que resolvió grandes conflictos civiles y eclesiásticos de su tiempo, que es lo que pretende el libro, explicar al santo más popular de los valencianos de forma clara y sencilla, sin ñoñerías, inyectarlo de nuevo en la sociedad valenciana, pues no se conoce la profundidad de su vida política y religiosa. La expresión hombre de Estado fue una feliz definición de Sanchis Sivera, rescatada recientemente por Lamo de Espinosa en su discurso de ingreso en la Real Academia de Doctores, en el que versó monográficamente sobre el santo.

 ¿No se conoce en su tierra a san Vicente Ferrer?

El común o la generalidad de la gente no sabe nada de san Vicente Ferrer. Hagamos una prueba haciendo una pequeña encuesta a quienes tenemos alrededor preguntando quién era, qué hizo, por qué destacó. Nos sorprenderemos. Lo único que le suena es algo totalmente falso, que el santo un día se cabreó con Valencia y se marchó de ella “espoltsanse les espardenyes”. Es lo único que ha calado entre nosotros como pueblo a lo largo de la historia y que solemos repetir con frecuencia aún, no lo hemos depurado.

 ¿Desconocimiento de nuestra historia?

Tenemos muy poca afición a leer, a sentir curiosidad por lo nuestro, desconocemos muchísimas cosas de nuestro pasado como pueblo.

¿Cómo describiría a san Vicente Ferrer?

Un hombre con una salud de hierro. Era vegetariano, nunca comió carne. Dormía en el suelo o sobre maderas, sin colchón, ni almohada. Caminaba mucho, recorrió media España y parte de Europa a pie predicando por pueblos y ciudades. Hacía sermones de hasta cinco o seis horas sin cansarse, con una potente voz, hablando a grandes concurrencias sin megafonía. Gran comunicador y enardecedor de masas. Con poderes para hacer cosas prodigiosas. Muy inteligente, con grandes dotes de mediador y capacidad de persuasión. Amante de las cuestiones políticas, buen estratega. Y algo muy curioso, hasta los 50 años no se tomó en serio, de manera exclusiva y monográfica, su vocación y actividad apostólicas, hasta entonces se dedicó mayoritariamente a resolver cuestiones civiles y políticas. En la primera parte de su vida, ayudó a resolver en el Compromiso de Caspe la sucesión a la Corona de Aragón y casi seguido el gran escándalo de la Iglesia Católica medieval, el Cisma de Occidente. La Iglesia sigue sin concederle el título de Doctor Universal tantas veces pedido desde Valencia, parece no darle importancia a ello. Fray Vicente Ferrer fue un ser excepcional que daría para hacer múltiples investigaciones y libros, pues hay muchas cuestiones de su interesante vida abiertas, sin responder.

¿Cómo es el libro?​

Son 150 páginas, escrito en el fondo y forma a la manera periodística, para nada pesado, ni sesudo, muy ágil, sin adherencias barrocas, ni beatíficas, despojado de todo aquello que le harían lento o abigarrado. Es como un recordatorio sencillo, simple, rápido, claro e inteligible, rápido de la vida y obra del santo, donde se subraya lo humano y espiritual, lo político y religioso, lo civil y eclesiástico por igual, o tal vez más su humanidad. También es muy visual, estamos en la era digital y audiovisual y hay que hacer los textos legibles con muchas imágenes.

 Lo prologa el Cardenal Cañizares.

Varios de mis libros, la historia de la Virgen, la historia del Corpus, han sido prologados por arzobispos de Valencia. La temática lo requería y justificaba. Y en esta ocasión, de manera especial, porque Cañizares es el único que está impulsando muchísimo el centenario mientras otros, como Lo Rat Penat, la Real Academia de Cultura Valenciana, la mismísima Junta Central Vicentina, de momento ni están, ni se les espera. Es más, la RACV no sólo ha organizado nada por la efeméride, sino que ha difundido y potenciado un ciclo de conferencias sobre san Vicente Ferrer programado por su competencia, la AVL. Ver para creer. Tenía ilusión que lo prologara además Cañizares, pues una constante en todas sus muy diversas intervenciones y escritos es el concepto España. Y fray Vicente Ferrer tuvo mucho que ver en el Compromiso de Caspe, donde se sentó los primeros fundamentos de la unidad de España.

 

¿Quién patrocina o edita el libro?

La Cofradía de san Vicente Ferrer y la Parroquia de La Cañada, que han preferido con gran acierto invertir un dinero editando el libro, antes que gastárselo en una mascletà. Tiene gran mérito lo que hacen desde su humildad y juventud los de este Altar, algo no efímero, de provecho, útil, práctico. La idea fue de su presidente Federico Vidal Mestre, en la que desinteresadamente he colaborado junto con el artista José Aguilar, diseñador de las portadas y solapas, precisamente la portada que ha hecho, con gran acierto, lleva el retablo del santo pacificando las banderías y las guerras civiles internas de su tiempo, ha captado brillantemente lo que también quería subrayar el libro, el aspecto civil y político, de servicio a la sociedad civil del santo. El anexo fotográfico, también de forma desinteresada, es de Manolo Guallart. El libro está impreso en Artegraf de El Puig de Santamaría, donde tenemos el Museo de la Imprenta y la Ilustración, con diseño de Rebeca Gamir y bajo la dirección de Armando Garcés.

 

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